25-02-2026, 06:38 PM
(Última modificación: 05-04-2026, 02:12 AM por Onizuka Jin.
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Aquella noche había sido más tranquila de lo que creía. Un silencio, donde compartía ahora la cama con el rubio que tenía al lado. No había habido, hasta entonces, el humor suficiente para hacer cualquier cosa. No es que lo buscara tampoco, solo quería estar a su lado un rato, solo un poco. Solo deseó sentir su cercanía, estar acompañado de quien más necesitaba en ese momento. Escucharlo respirar, verlo con los ojos cerrados, velar por su descanso y su sueño. Al final no habían cenado, tampoco es que con el humor que habían regresado hubieran podido comer en condiciones.
Hubo una sola cosa que esa noche le rondó la cabeza, dificultándole el sueño. Las palabras que había pronunciado, la promesa silenciosa que había dado. No mentía, planeaba hacerlo, pero no significaba que no tuviera temores. ¿Qué pensaría de él? ¿Qué haría? ¿Quizás no lo vería de la misma forma? Quiso darle esa confianza, aquella que le había prometido en silencio. Cerró los ojos, abrazándose más a él, pudiendo sentir su olor, su presencia, cosas que extrañamente lo calmaban. Curioso que estuviera usando sus propios productos de limpieza pero su esencia se mantuviera intacta. Le gustaba aquello. Cubrió sus cuerpos con las sábanas, su brazo se estiraba por debajo de la cabeza del contrario. Su mirada era lejana, pero solo llenándose del pensamiento de su acompañante, su amado. Hasta entonces no había pensado en el "amor" como algo real, sino una simple fantasía que él desconocía. Todo era nuevo para él desde el momento que lo conoció. Cierto era que al inicio no había mucho que mencionar, no había sentimiento, solo las cosas se dieron, él lo aprovechó y ahora... ¿Quién le iba a decir que iba a terminar así?
Acercó con cuidado el rostro ajeno contra su pecho de forma protectora, reposando su mentón sobre la cabeza ajena, plantando un beso que duró más de lo previsto. Necesitaba que ese hombre estuviera a salvo, a costa de lo que fuera, incluso si se veía obligado a alejarse un tiempo para alcanzar sus metas. Cuidó su cabello, deslizándolo detrás de su oreja, solo queriendo ver por un tiempo más su rostro, solo un poco más antes de...
Parpadeó, la luz del sol dándole directamente a la cara por los cristales de la ventana. Se revolcó un poco en la cama, solo para que su subconsciente le hiciera recordar que no estaba solo en la cama. Un momento, ¿cuándo se había dormido? Sintió su brazo adormecido por la postura y el peso de la cabeza ajena, a quien vio todavía descansando, sus ojos cerrados. La mirada regresó de la misma forma que la noche anterior, con un cariño silencioso antes de, después de besar el lateral de su cabeza, por encima de su oído para no despertarlo, comenzar a moverse, con el máximo cuidado posible. Seguía con sus pantalones puestos, el pecho al descubierto. Miró de reojo una vez más a Tezca, paseando con cuidado la mano sobre su cabeza para acariciarlo con el mismo cuidado inicial. No pudo evitar una pequeña sonrisa, parecía que siempre que lo veía dormir... lo adoraba. Cada vez más convencido de que se veía adorable dormido. Tomó su cajita de metal, retirando uno de sus cigarrillos y, una vez más, mentalizándose por lo que se venía. El sonido del mechero fue su único acompañante, el humo, el tono anaranjado entre sus labios y sus propios pensamientos. Las marcas de su cuello solo habían empeorado, volviéndose todavía más visibles que en el momento del ataque de su propio jefe.
No hubo palabras, solo una mirada de reojo antes de ponerse en pie, cubriendo el cuerpo de Tezca una vez más con las sábanas y caminó, descalzo, hasta la cocina. El cigarrillo lo acompañaba, dejando un camino de humo a medida que sus pasos se adentraban al lugar y, una vez allí, se vio confundido. Hacía demasiado que no cocinaba algo para él, mucho menos lo había hecho para otra persona. Rascó su nuca, ahora tratando de recordar lo básico. ¿Siquiera le quedaba algo más en la nevera? Tuvo que revisarlo mientras el café sí se hacía. La fortuna de que era de lo más básico era algo. Terminó con algo sencillo, como huevos, eso era sencillo, además el bacon también era algo fácil de visualizar y saber si estaba muy hecho o poco. Por primera vez se planteó la idea de reaprender a cocinar una vez más. No le había prestado tanta atención hasta entonces. Se cocinaba cosas básicas, o dejaba que alguna criada lo hiciera, incluso solo recurriendo a veces a restaurantes. Frotó sus ojos con cansancio, viendo la sartén frente a él. No podía estar haciendo tanto el ridículo. La yema estaba destrozada, ya ni sabía romper bien un huevo sin dejarlo destruido, al menos podía dar la excusa de que solo era "huevo revuelto", con eso quizás salvara el día. En primer lugar, ¿por qué diantres cocinaba para alguien que no era él? Apagó en cigarrillo, dejando salir el último halo de humo que quedaba antes de, después de reacomodar todo, regresar al dormitorio. ¿Habría despertado ya?
Solo pudo emitir una leve risita al verlo todavía en la cama. Comenzaba a comprender que el sueño era algo que parecía apreciar. Mejor así, debía de estar cansado después de aquellos días tan agotadores. Se acercó a sus espaldas, sentándose de nuevo en la cama, poniéndose de lado para acariciar el rostro del rubio. —Tezca. — Su voz sonó suave, lenta, su rostro descendiendo hasta que un beso se posicionó sobre su cabeza. —Es algo tarde, tienes el desayuno listo. No me obligues a despertarte a la fuerza. — Podría volver a recurrir a la misma "amenaza" que utilizó la primera vez, pero ahora que ambos tenían un poco más de tiempo libre, obviamente no iba a hacerlo, porque terminaría cumpliéndolo y ya ni era una amenaza, era un hecho. Por ahora, deseaba que el rubio renovara sus fuerzas, mismas que había perdido probablemente en esos días. Volvió a besarlo.
Hubo una sola cosa que esa noche le rondó la cabeza, dificultándole el sueño. Las palabras que había pronunciado, la promesa silenciosa que había dado. No mentía, planeaba hacerlo, pero no significaba que no tuviera temores. ¿Qué pensaría de él? ¿Qué haría? ¿Quizás no lo vería de la misma forma? Quiso darle esa confianza, aquella que le había prometido en silencio. Cerró los ojos, abrazándose más a él, pudiendo sentir su olor, su presencia, cosas que extrañamente lo calmaban. Curioso que estuviera usando sus propios productos de limpieza pero su esencia se mantuviera intacta. Le gustaba aquello. Cubrió sus cuerpos con las sábanas, su brazo se estiraba por debajo de la cabeza del contrario. Su mirada era lejana, pero solo llenándose del pensamiento de su acompañante, su amado. Hasta entonces no había pensado en el "amor" como algo real, sino una simple fantasía que él desconocía. Todo era nuevo para él desde el momento que lo conoció. Cierto era que al inicio no había mucho que mencionar, no había sentimiento, solo las cosas se dieron, él lo aprovechó y ahora... ¿Quién le iba a decir que iba a terminar así?
Acercó con cuidado el rostro ajeno contra su pecho de forma protectora, reposando su mentón sobre la cabeza ajena, plantando un beso que duró más de lo previsto. Necesitaba que ese hombre estuviera a salvo, a costa de lo que fuera, incluso si se veía obligado a alejarse un tiempo para alcanzar sus metas. Cuidó su cabello, deslizándolo detrás de su oreja, solo queriendo ver por un tiempo más su rostro, solo un poco más antes de...
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Parpadeó, la luz del sol dándole directamente a la cara por los cristales de la ventana. Se revolcó un poco en la cama, solo para que su subconsciente le hiciera recordar que no estaba solo en la cama. Un momento, ¿cuándo se había dormido? Sintió su brazo adormecido por la postura y el peso de la cabeza ajena, a quien vio todavía descansando, sus ojos cerrados. La mirada regresó de la misma forma que la noche anterior, con un cariño silencioso antes de, después de besar el lateral de su cabeza, por encima de su oído para no despertarlo, comenzar a moverse, con el máximo cuidado posible. Seguía con sus pantalones puestos, el pecho al descubierto. Miró de reojo una vez más a Tezca, paseando con cuidado la mano sobre su cabeza para acariciarlo con el mismo cuidado inicial. No pudo evitar una pequeña sonrisa, parecía que siempre que lo veía dormir... lo adoraba. Cada vez más convencido de que se veía adorable dormido. Tomó su cajita de metal, retirando uno de sus cigarrillos y, una vez más, mentalizándose por lo que se venía. El sonido del mechero fue su único acompañante, el humo, el tono anaranjado entre sus labios y sus propios pensamientos. Las marcas de su cuello solo habían empeorado, volviéndose todavía más visibles que en el momento del ataque de su propio jefe.

No hubo palabras, solo una mirada de reojo antes de ponerse en pie, cubriendo el cuerpo de Tezca una vez más con las sábanas y caminó, descalzo, hasta la cocina. El cigarrillo lo acompañaba, dejando un camino de humo a medida que sus pasos se adentraban al lugar y, una vez allí, se vio confundido. Hacía demasiado que no cocinaba algo para él, mucho menos lo había hecho para otra persona. Rascó su nuca, ahora tratando de recordar lo básico. ¿Siquiera le quedaba algo más en la nevera? Tuvo que revisarlo mientras el café sí se hacía. La fortuna de que era de lo más básico era algo. Terminó con algo sencillo, como huevos, eso era sencillo, además el bacon también era algo fácil de visualizar y saber si estaba muy hecho o poco. Por primera vez se planteó la idea de reaprender a cocinar una vez más. No le había prestado tanta atención hasta entonces. Se cocinaba cosas básicas, o dejaba que alguna criada lo hiciera, incluso solo recurriendo a veces a restaurantes. Frotó sus ojos con cansancio, viendo la sartén frente a él. No podía estar haciendo tanto el ridículo. La yema estaba destrozada, ya ni sabía romper bien un huevo sin dejarlo destruido, al menos podía dar la excusa de que solo era "huevo revuelto", con eso quizás salvara el día. En primer lugar, ¿por qué diantres cocinaba para alguien que no era él? Apagó en cigarrillo, dejando salir el último halo de humo que quedaba antes de, después de reacomodar todo, regresar al dormitorio. ¿Habría despertado ya?
Solo pudo emitir una leve risita al verlo todavía en la cama. Comenzaba a comprender que el sueño era algo que parecía apreciar. Mejor así, debía de estar cansado después de aquellos días tan agotadores. Se acercó a sus espaldas, sentándose de nuevo en la cama, poniéndose de lado para acariciar el rostro del rubio. —Tezca. — Su voz sonó suave, lenta, su rostro descendiendo hasta que un beso se posicionó sobre su cabeza. —Es algo tarde, tienes el desayuno listo. No me obligues a despertarte a la fuerza. — Podría volver a recurrir a la misma "amenaza" que utilizó la primera vez, pero ahora que ambos tenían un poco más de tiempo libre, obviamente no iba a hacerlo, porque terminaría cumpliéndolo y ya ni era una amenaza, era un hecho. Por ahora, deseaba que el rubio renovara sus fuerzas, mismas que había perdido probablemente en esos días. Volvió a besarlo.
—Además, me gustaría poder desayunar juntos.
Esperó a ver su reacción, esperaba no insistirle demasiado, le daba un poco de dolor tener que despertarlo y romper ese descanso que tanto se había merecido. Quizás lo dejara dormir más tarde, pero sus palabras eran reales.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
