Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo]
#16
El golpe de Hyakinthos llega en el momento exacto en que Garruk aún proyectaba hacia adelante toda la fuerza acumulada en su técnica, y esa fracción de segundo, esa mínima grieta en su ofensiva resulta suficiente para quebrar lo que quedaba de su impulso. El puño del médico impacta de lleno en el centro de su pecho con una contundencia seca, brutal, que no solo detiene su avance, sino que parece hundirle el aire en los pulmones como si le hubieran arrancado la respiración con una mano invisible. Se escucha algo crujir, no con el estallido dramático de un hueso que se parte por completo, sino con ese sonido sordo y preocupante que anuncia que el cuerpo ha sido llevado más allá de su límite.

Los ojos de Garruk se abren desmesuradamente y su boca queda entreabierta en un gesto mudo, intentando aspirar un oxígeno que no llega. Sus piernas, que hasta hace un instante lo impulsaban con furia ciega, pierden firmeza y su cuerpo se tambalea hacia atrás, pesado, torpe, desprovisto de la violencia que lo había sostenido hasta entonces. El silbato que colgaba de su cuello desaparece en manos ajenas sin que siquiera lo perciba, demasiado concentrado en el dolor que le quema el pecho y en esa sensación asfixiante de vacío.

Cae de rodillas primero, las manos buscando apoyo en la tierra húmeda del claro, y luego su torso se inclina hacia un lado. No está inconsciente del todo, pero sí casi sin fuerzas, atrapado en esa frontera humillante entre la voluntad de levantarse y la incapacidad física de hacerlo. Su mirada, turbia pero aún encendida por la obstinación, se arrastra hasta buscar a Brunn, como si en su compañero encontrara la última posibilidad de sostener aquello que se les escapa entre los dedos.

-Brunn…- logra articular con dificultad, la voz ronca, rota. -No… no dejes que… los toquen… ellos… ellos no entienden…-

Hay en su tono algo que ya no es furia sino súplica, una petición que nace más del miedo que del orgullo. Sus dedos se clavan en la tierra, pero el cuerpo no responde. La jungla parece inclinarse sobre él, pesada, indiferente, mientras el combate alrededor se decanta con una claridad dolorosa.

Al otro lado del claro, Brunn presencia la escena como si el tiempo se hubiera ralentizado de forma cruel. Primero ve el destello verde del corte de Maki impactando contra su fusil, el metal reventando bajo la fuerza del golpe, piezas y fragmentos saltando por el aire como insectos heridos. Siente el vacío inmediato en las manos, el peso que desaparece, la certeza de que su herramienta, su seguridad, su manera de imponer distancia, ha sido reducida a chatarra en un solo movimiento. Luego, casi en el mismo latido, observa cómo Garruk es abatido por el médico, cómo su cuerpo se dobla y cae, cómo esa figura que siempre le había parecido inquebrantable ahora apenas logra mantenerse consciente.

La respiración de Brunn se vuelve errática, sus pupilas tiemblan y por primera vez desde que comenzó el enfrentamiento la convicción absoluta se resquebraja. Ya no está mirando a dos intrusos que amenazan a sus “amigos”, sino a dos combatientes que han demostrado una superioridad que no puede negar. Sus manos, vacías de armas, se crispan sobre el chaleco repleto de frascos y pequeños instrumentos.

-Garruk…- murmura, la voz quebrada por algo más cercano al pánico que a la ira. -No… no… esto no era… así no debía ser…-

Su mirada salta de Maki, imponente y monstruosa, a Hyakinthos, que utiliza el cuerpo de su compañero como escudo humano con una frialdad calculada. La escena lo golpea con una verdad insoportable: están superados. Y, aun así, el impulso de hacer algo, cualquier cosa, le impide rendirse de inmediato.

Con manos temblorosas comienza a rebuscar dentro de su chaleco, apartando frascos de líquidos, vendas, pequeños utensilios metálicos. Sus dedos se cierran en torno a algo oculto entre los bolsillos internos, un objeto que no llega a mostrarse del todo. Su respiración se acelera mientras lo aferra con fuerza, los ojos húmedos clavados en los piratas.

-¡Yo… yo solo quería salvarlos!- grita, una mezcla de desesperación y rabia latiendo en cada palabra. -¡No tenían que venir aquí! ¡No tenían que… hacer esto!-

Por un instante parece dispuesto a sacar aquello que sostiene, a usarlo en un último intento, un recurso desesperado nacido más del miedo que de la estrategia. Pero al mismo tiempo, sus hombros caen ligeramente, el peso de la derrota insinuándose en su postura.

-Basta…- añade con voz más baja, casi rota. -Basta… ya…-

No queda claro si el objeto que aprieta en su chaleco es un último ataque listo para ejecutarse o simplemente el reflejo nervioso de alguien que no sabe cómo rendirse sin intentar una última cosa. La jungla guarda silencio, expectante, mientras la decisión pende de un hilo invisible, suspendida entre la violencia y la rendición, entre el fanatismo y la aceptación amarga de que, esta vez, no han sido lo bastante fuertes para imponer su verdad.

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*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]


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RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - por Moja - 26-02-2026, 10:52 PM

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