09-11-2023, 08:44 PM
Tanto Irina como Daryl evitaron el tema que Alzeid había iniciado, explicando que el motivo de que ellos se juntasen en una misma habitación era tan sólo monetario. Pero esto sólo le había sonado a una mera excusa, pues si fuese por una cuestión de dinero... - Entonces, ¿no sería mejor que durmiésemos los tres juntos? - Inclinó la cabeza, dándole vueltas al café con la cuchara. - Pero da igual... eso ya no es importante. - Acabó el café con un último sorbo. No pudo articular ninguna palabra más pues, tan pronto como Alzeid se había referido a la joven que los estaba observando, Daryl se acercó hacia ella sin dudarlo ni un segundo. Quién sabe, quizá se haya sentido atraído por su sola presencia (pues era bastante atractiva), o quizá no pudo encontrar mejor excusa para abandonar el asedio al que lo estaban sometiendo tanto Irina como Alzeid; la primera, que no dejaba de calificarlo como "alcohólico", y el segundo, que no cesaba en sus intentos por probar "su alma". Eran un grupo bastante particular, pero el rol de "diana objetivo" estaba muy bien definido. Fuese por un motivo o por otro. El caso es que Daryl se abalanzó sobre ella, colocando su codo derecha sobre la mesa en la que la joven estaba. - Para no acercarse mucho a la gente, no podría haber pegado más su cuerpo al de ella, ¿verdad, agente Irina? - La miró mientras metía el dedo índice en la taza, chupando los restos de café que quedaban en ella. En ese momento, Irina aprovechó para criticar a Daryl y su manera de actuar, recordando su estado ebrio y unas supuestas necesidades lascivas. - ¿Eso no había quedado zanjado con ella? - Fue el único pensamiento que tuvo Alzeid mientras escuchaba a su compañera. Pero, de pronto, comenzó dirigirse directamente hacia él. Hablaba de los motivos que tenía para ser un agente y que le demostrase por qué lo soy, interrogándole sobre si sabía o no actuar ante una situación como la que se encontraban. - Pero agente Irina... - Lamió el dedo índice por última vez. No quedaba más café en la taza. - ¿Acaso sabes con quién estas hablando? - Apoyó ambos brazos sobre la mesa y la miró fijamente. - ¿De verdad quieres que desate todas las cualidades de mi alma para comprobar si la mujer que nos estaba observando es o no una espía y tiene relación con nuestra misión? - Continuó mirándola. - Perfecto. - Echó su melena hacia atrás y se levantó. Pareciera que estaba siguiendo las órdenes de Irina, pero lo cierto es que armar un pequeño alboroto en aquel lugar era lo que más le interesaba en esos momentos a Alzeid. Y lo que más le apetecía, para qué negarlo. - Pero que sepas que me llamaban la belleza asesina en la academia. - Le guiñó un ojo mientras se levantaba de la mesa.
Aceleró el paso hacia la mesa en la que se encontraban Daryl y la joven pelirroja. - Disculpa Daryl. - Le guiñó un ojo mientras pasaba su brazo izquierdo por el hombro izquierdo de Daryl. Sabía que no le gustaría pero, ¿a quién le importaba? Se puso de espaldas a la mesa, apoyando ambas manos sobre ella y, con un pequeño impulso, se sentó encima, incorporándose frente a la joven pelirroja. - Hola, guapa. - Empezó pronunciando estas palabras, mientras ondeaba una de sus coletas con el dedo índice de su mano derecha. Esta era su forma de sacar información. Aprovechar su físico y su personalidad para después dar el golpe. - Hemos visto que nos estabas observando desde hace tiempo y nos ha extrañado. Quizá... - Puso su mano izquierda sobre la libreta que tenía en la mesa. - ¿Estabas intentando obtener información sobre nosotros? ¿O es que eres una artista y nos estás haciendo un retrato? - Dijo con una amplia sonrisa en el rostro, mientras mantenía el coqueteo con su cabello. - ¿Por qué no nos les lo que estabas escribiendo? - Preguntó. - Igual me inspiran para la nueva melodía que estoy creando. - Aunque no lo pareciera, Alzeid era músico. Y comenzó a tararear, de una forma bastante armoniosa y singular, una canción que solía cantar después de cometer alguna masacre.
Karmas
