Karl había recibido mis impactos logrando por primera vez en mi vida derribarle y herirle. sentía una terrible dicotomía, por una parte estaba orgulloso de lograr esta hazaña, y por otra me sentía fatal por haberlo logrado pues lo había hecho a base de coraje y envidia. Los sabios maestros del gyojin karate siempre decían que incluso las mas negativas de las emociones podrían ser una fortaleza para un guerrero si se sabían canalizar de forma correcta, pero no creía que eso era lo que había pasado en esta ocasión. Creía que, en su lugar, me había dejado llevar por esta negatividad – atípico de mí, pero no imposible – y había desquitado mi furia. No era correcto. No estaba bien. Por lo que respire profundamente tras dirigirle aquellas palabras cargadas de veneno a Karl (quien por suerte ignoro) y viéndole retomar el vuelo (ya transformada nuevamente) escuche su desafío con otra mentalidad. Por mi mente pasaron todas esas conversaciones que había tenido con mi amiga durante estos largos años juntos. Con la marina había llegado muy lejos, pero lo había logrado a costa de dejar a muchos compañeros atrás. A dos había llegado a conocer: Ryze y James. A otro le había visto en el periódico y había sentido con mi haki de observación el dolor que aquella perdida supuso para Karl. Las palabras de Karl hicieron estallar en mi cabeza cada una de mis neuronas hasta que la consecución de explosiones se encadeno en una serie de sinapsis nuclear que me ayudo a comprender todo: Karl tenía miedo a perdernos. Quedábamos tres aun, que seguramente fuéramos pilares importantes en la vida de Karl. Apolo, Joe y yo. Y temía perdernos. Lo temía al grado de exigir que le derrotase en combate, no para demostrar que me había ‘graduado’ de sus enseñanzas, si no para que confirmase que no moriría a manos de un Yonko o cualquier otro peligro que se nos plantara adelante en los mares que navegábamos y en las islas a las que llevábamos la justicia de la marina.
Karl exigió que le atacara, y eso hice al instante siguiente que lo pidió por primera vez (aunque repitió la palabra un par de veces más). Nos separaban 36 metros en diagonal pues ahora volaba a 10 metros sobre el suelo. Pero esta distancia era algo que podía cerrar en un instante. Salte a gran velocidad desde el suelo, con mis puños recubiertos en haki de armamento medio y llenos de veneno que es segregado desde mis púas, buscando impactar a Karl con mi puño derecha en el costado izquierdo de su cara de pájaro mientras pegaba una patada con la pierna derecha en el aire que me impulsaría a la izquierda para, seguidamente, dar otra patada con la pierna contraria que me impulsaría a la derecha para impactar con mi con mi puño izquierdo en el costado derecho de su cara aguileña. Un movimiento en zig-zag, veloz, aunque menos fuerte que el resto de mis ataques. Lamentablemente yo no tenia alas por lo que no me quedo de otra mas que caer al suelo quedando justo por debajo de donde se encontraba volando Karl.
Karl exigió que le atacara, y eso hice al instante siguiente que lo pidió por primera vez (aunque repitió la palabra un par de veces más). Nos separaban 36 metros en diagonal pues ahora volaba a 10 metros sobre el suelo. Pero esta distancia era algo que podía cerrar en un instante. Salte a gran velocidad desde el suelo, con mis puños recubiertos en haki de armamento medio y llenos de veneno que es segregado desde mis púas, buscando impactar a Karl con mi puño derecha en el costado izquierdo de su cara de pájaro mientras pegaba una patada con la pierna derecha en el aire que me impulsaría a la izquierda para, seguidamente, dar otra patada con la pierna contraria que me impulsaría a la derecha para impactar con mi con mi puño izquierdo en el costado derecho de su cara aguileña. Un movimiento en zig-zag, veloz, aunque menos fuerte que el resto de mis ataques. Lamentablemente yo no tenia alas por lo que no me quedo de otra mas que caer al suelo quedando justo por debajo de donde se encontraba volando Karl.
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