01-03-2026, 02:09 AM
La mujer cayó con el trasero al hielo, incluso después de haber estado patinando de forma perfecta hasta hace unos segundos. ¿Qué habrá sido? Esa era la pregunta que rondaba por la mente del cocinero, siendo las palabras del Maeda las que lo hicieron sonreír. - ¿Y cuando fuiste un tonto que no pudo hacerlas? -. Comprendía que algo tenía que ver la situación de la mujer con la akuma y el gran control que el médico tenía sobre esta. Le había explicado un par de veces, pero los poderes de esas frutas aún se le hacían algo confusos. ¿Cómo una akuma que creaba jabón podía debilitar a las personas y quitarles su energía? Preguntas que hasta ahora no tenían una respuesta real para él.
Lo que tampoco obtendría respuesta sería la duda de que clase de pareja se habían cruzado, pero esa capaz convenía mantenerla fuera del alcance de su respuesta.
KIyoshi se movió, Uker quiso avanzar y el propio hielo le dificultó las cosas al máximo, terminó por dejarse caer de rodillas e impulsarse con sus manos justo hacia él y la mujer, llegando al mismo tiempo que ella era recostada con cuidado. Para frenar, Uker clavó sus uñas en el hielo y buscó detener su avance así, logrando no solo dañar sus uñas, sino que también lograr que las yemas de sus dedos y el interior de sus uñas sangraran. Era solo un poco, pero seguramente sería obvio para Kiyoshi. - Ya fuiste de más ayuda que yo, ¿alguna otra petición? -. Sonreía mientras miraba al patinador aún despierto, mientras le hablaba a su compañero.
¿Ideas? Debían tener alguna, pues el hombre comenzó a girar a su alrededor. Quería romperlo, debían escapar, por lo que levantó a Kiyoshi agarrándolo directamente de la ropa, levantándolo a la altura de su cintura como si no pesara nada. - ¿Y qué esperas que…? -. Intentó dar un paso y resbaló, el terreno no le permitía moverse con normalidad. El hombre sacó a su esposa del camino y dio fin a su movimiento, solo hizo falta escuchar el primer crujido para que Uker lanzara al médico hacia un lado con algo de fuerza. Tal vez le haría daño, pero era mejor que cayera al agua helada, así como le pasó a él.
En un poco más de un segundo, sus ojos vieron como su visión bajaba y su cuerpo caía directamente en el líquido. Frío, demasiado, sentía que le lastimaba cada centímetro del cuerpo, que el agua que se colaba por su nariz quemaba y cortaba su interior. Sus ojos ardían, pero no podía cerrarlos si no quería perder de vista su única salida. Cada extremidad le dolía como nunca mientras nadaba, la luz del sol se colaba por el hueco hecho por el patinador y le permitía ver algo, al menos un poco. Una silueta, dos personas juntas, dedujo que ambos patinadores, podría salir por el hueco y atacarlos, pero eso lo devolvería a la desventaja del hielo.
El agua helada podía matarlo, pero podía moverse con más libertad.
Se agarró del borde helado, pero no ascendió a la superficie. Utilizó el agarre para colocarse en una posición mejor, tiró el otro brazo hacia atrás y se preparó para golpear. Su puño se estrelló contra el hielo, apenas generando algo de daño, el agua amortiguaba l velocidad, pero solo necesitaba un poco más de fuerza. Volvió a “cargar” el ataque, esperando conseguir su objetivo antes de morir ahogado.
Su mano atravesó el hielo como si de un muerto saliendo de la tumba se tratase, tomando el tobillo del hombre y tirando de este hacia abajo, hundiéndole la pierna en el hielo e imposibilitando su movimiento. Mientras este se quejaba, el cocinero por fin se asomó por el hueco por el que cayó antes, saliendo del agua mientras temblaba descontroladamente. Estaba seguro que hubiera muerto con un poco más de tiempo ahí, pero al menos no había sido Kiyoshi quien cayó. - Kiyoshi, ¿estas…? -. No podía hablar sin temblar, tampoco podía levantarse o intentar mirar a otro lado. Su mano izquierda le sangraba, pues atravesar esas capas de hielo no era una tarea sencilla, pero al menos ya estaba afuera.
Estaba loco, meramente por intentar algo así, tal vez por eso lo consideraban tan peligroso.
Lo que tampoco obtendría respuesta sería la duda de que clase de pareja se habían cruzado, pero esa capaz convenía mantenerla fuera del alcance de su respuesta.
KIyoshi se movió, Uker quiso avanzar y el propio hielo le dificultó las cosas al máximo, terminó por dejarse caer de rodillas e impulsarse con sus manos justo hacia él y la mujer, llegando al mismo tiempo que ella era recostada con cuidado. Para frenar, Uker clavó sus uñas en el hielo y buscó detener su avance así, logrando no solo dañar sus uñas, sino que también lograr que las yemas de sus dedos y el interior de sus uñas sangraran. Era solo un poco, pero seguramente sería obvio para Kiyoshi. - Ya fuiste de más ayuda que yo, ¿alguna otra petición? -. Sonreía mientras miraba al patinador aún despierto, mientras le hablaba a su compañero.
¿Ideas? Debían tener alguna, pues el hombre comenzó a girar a su alrededor. Quería romperlo, debían escapar, por lo que levantó a Kiyoshi agarrándolo directamente de la ropa, levantándolo a la altura de su cintura como si no pesara nada. - ¿Y qué esperas que…? -. Intentó dar un paso y resbaló, el terreno no le permitía moverse con normalidad. El hombre sacó a su esposa del camino y dio fin a su movimiento, solo hizo falta escuchar el primer crujido para que Uker lanzara al médico hacia un lado con algo de fuerza. Tal vez le haría daño, pero era mejor que cayera al agua helada, así como le pasó a él.
En un poco más de un segundo, sus ojos vieron como su visión bajaba y su cuerpo caía directamente en el líquido. Frío, demasiado, sentía que le lastimaba cada centímetro del cuerpo, que el agua que se colaba por su nariz quemaba y cortaba su interior. Sus ojos ardían, pero no podía cerrarlos si no quería perder de vista su única salida. Cada extremidad le dolía como nunca mientras nadaba, la luz del sol se colaba por el hueco hecho por el patinador y le permitía ver algo, al menos un poco. Una silueta, dos personas juntas, dedujo que ambos patinadores, podría salir por el hueco y atacarlos, pero eso lo devolvería a la desventaja del hielo.
El agua helada podía matarlo, pero podía moverse con más libertad.
Se agarró del borde helado, pero no ascendió a la superficie. Utilizó el agarre para colocarse en una posición mejor, tiró el otro brazo hacia atrás y se preparó para golpear. Su puño se estrelló contra el hielo, apenas generando algo de daño, el agua amortiguaba l velocidad, pero solo necesitaba un poco más de fuerza. Volvió a “cargar” el ataque, esperando conseguir su objetivo antes de morir ahogado.
Su mano atravesó el hielo como si de un muerto saliendo de la tumba se tratase, tomando el tobillo del hombre y tirando de este hacia abajo, hundiéndole la pierna en el hielo e imposibilitando su movimiento. Mientras este se quejaba, el cocinero por fin se asomó por el hueco por el que cayó antes, saliendo del agua mientras temblaba descontroladamente. Estaba seguro que hubiera muerto con un poco más de tiempo ahí, pero al menos no había sido Kiyoshi quien cayó. - Kiyoshi, ¿estas…? -. No podía hablar sin temblar, tampoco podía levantarse o intentar mirar a otro lado. Su mano izquierda le sangraba, pues atravesar esas capas de hielo no era una tarea sencilla, pero al menos ya estaba afuera.
Estaba loco, meramente por intentar algo así, tal vez por eso lo consideraban tan peligroso.
