Kazan procesó las palabras de Mizuki primero porque llegaron con la velocidad de quien no filtra, o no quiere filtrar. Doncella encandilada. Encantador caballero. Bajó los ojos hacia Seraphine. La skypean tenía las mejillas de un color que no era el habitual, aunque en su cabeza se imaginaba que había rondado por su mente, miraba en tres direcciones distintas sin decidirse por ninguna, y se había deslizado lateralmente con la rigidez mecánica de alguien intentando ser invisible a diez centímetros de distancia, algo realmente imposible. Kazan observó el proceso completo con paciencia y gracia. "Ga-ha-ha-ha-ha." La risa soltó algunas bocanadas de humo. Dio una nueva calada larga a la pipa.
-Por las profundidades...- empezó, mirando ahora el horizonte con una expresión absolutamente inofensiva, -no recuerdo haber hecho nada que merezca ese título. Escudero, quizás. Caballero tiene demasiadas connotaciones de castillo y caballo blanco y yo nunca he montado nada que no fuera una corriente marina. Y dudo mucho que un caballo pudiera con mi peso, incluso con el vuestro.- Tocó el cuerno derecho una vez. Brevemente. "No abrir ese tema. Tiene suficiente con el sonrojo. Se de muchas chicas que no hablan de su peso"
Seraphine puso la mano sobre su brazo y dijo que había querido volver a verlo. La frase era simple y no necesitaba adornos. Kazan la recibió como recibía las cosas que valían, sin apartar la mirada, sin minimizarla. -Yo también.- Dos palabras. El peso que tenían era asunto de quien las escuchara. Luego el estómago de Seraphine habló más alto que cualquiera de los dos y Kazan descargó la pipa contra la palma, golpeando suavemente para apagar el tabaco sobrante, y comenzó el proceso de ponerse de pie. Las tablas del muelle protestaron en tres tonos distintos, el agua bajo el muelle se agitó con las ondas del desplazamiento de quince toneladas reorganizándose verticalmente, y dos gaviotas que habían decidido posarse a unos ocho metros al norte reconsideraron su elección de vida y se marcharon.
-Mizuki.- La miró desde arriba con la misma ecuanimidad con que había recibido su salto al hombro. -Escucha bien: vomo dije, te has ganado mi cariño por traer a Seraphine de una pieza, asi que estas dentro de esto que quiero contar- Pausa. La pipa volvió entre sus dedos, sin encender aún. -pero vayamos a hablarlo a un sitio donde podamos comer-
Dio un paso hacia el sur, orientándose hacia el pueblo. -Seguidme y contadme vuestras aventuras, asi como yo contaré como me hice algunas heridas- Comentaria a sabiendas que iba a ser reñido No añadió más y empezaria a guiar a las dos hacia el pueblo.
-Por las profundidades...- empezó, mirando ahora el horizonte con una expresión absolutamente inofensiva, -no recuerdo haber hecho nada que merezca ese título. Escudero, quizás. Caballero tiene demasiadas connotaciones de castillo y caballo blanco y yo nunca he montado nada que no fuera una corriente marina. Y dudo mucho que un caballo pudiera con mi peso, incluso con el vuestro.- Tocó el cuerno derecho una vez. Brevemente. "No abrir ese tema. Tiene suficiente con el sonrojo. Se de muchas chicas que no hablan de su peso"
Seraphine puso la mano sobre su brazo y dijo que había querido volver a verlo. La frase era simple y no necesitaba adornos. Kazan la recibió como recibía las cosas que valían, sin apartar la mirada, sin minimizarla. -Yo también.- Dos palabras. El peso que tenían era asunto de quien las escuchara. Luego el estómago de Seraphine habló más alto que cualquiera de los dos y Kazan descargó la pipa contra la palma, golpeando suavemente para apagar el tabaco sobrante, y comenzó el proceso de ponerse de pie. Las tablas del muelle protestaron en tres tonos distintos, el agua bajo el muelle se agitó con las ondas del desplazamiento de quince toneladas reorganizándose verticalmente, y dos gaviotas que habían decidido posarse a unos ocho metros al norte reconsideraron su elección de vida y se marcharon.
-Mizuki.- La miró desde arriba con la misma ecuanimidad con que había recibido su salto al hombro. -Escucha bien: vomo dije, te has ganado mi cariño por traer a Seraphine de una pieza, asi que estas dentro de esto que quiero contar- Pausa. La pipa volvió entre sus dedos, sin encender aún. -pero vayamos a hablarlo a un sitio donde podamos comer-
Dio un paso hacia el sur, orientándose hacia el pueblo. -Seguidme y contadme vuestras aventuras, asi como yo contaré como me hice algunas heridas- Comentaria a sabiendas que iba a ser reñido No añadió más y empezaria a guiar a las dos hacia el pueblo.
