[Autonarrada T1] Somedays | Presente Absoluto
#1
Día 31 de Verano, Año 17

Sus días en Baterilla habían sido movidos, bajo contextos de actividad laboral y claro, algunos cierres de asuntos que hasta ese entonces no se pudieron resolver. Dentro de dicha perspectiva, se tomó el siguiente mes a todo el rejunte de situaciones con más calma, especialmente tras separar caminos con la División 75 durante aquel tiempo, pues Dravenia y Dashrath quedaron afuera en misiones propias, mientras que Kael, Dimitri, Nyra y Hae-won se dispusieron a cruzar los mares del South Blues con un barco recientemente adquirido.

A Omuyaga hacía rato que no lo veía, él partió a Roshwan al poco que desembarcaron en Baterilla, y Shin tuvo que quedarse tras ser solicitado para la gran cantidad de misiones que terminó realizando en un corto periodo de días, empezando por la liberación de un embarcadero en Baquella, que tuvo como resultado el combate contra Kazan, la resolución de su cruce personal con Minato, o el patrullaje junto a Dash para atrapar a unos piratas rezagados que fueron derrotados por otros marines en primer lugar.

Pero las corrientes de cambio se sentían en el aire, en las órdenes a futuro que mantenían a Hasegawa quieto en Baterilla, y por ello el albino se encontraba en su cantina favorita de toda la isla, a punto de iniciar con sus cortas pero intensas rondas de alcoholizarse en tiempo récord, mientras tenía entre sus manos la entrega del periódico más reciente, leyendo sobre la leyenda de Ashura, la invasión mencionada de Huminks o incluso sobre la buena noticia de que Zodiacool finalmente se completó, grandes hechos a escalas que él, incluso con todo su ego y habilidades recientemente adquiridas, entendía que escapaban por mucho a su nivel, y en gran medida, también estaba de por medio la enorme distancia que debía recorrer junto a sus compañeros para llegar a esos lugares.

Sin embargo, entre todas esas noticias había algo que sí lo tomaba relativamente cerca, un asesino de hombres, mujeres y niños, junto a la panda de inadaptados que lo seguían. —Así que Dharma y los piratas Rakshasa, eh... —sentado en un asiento frente a la barra, con ambos brazos apoyados en la madera, se acomodó las gafas para observar de cerca la foto publicada en el periódico, intentando recordar muy bien ese nombre, ese rostro y claro, la forma en que el grupo criminal se hacía llamar. Asesinos como ese en los Blues eran inadmisibles, y debía estar al tanto de su presencia, mucho más si también decidían zarpar hacia el misterioso parque de atracciones anunciado hace poco. Parte del sentido protector que venía ligado a sus traumas y al aprendizaje con los clanes, vínculo recordado gracias al colar que siempre lleva.

—Bien, esto se pondrá divertido. ¡Cantinero! ¿Sería tan amable de servirme un trago de... lo que sea? —apoyó el periódico cerrado en la madera y levantó el brazo, llamando la atención del susodicho con una sonrisa de oreja a oreja. El hombre entonces se acerca, castaño, con signos claros de calvicie pero una barba bastante prominente, su voz es gruesa, casi que autoritaria, y se dirige al marine en su uniforme reglamentario, pues acababa de salir de servicio hace pocas horas.

—Por fin, comenzaba a creer que no ibas a pedir nada. Te faltó poco para que te eche de la barra, que estabas ocupando espacio en vano. —no pregunta límite de precios, como todo buen vendedor al pedírsele "lo que sea" ofreció un trago del whisky más caro en su catálogo, sirviéndolo con extremo cuidado y algunos movimientos de lo más vistosos, colocándolo al lado de Shin y anunciando su precio. El marine no sólo es de buena familia, también cuenta con un sueldo fijo y estable, por lo tanto no se vio sorprendido por la cantidad solicitada, y justo cuando iba a sacar su cartera para pagar... las puertas del establecimiento se abrieron súbitamente y con bastante fuerza.

Hasegawa no se volteó, siquiera, pero en ese preciso instante se quitó las gafas de sol y las apoyó sobre el periódico cerrado, sin dudar ni un poco respecto a las intenciones de quien, o quienes habían llegado al recinto. Su sonrisa relajada contrastaba con la repentina muestra de nervios en el cantinero, e incluso cerró los ojos, simplemente esperando al desarrollo de la situación.

—¡Vaya, vaya, vaya! ¡Pero que lugar de mierda! No es lo que esperaba cuando me dijeron que Baquella tenía un buen bar... —escupió una voz gruesa, áspera, acompañada de una cantidad considerable de risas que seguían a la voz principal. Shin sigue sin voltearse, sin reaccionar, incluso bajo la mirada atenta del cantinero.

—¿Son... piratas? —cuestionó, lo que provocó otra lluvia de risas, con la del tipejo principal sonando más alta que el resto.

—¿Qué harías al respecto, eh? Si pareces una rata aferrada a su queso con esa copa de mierda que estás limpiando. —el hombre, por más desagradable que parecía, tenía razón en su punto, y Hasegawa no entendía si aquello era un tic nervioso o simplemente no podía dejar de trabajar incluso en una situación así de tensa. Pero fue en ese momento que finalmente se puso de pie, volteándose muy lentamente, sus ojos cerúleos brillando ante la expectativa de un nuevo combate.

—Oe, don nadie, ¿te importa si charlamos afuera? —fue entonces que pudo contar el número de seguidores que aquel tipejo traía consigo, una formidable cantidad de aproximadamente veinte hombres y mujeres, todos con cicatrices, vestimentas, parches o señales de haber sometido a sus cuerpos contra innumerables batallas, ¿hacían falta más pistas para concluir en que son piratas?

—¿Un marine...? Y yo pensando que esto no se podía poner más divertido... —esta vez no hay risas, todos los presentes mueven las manos a sus respectivas armas, listos para la orden de atacar, o arrasar con el lugar. —Aquí estoy a gusto, ¿por qué debería moverme? —cuestiona, y observa levemente hacia atrás, a su gente —¿Ustedes quieren moverse? —una estruendosa lluvia de "Noes" e improperios cae al instante de hacer esa pregunta, con algunos escupitajos en dirección a Shin, que gracias a la distancia no llegan a tocarlo.

—Ahí tienes tu respuesta de este "don nadie", viejo de mierda. —se mofa de su color de cabello, pero el albino no se inmuta, todo lo contrario, duplica la apuesta.

Shin comienza a caminar en dirección a ellos, inclusive tras recortar las distancias atraviesa a la muchedumbre sin importar si los empujaba de camino hacia afuera, pero no fue hasta salir del local que se dio la vuelta y contestó, sacándoles la lengua en su juego infantil de siempre. —Pues acabo de leer el periódico y ni tú, ni tu banda de muertos de hambre han salido. Así que sí, "don nadie". —resaltó, provocando inmediatamente la ira del líder pirata, quien dio la orden directa de atacar.

Los veinte subordinados se dirigieron al mismo tiempo contra Shin, quien en ese movimiento consiguió sacarlos del local, y empezó a observar en la velocidad a la que se desplazaban el nivel de peligrosidad que representaban. Desde ese mero hecho, pudo comprobar que los vencería relativamente rápido, y así inició el combate, comprobando en un último vistazo que el líder se había quedado muy quieto en su lugar.

Uno de los muchos soldados piratas inició con un hachazo descendente que Hasegawa esquivó con un movimiento de torso en lateral, fue entonces que activó su fruta del diablo, pues fue flanqueado por un segundo intentando clavarle su espada en el centro de la espalda, y una tercera por su derecha intentando darle un puñetazo en el rostro con unos guantes de metal.

De una milésima a otra, todo lo que golpearon fue un destello de luz que ni siquiera consiguieron distinguir correctamente, pues brilló tanto que les afectó a la vista, y no contento con ello Hasegawa reapareció a la espalda del de la katana y le asestó una durísima patada en la zona cervical, llevándose por delante a los dos restantes.

—Si este es el nivel... ya entiendo por qué eres un don nadie. —aseguró, mientras que los demás se pusieron de acuerdo para atacar todos al mismo tiempo, generando un pequeño deje de sorpresa en el marine, pero no del tipo que le gustaría a sus enemigos. —Creo que no entendieron el punto, da igual como ataquen... —su cuerpo comenzó a brillar con mucha más intensidad, mientras el líder desenfundaba su propia espada, suponiendo el final que tendría aquel intercambio.

—El resultado será el mismo.

Esperó hasta el último segundo, y entonces desplegó una explosión en forma de cúpula contra el suelo, cuyo rebote envolvió a la turba de maleantes que iban a intentar atacarlo, haciéndoles el suficiente daño a todos como para noquearlos de manera instantánea. No pudieron reaccionar a la velocidad de su fruta, pues además era tarde para ellos debido a la inercia acumulada en dirección al marine, quien tras el destello lumínico se mostró dando bailecitos justo en el sitio donde estaba antes, rodeado de los cuerpos piratas mientras hacía el símbolo de paz y amor en dirección al líder.

Si había gotas de sudor en su frente era debido al calor veraniego en Baterilla, pero el esfuerzo que empleó en derrotar al grupo de piratas fue mínimo, y considerando que era una fuerza equivalente al líder, todos ellos en conjunto, terminó desmoralizando al susodicho, un capitán que acababa de ver los frutos de su esfuerzo derrocados en menos de dos minutos.

—Eres... un monstruo. —cae de rodillas, prácticamente rendido, mientras a espaldas del marine se escuchan refuerzos llegar a la zona, otros soldados rasos dispuestos a arrestar a los rebeldes.

—Eso suena muy violento, ¿no crees? —entonces se acercó al tipo, aún temeroso por las habilidades de Shin. Sin embargo, el albino sólo apoyó su mano en el hombro del sujeto arrodillado, sabiendo que para él, todo había terminado. —En realidad soy un tipo bastante pacífico, mi sueño es jubilarme y leer novelas ligeras en la playa mientras bebo juguito de fresa. Quién pudiera... —exhaló el comentario, y volvió a ingresar a la cantina, entre algunos aplausos y alivio general de los que estaban dentro —Disfruta tus vacaciones, pirata. —mencionó, mientras los demás se encargaban de asegurar la zona arrestándolos a todos, incluido el capitán desmoralizado.

Shin cerró las puertas a su espalda, y se tomó el tiempo para lucirse delante del breve vitoreo que recibió, segundos previos a volver a su lugar, colocándose las gafas nuevamente y abriendo el periódico, sujetando el vaso con whisky haciendo uso de su mano libre. —Eso fue... increíble, ni te preocupes por pagar, invita la casa. —añadió el dueño del local ante un Hasegawa que ni siquiera hizo contacto visual.

—Nah, no es necesario. Ya tengo un sueldo por hacer lo que hago. —contestó, dedicándole una última sonrisa antes de volcar su atención al periódico —Pronto me iré de Baterilla, y seguramente tarde mucho tiempo en volver. Si debo pedirte un favor, es que cuando me ponga inconsciente de tanto beber evites que alguien me robe, ¿trato? —y con un asentimiento del barman, alzó la copa en un pequeño brindis solitario antes de dar el primer trago.

Un breve calentamiento antes de enfrentar lo que estaba por venir.
Karmas
[Imagen: vEBNZb3.png]


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[Autonarrada T1] Somedays | Presente Absoluto - por Hasegawa Shin - 02-03-2026, 03:58 PM

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