02-03-2026, 10:30 PM
La estancia en el reino de Briss se presentaba breve, un viaje de reconocimiento y patrullaje por las aguas del South Blue en nuestro nuevo navío, el Tempestad, galeón honorable que con sus velas transporta a los honorables marines de la división setenta y cinco.
Todo parecía indicar que la situación estaba controlada, que los problemas de la zona no resultan tan acuciantes como para que su presencia fuese requerida de inmediato, una marea de voluntades que la Marina no ha de aplacar, sino la propia fuerza e influencia del rey y su séquito. Así pues, Kael y sus compañeros se estaban preparando a ritmo lento y sosegado para partir durante los próximos días, revisando el navío, reparando las partes dañadas por las bravas aguas -y a sus ojos, la negligencia de su navegante-, y gestionando todo el dinero para la compra de víveres y material necesario en caso de emergencia o necesidad. Que tan equivocado estuvo, pues parte de la corte real se hizo presente en el puerto, trayendo consigo un mensaje en representación de los que gobiernan esta nación.
El gestor del grupo toma consigo el mapa, tratando de memorizar en el mismo las rutas más cercanas al punto al que deben acudir: la mina Rajuela. Tras un vistazo, ofrece el mapa para que lo revise el más cercano de sus compañeros mientras atiende al paje, ofreciéndole algo de agua para tan cansado viaje que ha tomado hasta el lugar.
—Podéis estar tranquilo. Partiremos en la mayor brevedad posible. La Marina prestará su apoyo al Reino de Briss.—Con su calmado tono habitual, el de cabello azabache ofrece una rápida y escueta respuesta, priorizando la efectividad y claridad.—Nyra, ¿tendrás aprovisionamiento a punto?—Entiende que la cocinera suele ser previsora, pero la situación actual perfectamente puede haberla pillado con la guardia baja, y no tendría nada que reprocharle.—Hae-Won, ten. Necesitarás esto para tu arma, ¿cierto? Las he preparado para ti.—Lleva las manos hasta su bolsillo, buscando el momento adecuado para entregarle los casquillos cargados.—Siento no haber podido preparar más. Es un trabajo mucho más cansado fabricarlas a mano que adquirirlas en el mercado. No he tenido la oportunidad de adquirir nuevos. Lo lamento.
Por fortuna, para él no es necesario disponer de más tiempo, pues carga con todo lo que considera necesario para partir con la mayor brevedad. Guarda consigo lo necesario, y solo espera, dentro de todo, que aquellas advertencias sobre un ataque no sean tan prioritarias como para no llegar a tiempo si no salen de inmediato.
Todo parecía indicar que la situación estaba controlada, que los problemas de la zona no resultan tan acuciantes como para que su presencia fuese requerida de inmediato, una marea de voluntades que la Marina no ha de aplacar, sino la propia fuerza e influencia del rey y su séquito. Así pues, Kael y sus compañeros se estaban preparando a ritmo lento y sosegado para partir durante los próximos días, revisando el navío, reparando las partes dañadas por las bravas aguas -y a sus ojos, la negligencia de su navegante-, y gestionando todo el dinero para la compra de víveres y material necesario en caso de emergencia o necesidad. Que tan equivocado estuvo, pues parte de la corte real se hizo presente en el puerto, trayendo consigo un mensaje en representación de los que gobiernan esta nación.
El gestor del grupo toma consigo el mapa, tratando de memorizar en el mismo las rutas más cercanas al punto al que deben acudir: la mina Rajuela. Tras un vistazo, ofrece el mapa para que lo revise el más cercano de sus compañeros mientras atiende al paje, ofreciéndole algo de agua para tan cansado viaje que ha tomado hasta el lugar.
—Podéis estar tranquilo. Partiremos en la mayor brevedad posible. La Marina prestará su apoyo al Reino de Briss.—Con su calmado tono habitual, el de cabello azabache ofrece una rápida y escueta respuesta, priorizando la efectividad y claridad.—Nyra, ¿tendrás aprovisionamiento a punto?—Entiende que la cocinera suele ser previsora, pero la situación actual perfectamente puede haberla pillado con la guardia baja, y no tendría nada que reprocharle.—Hae-Won, ten. Necesitarás esto para tu arma, ¿cierto? Las he preparado para ti.—Lleva las manos hasta su bolsillo, buscando el momento adecuado para entregarle los casquillos cargados.—Siento no haber podido preparar más. Es un trabajo mucho más cansado fabricarlas a mano que adquirirlas en el mercado. No he tenido la oportunidad de adquirir nuevos. Lo lamento.
Por fortuna, para él no es necesario disponer de más tiempo, pues carga con todo lo que considera necesario para partir con la mayor brevedad. Guarda consigo lo necesario, y solo espera, dentro de todo, que aquellas advertencias sobre un ataque no sean tan prioritarias como para no llegar a tiempo si no salen de inmediato.
a tener en cuenta
