02-03-2026, 11:46 PM
(Última modificación: 03-03-2026, 12:07 AM por Seraphine Soyer.)
Seraphine se dejó mover, como una muñeca, más por la sorpresa que otra cosa, y seguía sin entender muy bien lo que estaba pasando allí. Moja no se veía precisamente débil, pero parecía tener más fuerza de la que debería tener y tragó saliva, las lágrimas cortándose un poco al pensar que se contuvo hasta ahora y en cualquier momento podía propinarle un golpe que la mandase a volar. Una parte de ella quiso ser amable con él para evitar alguna clase de represalía, sin embargo, no pudo hacerlo. Hasta ahora, las acciones de Moja parecían ser reales, viniendo desde su corazón, lo estaría insultando si lo tratase de aquella forma.
Y no pudo cortar su aliento al ver el brillo en sus ojos, aunque casi tuvo la sensación de que se le atorase por el lugar equivocado al pensar otro motivo para arrodillarse ante él para apaciguarlo, sintiendo la necesidad de escribir en sus dedos como si fuese fuego, queriendo reprocharle que sí le robó algo, en su mente, lo hizo, no creyendo que él lo había deseado de aquella forma, Moja podría hablar con tanta determinación, la que quisiera, no obstante, sabía la diferencia entre pronunciar palabras y las palabras de su interior, se mordió el labio inferior, buscando controlar sus emociones, el mink intentaba ayudarla o así lo veía ella, no queriendo que sus intentos acaban en nada, no desperdiciarlos en una mala persona como ella y contuvo su respiración.
Una parte de ella quería creer que también se merecía cosas buenas, la otra no podía aceptarlo, su tercera parte quiso aferrarse a las palabras de Moja, haciendo alguna movida psicológica extraña de que si no lo decepcionara a él, acabaría creyéndose de verdad sus palabras… o tenía mejor explicación dentro de su mente. Se dio cuenta en ese momento de que no estaba respirando, dejando escapar un enorme suspiro.
—Sigue siendo una mierda de beso— Cerró sus ojos, escribiendo otra vez sobre el pecho masculino. —Espero que tu siguiente beso sea mejor— Sonrió, controlando sus ganas de decir el siguiente, ya que aquello implicaba que ella le diera otro beso. —¿Sin cálculo?— Sintió sus dedos tensarse, batallando con aquellos pensamientos que le decían que no era diferente, debía de creerle, no permitía otra lógica y sintió náuseas, era como estar peleando contra las leyes de la naturaleza el solo aceptar aquello.
—No estoy perdiendo perdón por existir— Hizo una mueca y de pronto las dudas se manifestaron en su rostro. —Yo... No sé qué estoy haciendo— Desde que era libre, no paraba de dar tumbos cada vez que se alejaba de Kazan, aquel enorme hombre era un farol en su vida con el apoyo que le dió, de pie, era algo que la mujer de cabellos bicolores podía hacer, aunque estuviese temblando, se soltó de Moja y pasó las manos por su ropa, quitandose cualquier rastro de suciedad, teniendo una mancha en su frente y estiró su mano temblorosa hacia él, abriendo y cerrando su puño hasta que dejó de temblar.
—¿Me concederías esta pieza, por favor?
Asomó sus ojos sobre la libreta, la música moviéndose de forma animada, habiendo dejado de llamar la atención aquel dúo disparejo, haciendo un intento tímido y algo torpe de sonreír, pero verdadero. —Y quiero seguir hablando contigo mañana… No solo mañana— No pudo evitar sonrojarse.
Y no pudo cortar su aliento al ver el brillo en sus ojos, aunque casi tuvo la sensación de que se le atorase por el lugar equivocado al pensar otro motivo para arrodillarse ante él para apaciguarlo, sintiendo la necesidad de escribir en sus dedos como si fuese fuego, queriendo reprocharle que sí le robó algo, en su mente, lo hizo, no creyendo que él lo había deseado de aquella forma, Moja podría hablar con tanta determinación, la que quisiera, no obstante, sabía la diferencia entre pronunciar palabras y las palabras de su interior, se mordió el labio inferior, buscando controlar sus emociones, el mink intentaba ayudarla o así lo veía ella, no queriendo que sus intentos acaban en nada, no desperdiciarlos en una mala persona como ella y contuvo su respiración.
Una parte de ella quería creer que también se merecía cosas buenas, la otra no podía aceptarlo, su tercera parte quiso aferrarse a las palabras de Moja, haciendo alguna movida psicológica extraña de que si no lo decepcionara a él, acabaría creyéndose de verdad sus palabras… o tenía mejor explicación dentro de su mente. Se dio cuenta en ese momento de que no estaba respirando, dejando escapar un enorme suspiro.
—Sigue siendo una mierda de beso— Cerró sus ojos, escribiendo otra vez sobre el pecho masculino. —Espero que tu siguiente beso sea mejor— Sonrió, controlando sus ganas de decir el siguiente, ya que aquello implicaba que ella le diera otro beso. —¿Sin cálculo?— Sintió sus dedos tensarse, batallando con aquellos pensamientos que le decían que no era diferente, debía de creerle, no permitía otra lógica y sintió náuseas, era como estar peleando contra las leyes de la naturaleza el solo aceptar aquello.
—No estoy perdiendo perdón por existir— Hizo una mueca y de pronto las dudas se manifestaron en su rostro. —Yo... No sé qué estoy haciendo— Desde que era libre, no paraba de dar tumbos cada vez que se alejaba de Kazan, aquel enorme hombre era un farol en su vida con el apoyo que le dió, de pie, era algo que la mujer de cabellos bicolores podía hacer, aunque estuviese temblando, se soltó de Moja y pasó las manos por su ropa, quitandose cualquier rastro de suciedad, teniendo una mancha en su frente y estiró su mano temblorosa hacia él, abriendo y cerrando su puño hasta que dejó de temblar.
—¿Me concederías esta pieza, por favor?
Asomó sus ojos sobre la libreta, la música moviéndose de forma animada, habiendo dejado de llamar la atención aquel dúo disparejo, haciendo un intento tímido y algo torpe de sonreír, pero verdadero. —Y quiero seguir hablando contigo mañana… No solo mañana— No pudo evitar sonrojarse.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
—[#FF69B4] Escribe | Piensa | Actúa
