03-03-2026, 05:39 AM
(Última modificación: 03-03-2026, 05:39 AM por Ryota Miyamoto.)
Las manos de ambos se unieron en un vínculo sellado por la venganza y el amor a los anhelos que ardían en sus corazones.
Ryota respetó la confianza de Pilar y creyó en sus palabras. Si ella decía que ya no tenía nada más que dar en esa isla, no sería él quien la contradijera. Al contrario, la ayudaría, y su primera acción como verdadero amigo sería vengarse juntos del tarado de Morrys.
La caminata entre ambos duró 10 minutos, sus manos se mantuvieron unidas durante el recorrido. Quizás era la forma de pilar para darse valor a sí misma y el castaño no quiso alejar el tacto por ese motivo. Si ella necesitaba a alguien que la apoyara, lo menos que podría hacer para ayudar era tomarla de la mano con gentileza.

Una vez llegaron a la casa del tuerto Morrys, la pareja se detuvo observando desde la esquina con expectación. “Más que irónico yo creo que ese bro es gay de closeth…” Opinó Ryota suspirando por el color del hogar.
“Bueno, tienes razón, ir por allí levantando caca no ha sido mi mejor idea… aunque... ¿que tendría el mismo efecto?” Pensó por unos segundos, llevando la mano libre a su mentón… de repente, pareció dar con una idea tan escalofriante como perturbadora.

“Sígueme Pili, vamos a joder a este cabron.”
Su expresión solo denotaba sus pensamientos más perversos y con mucho cuidado caminó hasta la casa rosada. Era modesta, de un solo piso y lo bastante grande como para ser un apartamento. Ryota se posicionó junto a la ventana, levantando la mirada por sobre el vidrio con su compañera de delitos, a quien por comodidad para la actividad ya la habría dejado libre del agarre.

“Bien parece que no hay nadie…”
Musito tras echar un vistazo, viendo la pequeña sala del interior vacía. Con gran agilidad, caminó a la puerta trasera y se adentró por el interior. Paso por la cocina y finalmente llego a la recámara. “Kekeke vas a pagar caro Morrys…” Se rió por la fechoría que estaría por cometer, mientras se ponía en posición de sentadilla sobre el futón de dormir del tuerto. “No mires Pili, esto no es para señoritas.” Le pidió a la chica que apartara la mirada, mientras se bajaba los pantalones y efectivamente comenzaba a hacer un perfecto, grande y enrollado de mi%$#% sobre el futón de dormir de Morrys.
Fue en ese momento, mientras hacía eso, que Ryota encontró un pequeño diario rosa junto al futon. Como siempre acostumbraba a leer mientras hacía del dos no pudo evitar hacerlo.
“60 de primavera año 17…
Mis sentimientos por Pilar arden como mil soles incendiando el cosmos. Y, aun así, hoy volví a llamarla adefesio. ¡Qué ironía tan cruel! Porque la verdad es que lo que siento por ella se desborda como nunca antes había experimentado.
Si no me gustara tanto… si estas emociones no me dominaran de esta forma absurda, podría simplemente acercarme, tomarla de las manos y suplicarle que saliera conmigo. Pero no. Soy un cobarde. Un maldito cobarde, no puedo creer que se haya dejado crecer el cabello, se veia tan hermoso con el cabello corto.
Y el día que aparezca algún imbécil con la intención de arrebatármela… ese día arderá el mundo.
Dios… ¿por qué me hiciste tan tímido? ¿Por qué me diste un corazón capaz de sentir tanto, pero no el valor para decirlo? ¿Por qué…?”
Todo ello, lo leía en voz alta mientras hacía del dos. "Waos... y que le atino..."
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