03-03-2026, 06:21 AM
(Última modificación: 08-03-2026, 04:06 AM por Maki D. Zen'in.)
Solo le importaba pasarla bien, nada de enrollarse demasiado, tocar cuerpos ajenos, mamar, chupar, restregarse, agarrar penetrar, era todo lo que le importaba en los momentos que la lujuria le dominaba, amaba besar, amaba amar y que la amaran, sus manos se lanzaban contra la diosa en la cama, apestosa, abandonada. Sus dedos, sus ojos metidos en su sexo, moviéndose como un pulpo ansioso, deseando meterse dentro de ella completamente, con llegar a su alma, su lengua danzaba en el interior de su boca, ansiosa, deseando probarla un poco más, deseando saborear la miel que producía con su cuerpo, los fluidos alrededor de sus dedos, de las carnes de ambas, era delicioso, el aroma a sexo también era tremendo,
Los gemidos inundaron la habitación, los quejidos los movimientos, la sensación de viscosidad entre ambos sexos frotándose comiéndose las tetas una a la otra, era excitante, tanto o más que estar con un hombre… el efecto de la droga robada del tren ya se había disipado hace poco, no era su gusto las chicas, pero algo en ella le empujaba desde hace un rato le pedía y le decía. Aunque no con sus palabras, sino con su sensualidad, con su semblante y su presencia. que la tomara, la tomara como nunca nadie lo había echo.
El movimiento de sus aceitados por el sudor y la lubricación por excitación era delicioso, un deslizamiento entre ello, sus partes más privadas se rosaban como lenguas jugueteando casi penetrándose en sus espíritus, sus almas danzando convirtiéndose en una sinfonía de pasión que se elevaba por este horrendo lugar lleno de suciedad, polvo y abandono. Pero tenia algo especial, algo sucio, prohibido, algo que quizás no debía hacerse ahí. Eso le prendía el alma, el corazón, la mente y el sexo. Los rasguños como un mapa volvieron marcarle mientras se resbalaban sus labios y sus lenguas, y sus clítoris se frotaban entre su. Sus tetas también intentaban invadir el espacio de la otra con fuerza, provocando un doloroso placer que hacia gemir de improviso a Maki… su vista se afilo entonces cuando ella le hablo. Cuando le pregunto de amor.
—Amo… este momento, tu no?…— La trajo hacia si para besarle el cuello y hacer que su lengua recorriera desde la oreja izquierda hasta su pezón derecho pasando por toda la piel que podía saborear, sus labios, su lengua jugueteo con su dureza mientras sus dedos nuevamente se impregnaban de la rubia. Cuando le pidió beber desde la fuente pareció cambiar…
—Hey… a do… adónde vas… oye…— ella comenzó a huir de Maki, de su … … … mierda… ella se echó a atrás con la mano y su brazo paso por detrás de su cuello… suspiro un poco… —Y tu porque te enojas carajo!!!... creí que te gustaba mi…— Volvió a reconocer quien era. Era Maki el monstruo que había olvidó habitaba dentro y sobre ella. —Si… vete… ya no quiero que estas aquí… solo… vete. De todas formas, todos… lo hacen… vete a tú maldita jaula a hacer lo que esos imbéciles deseen.— Resoplo mientras se incorporó. Para quedar frente a ella mientras se vestía nuevamente.
Su camisa se movió, deslizándose sobre su hermosa y blanca piel… Maki se sentó en el borde de la cama, con las piernas abiertas, se echó atrás y sus pirando. Le miro, como deleitándose mientras se vestía. Mientras escapaba de Maki, mientras ella dejaba que se le fuera entre los dedos, con la cabeza hacia atrás, con la vista pegada en el techo de ese mohoso, rancio y lleno de ajaduras producidas por el tiempo. Rayos… estaba en ruinas esta mierda. Apenas se mantenía en pie, tenia razón… —Yo… … yo… no quería hacerte enojar, solo quería divertirme, ser yo por una vez. no quiero que me aten y me exhiban como un jodido trofeo, no quiero que con quien siento placer me posea… vaya… vaya mierda… — Entonces se echó hacia atrás con los pies colgando sobre la cama balanceando sus horribles piernas quemadas, de pronto mirando el techo, devastada, rechazada una vez más… una melodía comenzó a salir desde su garganta, desde el fondo de su alma, sus manos se alzaron y comenzaron a dibujar en el aire como si fueran pinceles, pintando una obra de arte, su voz cada vez mas grande, mas vibrante, mas intensa. Sus notas comenzaron a ser evidentes llenas de sentimiento, de caos, paz, de fuerza... sin temor a... la gente afuera comenzaba a notar que había gente nuevamente entro de la casa... sabiendo que era una casa abandonada no falto mucho para que una de ellas avisara a las autoridades.
Pero Maki continuaba con su canción, lo único bello que tenia era. su voz y su autenticidad. Esto era ella. Ni mas ni menos, no podía obligarla a que se quedase pero si podía decirle lo que sentía en este momento. Con su voz.
Los gemidos inundaron la habitación, los quejidos los movimientos, la sensación de viscosidad entre ambos sexos frotándose comiéndose las tetas una a la otra, era excitante, tanto o más que estar con un hombre… el efecto de la droga robada del tren ya se había disipado hace poco, no era su gusto las chicas, pero algo en ella le empujaba desde hace un rato le pedía y le decía. Aunque no con sus palabras, sino con su sensualidad, con su semblante y su presencia. que la tomara, la tomara como nunca nadie lo había echo.
El movimiento de sus aceitados por el sudor y la lubricación por excitación era delicioso, un deslizamiento entre ello, sus partes más privadas se rosaban como lenguas jugueteando casi penetrándose en sus espíritus, sus almas danzando convirtiéndose en una sinfonía de pasión que se elevaba por este horrendo lugar lleno de suciedad, polvo y abandono. Pero tenia algo especial, algo sucio, prohibido, algo que quizás no debía hacerse ahí. Eso le prendía el alma, el corazón, la mente y el sexo. Los rasguños como un mapa volvieron marcarle mientras se resbalaban sus labios y sus lenguas, y sus clítoris se frotaban entre su. Sus tetas también intentaban invadir el espacio de la otra con fuerza, provocando un doloroso placer que hacia gemir de improviso a Maki… su vista se afilo entonces cuando ella le hablo. Cuando le pregunto de amor.
—Amo… este momento, tu no?…— La trajo hacia si para besarle el cuello y hacer que su lengua recorriera desde la oreja izquierda hasta su pezón derecho pasando por toda la piel que podía saborear, sus labios, su lengua jugueteo con su dureza mientras sus dedos nuevamente se impregnaban de la rubia. Cuando le pidió beber desde la fuente pareció cambiar…
—Hey… a do… adónde vas… oye…— ella comenzó a huir de Maki, de su … … … mierda… ella se echó a atrás con la mano y su brazo paso por detrás de su cuello… suspiro un poco… —Y tu porque te enojas carajo!!!... creí que te gustaba mi…— Volvió a reconocer quien era. Era Maki el monstruo que había olvidó habitaba dentro y sobre ella. —Si… vete… ya no quiero que estas aquí… solo… vete. De todas formas, todos… lo hacen… vete a tú maldita jaula a hacer lo que esos imbéciles deseen.— Resoplo mientras se incorporó. Para quedar frente a ella mientras se vestía nuevamente.
Su camisa se movió, deslizándose sobre su hermosa y blanca piel… Maki se sentó en el borde de la cama, con las piernas abiertas, se echó atrás y sus pirando. Le miro, como deleitándose mientras se vestía. Mientras escapaba de Maki, mientras ella dejaba que se le fuera entre los dedos, con la cabeza hacia atrás, con la vista pegada en el techo de ese mohoso, rancio y lleno de ajaduras producidas por el tiempo. Rayos… estaba en ruinas esta mierda. Apenas se mantenía en pie, tenia razón… —Yo… … yo… no quería hacerte enojar, solo quería divertirme, ser yo por una vez. no quiero que me aten y me exhiban como un jodido trofeo, no quiero que con quien siento placer me posea… vaya… vaya mierda… — Entonces se echó hacia atrás con los pies colgando sobre la cama balanceando sus horribles piernas quemadas, de pronto mirando el techo, devastada, rechazada una vez más… una melodía comenzó a salir desde su garganta, desde el fondo de su alma, sus manos se alzaron y comenzaron a dibujar en el aire como si fueran pinceles, pintando una obra de arte, su voz cada vez mas grande, mas vibrante, mas intensa. Sus notas comenzaron a ser evidentes llenas de sentimiento, de caos, paz, de fuerza... sin temor a... la gente afuera comenzaba a notar que había gente nuevamente entro de la casa... sabiendo que era una casa abandonada no falto mucho para que una de ellas avisara a las autoridades.
Pero Maki continuaba con su canción, lo único bello que tenia era. su voz y su autenticidad. Esto era ella. Ni mas ni menos, no podía obligarla a que se quedase pero si podía decirle lo que sentía en este momento. Con su voz.

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