04-03-2026, 12:23 AM
(Última modificación: 04-03-2026, 12:26 AM por Kael Omuyaga.)
Kael intenta mantener la calma, ocultar sus emociones bajo la máscara de la indiferencia y la serenidad que durante años ha sabido mantener. No obstante, esta vez le resulta algo más complicado de lo habitual. Sabe que no se trata de "su dinero", sino el que han conseguido reunir entre todos los miembros de su tripulación, pero aún así, al ver lo que tiene delante, el barco Tempestad...
"Primero Dimitri, ¿y ahora Hae-Won?"
Quizás haya sido la poca insistencia como capitán, o tal vez se deba sencillamente a los pocos días que se han mantenido en el país. Puede que no haya conseguido suficientes materiales, y las partes del barco que han sido dañadas no puedan ser salvadas. Sea como fuere, definitivamente, ha de haber una explicación lógica a por qué, finalmente, el barco sigue tal y como lo dejaron al llegar hasta esta nación.
―Izad las velas, chicas. Voy a levar el ancla.―Dando ordenes rápidas y concisas, con su tono habitual imperturbable, llevaría sus manos y su fuerza hasta el encaje en el mar que permite al navío no perderse en aquellas aguas tan "bravas".―Dimitri, al timón, por favor. Nos espera un largo viaje, y los locales rumorean sobre tormenta en las próximas horas aproximándose en la lejanía. Seguramente se equivoquen por lo claro que está el cielo, pero no quiero ser yo quién juegue con esa baza en nuestra contra. La Base de Baterilla nos ha hecho llegar una misiva pidiendo nuestra premura para volver. ¿Estáis todos listos?
Incluso con su forma de ser habitual, ni siquiera él se comporta como alguien tan recto, pero hoy, definitivamente, no estaba siendo su mejor día. No quiere pensar, tampoco está para mantener conversaciones triviales, y definitivamente parece como que, de poder darse el caso, se quedaría en solitario durante un buen tiempo hasta, por lo menos, estar en alta mar rumbo a Baterilla sin pensar que una posible tormenta los acecha.
"Primero Dimitri, ¿y ahora Hae-Won?"
Quizás haya sido la poca insistencia como capitán, o tal vez se deba sencillamente a los pocos días que se han mantenido en el país. Puede que no haya conseguido suficientes materiales, y las partes del barco que han sido dañadas no puedan ser salvadas. Sea como fuere, definitivamente, ha de haber una explicación lógica a por qué, finalmente, el barco sigue tal y como lo dejaron al llegar hasta esta nación.
―Izad las velas, chicas. Voy a levar el ancla.―Dando ordenes rápidas y concisas, con su tono habitual imperturbable, llevaría sus manos y su fuerza hasta el encaje en el mar que permite al navío no perderse en aquellas aguas tan "bravas".―Dimitri, al timón, por favor. Nos espera un largo viaje, y los locales rumorean sobre tormenta en las próximas horas aproximándose en la lejanía. Seguramente se equivoquen por lo claro que está el cielo, pero no quiero ser yo quién juegue con esa baza en nuestra contra. La Base de Baterilla nos ha hecho llegar una misiva pidiendo nuestra premura para volver. ¿Estáis todos listos?
Incluso con su forma de ser habitual, ni siquiera él se comporta como alguien tan recto, pero hoy, definitivamente, no estaba siendo su mejor día. No quiere pensar, tampoco está para mantener conversaciones triviales, y definitivamente parece como que, de poder darse el caso, se quedaría en solitario durante un buen tiempo hasta, por lo menos, estar en alta mar rumbo a Baterilla sin pensar que una posible tormenta los acecha.
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