04-03-2026, 12:47 AM
(Última modificación: 04-03-2026, 02:08 PM por Seraphine Soyer.)
¿Que el siguiente…?
No pudo evitar soltar un pequeño sonido extraño de respiración, como si de pronto pareciera tener un pequeño reseteo por culpa de Moja, no esperando aquello, casi sintiendo el haberle leído la mente y volviendo esa Seraphine, que creía que podía con el mundo, que el salir de su lugar de cautiverio le daba alguna clase de poder. Lanzó la precaución por la borda, inclinándose un poco hacia la altura del mink, ladeando un poco la cabeza.
—¿Eso significa que vamos a tener otro beso?— Escribió otra vez con un dedo sobre el pecho ajeno, ignorando ya la privacidad y la libreta que colgaba en su cintura, no le veía sentido a quitar sus manos del cuerpo ajeno, cuando ni el otro parecía querer hacer lo mismo. —¿Puedo darte otro? Uno mejor, no es justo que hayas tenido uno tan malo.
Y esta vez, su rostro no parecía tener problemas en mantenerse amable, con una expresión cálida, aunque sus ojos todavía no sabían si seguir llorando o no, rojos, Seraphine parecía estar más calmada, no obstante, reconocía que sus emociones no dejaban de ser volátiles, pero no podía perdonarse si le dejaba tan amarga experiencia en cuanto a su primer beso, quizás el segundo fuese mejor.
Quizás…
Se estaba aprovechando un poquito, lo sabía y, al mismo tiempo, se sentía tan bien la sensación de tener a alguien preocupada por ella. ¿Estaba mal el querer sentir eso un poco más? Por otro lado, su interior quería saltar lo más lejos de su piel por solo pensar en ello, no lo computaba, dejando un malestar en su estómago. Se preguntó si cuando lo volviese a ver, aquello desaparecería y solo habría emociones positivas. —Quiero saberlo todo ahora— Cerró sus ojos, sin darse cuenta de que sus dedos se aferraron al pelaje ajeno. —Pasé ocho años sin saber nada, es cansador— Asfixiante, la empujaba cada vez más al limbo y se pilló más de una vez mirando los cuchillos afilados, pensando que encontraría alguna clase de alivio en el dolor, al ser algo que conocía, apartó aquellas imágenes de autolesionarse. Ahora que alguien ya no le golpeaba, no iba a seguir haciéndolo ella.
Su sonrisa no tuvo mucho que envidiarle al sol cuando aceptó.
Lo dejó guiar, acoplándose al ritmo de Moja e incluso llegó un poco más allá, inclinando un poco su cuerpo, pese al dolor de espalda, hundió por unos instantes su frente contra la cabeza de Alejandro, respirando profundo, contando hasta diez, el mundo desapareciendo, impregnándose de aquel momento, hasta que de pronto, tiró del hombre, marcando un ritmo alegre, buscando meterse con el menor, riendo al girar, esperando marearlo un poco para después marcar otra vez ese ritmo tranquilo, pero animado.
—Ya somos dos… aunque tú tendrás que leer mucho.
No pudo evitar soltar un pequeño sonido extraño de respiración, como si de pronto pareciera tener un pequeño reseteo por culpa de Moja, no esperando aquello, casi sintiendo el haberle leído la mente y volviendo esa Seraphine, que creía que podía con el mundo, que el salir de su lugar de cautiverio le daba alguna clase de poder. Lanzó la precaución por la borda, inclinándose un poco hacia la altura del mink, ladeando un poco la cabeza.
—¿Eso significa que vamos a tener otro beso?— Escribió otra vez con un dedo sobre el pecho ajeno, ignorando ya la privacidad y la libreta que colgaba en su cintura, no le veía sentido a quitar sus manos del cuerpo ajeno, cuando ni el otro parecía querer hacer lo mismo. —¿Puedo darte otro? Uno mejor, no es justo que hayas tenido uno tan malo.
Y esta vez, su rostro no parecía tener problemas en mantenerse amable, con una expresión cálida, aunque sus ojos todavía no sabían si seguir llorando o no, rojos, Seraphine parecía estar más calmada, no obstante, reconocía que sus emociones no dejaban de ser volátiles, pero no podía perdonarse si le dejaba tan amarga experiencia en cuanto a su primer beso, quizás el segundo fuese mejor.
Quizás…
Se estaba aprovechando un poquito, lo sabía y, al mismo tiempo, se sentía tan bien la sensación de tener a alguien preocupada por ella. ¿Estaba mal el querer sentir eso un poco más? Por otro lado, su interior quería saltar lo más lejos de su piel por solo pensar en ello, no lo computaba, dejando un malestar en su estómago. Se preguntó si cuando lo volviese a ver, aquello desaparecería y solo habría emociones positivas. —Quiero saberlo todo ahora— Cerró sus ojos, sin darse cuenta de que sus dedos se aferraron al pelaje ajeno. —Pasé ocho años sin saber nada, es cansador— Asfixiante, la empujaba cada vez más al limbo y se pilló más de una vez mirando los cuchillos afilados, pensando que encontraría alguna clase de alivio en el dolor, al ser algo que conocía, apartó aquellas imágenes de autolesionarse. Ahora que alguien ya no le golpeaba, no iba a seguir haciéndolo ella.
Su sonrisa no tuvo mucho que envidiarle al sol cuando aceptó.
Lo dejó guiar, acoplándose al ritmo de Moja e incluso llegó un poco más allá, inclinando un poco su cuerpo, pese al dolor de espalda, hundió por unos instantes su frente contra la cabeza de Alejandro, respirando profundo, contando hasta diez, el mundo desapareciendo, impregnándose de aquel momento, hasta que de pronto, tiró del hombre, marcando un ritmo alegre, buscando meterse con el menor, riendo al girar, esperando marearlo un poco para después marcar otra vez ese ritmo tranquilo, pero animado.
—Ya somos dos… aunque tú tendrás que leer mucho.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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