04-03-2026, 03:31 AM
Tengo las mejillas infladas, las sostengo así como si estuviese adquiriendo una nueva habilidad y observo a la mujer de pelo de color extraño mientras tanto con cierta atención, veía su expresión, pero no me alcanzaba la cabeza para descifrarla. Me gustaba este idea de inflarlas, era un juego muy divertido. Luego dejo salir el aire despacio, sintiendo como se me escapa enter mis labios y me cosquillea un poco la boca.
Dejo de pasar el abrigo por mis brazos, abdomen y todo mi cuerpo húmedo, cubierto de pequeñas gotitas de mar, y antes de pasársela de vuelta, acerco la tela un poco a mi nariz, inhalando, sentí ese olor del mar y también el de ella. Sonrio, no huele nada mal.
—Miau… ¿Asalté a alguien? La verdad… no estoy segura, no me acuerdo, estaba muuuy mareada por tanto tomar y tal vez aun siga— La miro de reojo cuando habla del tema del asalto y me encojo de hombros con ligereza. Si no lo recuerdo bien, puede que no haya pasado. Entonces me inclino un poco hacia un lado, analizándola de pies a cabeza con mis ojos claros.
—¿Que no te asalte? Mmm… ¿por qué una mujer tan grande le asustaría eso?— le sonreí devolviéndole la broma. Me detengo en sus largas piernas y en sus alas, se veía fuerte, no sabía si podía hacerla añicos y tampoco parecía que llevara algo tan importante como para robarle.
Me quedo quieta cuando vuelve a colocar el abrigo sobre mi cuerpo desnudo y esta vez no lo aparto, acepto su cuidado. Incluso si la tela me cubre y el calor se acumula. En ese entonces recuerdo que siento sed, una punzada seca en la garganta, pero la botella que había dejado atrás no tenía nada. Alzó la mirada hacia ella cuando se presenta —Lana. No es tan largo y bonito como el tuyo— una sonrisa me curva los labios y le saco la lengua.
Mantengo mi distancia con ella, la brisa está moviendo mi cabello y el abrigo que la mujer me había pasado, pero lástima que después lo quería de vuelta. Dicho las rodillas y me siento, haciéndome más pequeña frente a la enorme mujer, me apoyo con las manos detrás, dirigiendo mi mirada hacia el horizonte, donde el océano se extiende. —Me encantaría irme de aquí e ir más allá… mucho más allá. Miau— Aunque no tenga ningun destino ni sueños.
Dejo de pasar el abrigo por mis brazos, abdomen y todo mi cuerpo húmedo, cubierto de pequeñas gotitas de mar, y antes de pasársela de vuelta, acerco la tela un poco a mi nariz, inhalando, sentí ese olor del mar y también el de ella. Sonrio, no huele nada mal.
—Miau… ¿Asalté a alguien? La verdad… no estoy segura, no me acuerdo, estaba muuuy mareada por tanto tomar y tal vez aun siga— La miro de reojo cuando habla del tema del asalto y me encojo de hombros con ligereza. Si no lo recuerdo bien, puede que no haya pasado. Entonces me inclino un poco hacia un lado, analizándola de pies a cabeza con mis ojos claros.
—¿Que no te asalte? Mmm… ¿por qué una mujer tan grande le asustaría eso?— le sonreí devolviéndole la broma. Me detengo en sus largas piernas y en sus alas, se veía fuerte, no sabía si podía hacerla añicos y tampoco parecía que llevara algo tan importante como para robarle.
Me quedo quieta cuando vuelve a colocar el abrigo sobre mi cuerpo desnudo y esta vez no lo aparto, acepto su cuidado. Incluso si la tela me cubre y el calor se acumula. En ese entonces recuerdo que siento sed, una punzada seca en la garganta, pero la botella que había dejado atrás no tenía nada. Alzó la mirada hacia ella cuando se presenta —Lana. No es tan largo y bonito como el tuyo— una sonrisa me curva los labios y le saco la lengua.
Mantengo mi distancia con ella, la brisa está moviendo mi cabello y el abrigo que la mujer me había pasado, pero lástima que después lo quería de vuelta. Dicho las rodillas y me siento, haciéndome más pequeña frente a la enorme mujer, me apoyo con las manos detrás, dirigiendo mi mirada hacia el horizonte, donde el océano se extiende. —Me encantaría irme de aquí e ir más allá… mucho más allá. Miau— Aunque no tenga ningun destino ni sueños.
