[Presente Absoluto - Intervencion] El Perro, el Chulo y el Explosivo
#1
[personajeinvalido=3272]
 
20 de Verano, Año 17, 12:30hrs
A 500 metros de la plaza de Rainbase
Venimos de aquí
 

 
"¡AKATORA!" – bramé, sin bajar el volumen ni un pelo, haciendo que tres palomas alzaran el vuelo asustadas desde los arcos a 30 metros a mi derecha – "¡O encuentro algo decente que beber en los próximos cinco minutos...!" – pero Akatora no se llego a enterar de que pasaría si no encontraba algo decente de beber pues un vendaval me cortó en seco. Una corriente de aire de proporciones absurdas me arrancó del suelo como si fuera una servilleta de papel mientras el manto del viejo pasaba volando frente a mi cara a medio metro de distancia al empezar a salir disparado por los aires durante varios minutos llegado a recorrer quinientos metros de vuelo involuntario con la botella de whisky todavía en la mano izquierda, lo cual, pensándolo bien, fue lo único rescatable de toda la situación. Allá abajo, en la plaza, el viejo cabrón había decidido que ya era suficiente. Maldito viejo hijo de puta, como farmeaba aura el asqueroso. Eso era exactamente lo que yo quería llegar a ser algún día.
 
Caí de pie con un gran impacto que hundió mis pies un par de centímetros en la tierra levantando una nube de polvo a mi alrededor que tardó cinco segundos en disiparse. El lugar donde caí parecería ser un campo de fútbol improvisado a las afueras de Rainbase, de 50 metros de ancho por 100 de largo, con el suelo de tierra seca y polvorienta que levantaba una nube fina con el correr de aquellos niños despreocupados por la vida que seguro soñaban salir de la pobreza a base de talento y esfuerzo. Miserables pendejos ilusos. Las porterías, una en cada extremo, eran tres postes de metal sin red, oxidados y a un soplo de caerle encima a alguno de esos niños en futuro muy cercano. Yo había caído justo detrás de la portería norte, donde una zona de juegos se extendía sin separación alguna, una resbaladilla de metal a 2 metros a mi izquierda, un columpio a 3 metros a mi derecha, y una mesa de madera detrás de mí que había sobrevivido al impacto de milagro eran los únicos elementos que completaban el ambicioso parque de los sueños de los niños de Rainbase. A lo largo del borde este del campo corría un arroyo de un metro de profundidad y tres metros de ancho, cuya corriente seguía el camino de vuelta de 500 metros hasta la plaza de donde nos había mandado volando el viejo gato fumador.
 
El agua era lo único que se movía con calma en todo el lugar. El resto de la gente, apenas dos decenas de pobladores la gran mayoría niños y solo dos adultos, huía del parque con gritos de desesperación y miedo como si les hubiera aterrizado un dinosaurio u otro monstruo frente a ellos. La veintena de personas que pateaban un balón tardó exactamente dos segundos en salir corriendo en todas direcciones al ver aterrizar cinco metros de músculo gris desde el cielo, dejando el campo completamente vacío salvo por el balón, que siguió rodando solo hasta detenerse contra un poste. Sin hacerles mucho caso me quedé quieto un momento, llevé mi atención hacia la botella que seguía en mi mano izquierda y sonreí al ver que no se había derramado nada de su contenido durante el forzado viaje por los aires a lo que procedí a darle un trago largo. Whisky mediocre, como todo en Arabasta. Pero era mejor que esa agua de orina llamada cerveza que llegaban a tomar la mayoría de los lugareños. Sentí también, claramente, el peso de mis hachas – dos a cada costado de mi cintura y otras dos de mucho mayor tamaño a mi espalda – y empecé a escanear el resto del parque en el que había aterrizado con detenimiento. En ese momento me percate de que no me encontraba solo. Un chico pelirrojo con un yeso en uno de sus brazos y uno de los grandulones que llegue a ver con el rabillo del ojo cuando estaba girado para acercarme al centro de la plaza. Los miré aterrizar sin decir nada y metí las manos en ambos bolsillos del pantalón de mezclilla materializando dos botellas de refresco de mi propia cosecha – “También salieron volando en esta dirección, jajaja, que pendejos son.” – dije mientras me acercaba a ellos con los brazos al frente extendidos, botellas en mano – “Acompáñenme a beber ¡Cortesía de la casa! ¿o son putitos acaso? ¡Grrr!”
 

 
Resumen

Intervención e Instrucciones

Ubicación, Posiciones y Hide

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[Presente Absoluto - Intervencion] El Perro, el Chulo y el Explosivo - por Burrich - 04-03-2026, 05:20 PM

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