[Presente Absoluto - Intervención] Caminos entrelazados
#2

[personajeinvalido=3272]

Hace unos minutos... Antes de volar:

Ubbe y yo no pasamos precisamente desapercibidos. Menos cuando se trata de atravesar una marea infinita de hombrecillos que se mueven como cucarachas de un lado para otro. Así que el enmascarado no tarda en detectar nuestra presencia desde la distancia. Tal vez medir 7 metros de alto y cargar semejante hacha de guerra le haya ayudado un poco. 
Nuestras palabras parecen encender en él cierto recelo. Normal, pues mi hermano es un buccaner curioso y yo un tío muy sincero, y la verdad duele. Le escucho hablar algo con su compañero, aunque no soy capaz de entenderlo del todo. Aún así, no tardo en entender la situación. Con un gesto amenazante, me apunta con su brazo de metal y me deja claras sus intenciones. Agarro a Yggdrasil con fuerza y esbozo una sonrisa macabra, de esas que hace tiempo que no pongo. Por fin algo de acción en esta maldita isla. 
El compañero fumador se suma a la conversación y delata al manco como su líder. Al parecer, el jefe tiene la intención de enfrentarnos solo y de salvar la vida de su camarada, sacrificándose. Eso lo respeto. Valiente, pero insensato. Que pena que cubra su rostro con un casco que da tanta grima, a los peleadores así de aguerridos vale la pena recordarlos. Como sea... ¡Hora de amputarle el otro brazo!

Para mí sorpresa, flanqueando desde varios metros, aparece un tipo tan petado como Ubbe, aunque incluso más alto. Comparte el mismo tono oscuro de piel que él y su pelo rubio, así que asumo que será otro Buccaner sureño, perdido por el mundo. Estoy tan centrado y eufórico en pelear con el hombrecillo, que no lo veo ni llegar. Soy consciente de su presencia cuando le escucho gritar cerca mío un nombre que ya mencionaba mi padre cuando era un crío incapaz de levantar un arma. El nombre de un guerrero legendario del pasado. -Akatora...- Mi cabeza recuerda ese apodo con miedo, pero no es capaz de ponerle rostro, todo queda en un susurro arrastrado por el viento.  
El pequeño bucanero se acerca más y no duda en insultarnos. Sí, es típico de los Buccaner comportarse de esta forma, pero nada me toca más la polla que me interrumpan un enfrentamiento. Giro el rostro en su dirección, y ya no hay sonrisa alguna, tan solo una mirada de odio profunda que desea arrancarle la cabeza y entender por qué narices ha mencionado ese maldito nombre. 
Pero no hay nada que hacer. Antes de que nos demos cuenta, un vendaval carmesí, nacido de ninguna parte me arrastra por encima del suelo y me hace levitar sin dificultad, lanzándome como una piña a tomar por culo.

En el presente:

No sé ni cuántos metros de altura estoy alcanzando ni a que distancia me encuentro de la plaza. Solo sé que estoy apunto de aterrizar en una zona residencial, en una calle alejada del epicentro del huracán. La caída es tan colosal como mis poderosos músculos, atravesando paredes y llevándome por delante todo lo que encuentro a mí paso, como una bola de demolición descontrolada. Consigo reducir la velocidad rodando por una serie de tendederos plagados de ropas y telas, que me envuelven junto a los cables donde cuelgan y me terminan frenado en mitad de la calle. 
De una bola de sabanas coloridas y ropa interior mojada, emerjo perplejo intentando entender que acaba de suceder. Miro atónito de un lado a otro, comprobando que lo llevo todo encima y no he soltado a Yggdrasil, pero que Ubbe no se encuentra conmigo. Me interrumpe el aterrizaje de otro tipo, diminuto como un humano. Este rebota con violencia contra la roca sólida y después contra el suelo. La ostia ha sido contundente, aunque parece resistirla sin daños, tan solo rasguños. -Vaya vaya... ¿Pero a quién tenemos aquí?- suelto con tono irónico, encarando al sujeto. Es el fumador, el esbirro del enmascarado. Ha tenido tanta mala suerte que ha aterrizado conmigo. -Veo que los vientos no juegan a tu favor, criatura ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!- me empiezo a descojonar, burlesco, mientras se incorpora, inconsciente de las pintas que llevo, aunque sintiendo una molestia en la cabeza.

Pero el viento, sabio como el solo, se ríe de mi por jugar con su nombre. Como si fuera una mala broma del destino, unos pasos silenciosos se acercan a nosotros. Pisadas formes, seguras, sin temor a cruzarse con una bestia colosal caída de los cielos. Mientras soy ignorante de las miradas ajenas de curiosos y testigos, solo una presencia capta mi atención lo suficiente como para dejar en paz a una posible víctima. -Valkyrja...- murmullo solemne, casi ahogándome de lo sorprendido que estoy. Ojos como platos y una mueca incapaz de cerrarse, que aún no asimila lo imposible de este encuentro.
Es él, sin duda. Porta un arma distinta, pero reconocería su aspecto en cualquier lugar del mundo. Sus alas, sus harapos, su temple imperturbable... Musashi, volvemos a cruzar caminos. Todavía no nos alcanza cuando me pongo en guardia rápido con el hacha, sosteniéndola con la izquierda desde la parte más cercana a la cabeza de los filos y la derecha en el mango, cubriendo mi cuerpo, esperando el ataque. Pero el ataque no llega. Voy rotando a medida que se acerca hasta que llega a cruzarse entre el fumador y yo. Mi cara cambia. Pasa de un fulgor emocionante que no termina de procesar la sorpresa a una mueca de desconcierto de no entender lo que pasa.
Y sigue con su paso. Ni siquiera me mira, tan solo sostiene su arma con fuerza y avanza firme, como si nada existiera a su alrededor. Cuando me cruza y se aleja un par de metros más, la ira me invade. Llevo demasiado tiempo esperando este momento para que ahora le dé al puñetero espadachín por pasar de mi cara. Con un gesto agresivo, arranco toda la ropa que llevo sobre la cintura, incluso los calzoncillos ridículos que me apretaban la cabellera. Dejo mi torso al descubierto, repleto de cicatrices y heridas que reclaman la sangre del mensajero de los dioses. Sobretodo la que cruza mi pecho de lado a lado, que arde con más fuerza que nunca.
Sigurd, cargado de ira

-¡¡¡Ángel de Metal, no te atrevas a ignorarme!!! - esta es la última vez que lo trato con respeto. Con el rugido, me deshago de la guardia y con un gesto feroz de muñeca clavo una de las hojas de Yggdrasil en el suelo, haciendo temblar el mismo y los cimientos de las casas a mi alrededor. El discurso no cesa ni por un segundo, cargado de una furia violenta marcada por la decepción. -¡¡¡He destruido islas a mí paso tan solo para dar contigo. Ahora date la vuelta y cumple con tu palabra!!!- no pienso atacar a traición. No a él. Puede que no me haya reconocido o qué tan solo esté bromeando, pero mis palabras rebotan con fuerza en los muros que delimitan la estrecha calle. Al momento, recupero mi arma arrancando un pedazo del suelo y dejando un boquete, que ahora se encuentra clavado en la hoja del arma como un peñasco rocoso. -¡¡¡Enfréntate a mí o te juro por los dioses que te pienso ensartar el hacha en la espalda por rechazar mi desafío!!!- recobro la guardia tal y como la tenía antes del oratoria. Y cojo aire para culminar...
-¡¡¡EL DESAFÍO DEL LEGÍTIMO HEREDERO DE LA FUERZA!!!-

En efecto, cajita feliz


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RE: [Presente Absoluto - Intervención] Caminos entrelazados - por Sigurd Haakon - 04-03-2026, 11:06 PM

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