[Presente Absoluto - Intervencion] El Perro, el Chulo y el Explosivo
#2
[personajeinvalido=3272]


Intentando mantenerse ligeramente oculto, desviado de la atención rectilínea del enmascarado que habían identificado con facilidad, todo empezó a escalar de forma tan sorprendente que ni el pelirrojo pudo imaginarse -...y eso?- pensó de manera fugaz, como quien observa figuras extrañas que empiezan a asomarse. No era solamente la presencia de esas siluetitas de tamaños comunes y aspecto muy poco amenazante. Sí, Owen era capaz de poder sentir la diferencia de poder de todos los allí presentes, sabiendo perfectamente que el poder del sujeto del yelmo, ciertamente, era inalcanzable por el momento. Eso no fue lo que despertó la intriga del chico, sino, fue aquellos dos titanes, uno más inmenso que el otro, los cuales eran imposibles de ver solamente elevando la vista -¿Los ves?- el balbuceo del chico buscaba complicidad con su compañera ciega, su cuerpo se tensó, sin olvidar de la resistencia que ofrecía un brazo izquierdo completamente enyesado y pudiendo, aún, observar la presencia de todos aquellos que empezaban a apersonarse desde antes, siquiera, de poder entrar a la propia plaza en donde se encontraba como punto central quien le había enseñado esta increíble capacidad: "Ver sin ver".

Un titán de áura oscura, pétrea, amarronada y muy enrrocasda, como si el viento la estuviese agitando y esta fuese una tela a su alrededor. Otro, violácea, radiante, con un degradado oscuro y muy chispeante. Llevaba tiempo observando las auras de las personas, intentando comprender el cómo se formaban y cuál era su aspecto. Ambos lucían fuertes, bastante más que Owen, pero seguían sin ser tan abrumadoras como la simple sensación que provocaba la observación de la presencia de su maestro -Espera.- ¿Había más? Sí, el griterío de ambos dos titanes mientras que uno yacía con algo entre las manos (Imposible de ver lo que era pero tenía los brazos extendidos en posición de lectura sin parar el caminar) llamaba la atención y, además, se aproximaban directamente hacia el que le había provocado la fuerte lesión que yacía en su extremidad izquierda -Escuchemos.- porque si bien el oído de la pareja era muy fino y las personas se rendían ante la presencia gigantesca de aquellos dos, dejándoles pasar, hubo algo que automáticamente sí despertó la característica intensidad del pelirrojo debido al griterío de sus palabras y el fuerte eco que provocaba con sus palabras, sintiendo esa impulsividad que tanto le caracterizaba.

 -Guapo no sé, pero quien cubre su rostro con una máscara es una sucia rata cobarde, eso te lo aseguro. ¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!-

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-¡OYE! ¡CABRÓN! ¡¿A QUIÉN COÑ-
Si la presencia de Sohem era absolutamente bestial, de quién apareció, fue mucho, mucho peor.

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-¡¡¡!!!-

Detuvo el insulto casi inmediatamente una punzada en el corazón le golpeó, como quien sufre automáticamente de vértigo. El chico podía observar la parte trasera del yelmo de quien estaba buscando defender, a su maestro, que se veía amedrentado por aquellas dos figuras imponentes y que exigían elevar el rostro hasta casi mirar el sol solo para generar una coincidencia de globos oculares, sin éxito, porque a su izquierda...algo apareció que le heló la sangre.

Eran dos presencias, uno bastante más fuerte que el propio Owen, con un aura en degradado marrón y gris, llameante como la suya propia. En cuanto entraron en el campo de acción de aquella capacidad de "ver sin ver" aprendida por el enmascarado, sintió una sensación tan abrumadora como desconocida, ¿Quién era? -Gwen, no sé quién coño es ese tío.- no movía los ojos, no hacía falta, los mismos se mantenían clavados sobre el centro de aquella plaza ornamentada porque no podía ni pensar de la presión que sintió en cuanto el aura humeante, rojiza y amarronada, apareció en escena. Una silueta enorme, tal vez no tan grande como la de aquel que amedrentó a quien el pelirrojo consideraba su maestro, pero si aquel parecía una montaña imposible de escalar...quien apareció, era la montaña más alta que jamás creyó que sea posible de existir.

La silueta más pequeña pegó un bramido, -¿Akatora?- repitió el pelirrojo totalmente incrédulo, viendo como grupos de palomas, solo con aquella voz tan macabra como grave y oscura, huían despavoridas por el susto que realmente no provocaban tanto sus palabras como lo que generaba la sensación del sujeto a su lado -¿Quién coño es? Esto...no tiene ningún sentido.- jamás creyó que fuese capaz de tener una sensación semejante, aunque todo cambió en un abrir y cerrar de ojos.

¡FLUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUMB!

Antes de que Owen siquiera procesase lo que sus latidos no podían analizar correctamente, una onda de viento descomunal lo sacó volando de forma abrupta de manera tan rápida que ni pudo, siquiera, procesar lo que estaba pasando hasta que empezó a estar en pleno vuelo durante cientos y cientos de metros.

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-...qué pasó?-

Su flequillo volaba al son del bestial sacudón del viento y de sus ropas, de la misma manera que aguantaba la escayola de su brazo inerte. Su obsesión por la sobreprotección de Gwen, ciertamente, ni siquiera estaba en su cerebro mientras que los metros y metros de distancia lo alejaban de aquella ciudad en la que simplemente habían decidido hacer una pequeña visita o, al menos, espiar un poco a su maestro. El objetivo de la caída parecía ser claro mientras la resistencia del viento era cada vez mayor -¡WOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!- porque la adrenalina y el vértigo le invadieron en cuanto la fuerza del planeo descendió hasta aproximarle al suelo que, visto casi de forma cenital en un principio, podía verse qué era: Un hermoso campo de fútbol hecho casi por completo de tierra seca y polvorienta. Enderezó su cuerpo en el aire mientras buscaba estabilizar la inercia que le empujaba con demasiada intensidad, quedando con las piernas ligeramente reclinadas para amortiguar una caída que se veía intensa y, ¡SSSSSSSSHHHHHHHHHHHHHHH!, arrastrando durante diez metros una buena cantidad de terreno y creando un surco con la suela de sus zapatillas para, así, irse deteniendo, frenó poco a poco hasta quedar estático en el lugar -¿Qué...cojones...ha pasado?- ni había sido capaz de procesar NADA de todo lo que había ocurrido: Ni la aparición de los gigantes, ni su provocación, ni el griterío del gigantón que espantó a las palomas o el aura que abrumó el espíritu del pelirrojo lesionado. Pero estaba vivo, y eso era lo que importaba.

A lo lejos podía divisarse, desde la distancia y mirando hacia los lados, como todas las personas yacían aterradas por algo que los ojos del chico, automáticamente, detectaron -¿Y ese?- estaba él solo, ni más, ni menos. Bestialmente enorme, una mole negra de la cual se observaba desde su perfil derecho con esa tan característica cicatriz que le recorría por completo su rostro, estando a diez metros en línea recta de quien parecía haber aterrizado junto con el pelirrojo y alguien del cual jamás creyó que podría ser.

En el instante que Owen aterrizó, el hombretón abrumador no dudó en acercarse a él y, pudiendo verle totalmente de frente, no dudar ni un solo segundo, a cada pisada que daba, de expandir su presencia tal y como le había enseñado su maestro.

– “También salieron volando en esta dirección, jajaja, que pendejos son.” –
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-¿¡Volando!? ¿¡Dónde coño estamos!?-

El insulto demostró que era alguien excesivamente informal, pero la cabeza del pelirrojo, automáticamente, craneó dos cosas casi automáticamente lo vio acercarse hacia él -...- su aspecto de sorpresa y confusión, se enserió instantáneamente: Primero, la misma voz que había espantado las palomas minutos atrás. También, el mismo aura que estaba al lado del sujeto que le generó un micro-infarto. Extendió sus brazos, ofreciendo dos botellas con un tono negruzco, se agitaban en su contenido al igual que lo hacía en su formato. Por alguna razón traían una etiqueta roja de una marca muy famosa en otro universo, pero eso no estaba en el conocimiento del muchacho.

– “Acompáñenme a beber ¡Cortesía de la casa! ¿o son putitos acaso? ¡Grrr!”

Lo miró a los ojos, con decisión, esos orbes ámbar, pequeños, amenazantes y brillantes, generando un enorme contraste con su piel oscura. Otra vez, ahora más apreciable, la cicatriz en el rostro, demostrando que tenía que ser un guerrero o, tal vez, alguien que se peleó con un gato muy feroz. Él era más fuerte que el chico, bastante, pero Owen jamás iba a rechazar una petición de bebida de prácticamente nadie.

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-Yo podré ser muchas cosas, pero nunca putito, ¡DAME!-

¡FLISH!, no dudó en arrebatarle la botella en la mano derecha del gigantón con su propia derecha, la cual no tenía lesionada. Tenía una tapita a rosca, sí, pero con un poco de fuerza, ¡TIF!, podía escucharse casi automáticamente la efervescencia del líquido que no dudó en llevarse a la boca y que extrañaba luego de haber intentado comer un pan relleno de carne que había desaparecido del éter en el instante que voló, escuchándose el intenso ¡GLUP-GLUP-GLUP! y, de un solo tirón, ¡TAK-TAK!, lanzar la botellita a un lado que rebotó producto del suelo de tierra seca -¡Dame otra, putito!- exclamó el pelirrojo que, buscando complicidad, sonreía mientras fruncía su ceño en pleno desafío -¿Quién era el tipo que tenías al lado? Nunca había sentido nada más fuerte que mi maestro hasta ahora.-.

Defuse the Bomb:
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3641 + 0 = 3641
Energia: 3715 + 0 = 3715
Espiritu: 1215 + 16 = 1231


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RE: [Presente Absoluto - Intervencion] El Perro, el Chulo y el Explosivo - por Owen Yang - 04-03-2026, 11:20 PM

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