05-03-2026, 04:28 AM
(Última modificación: 05-03-2026, 04:28 AM por Sanemi Toge.)
Día 35 de verano
Año 17
Isla de Baterilla. En algún muelle
Año 17
Isla de Baterilla. En algún muelle
Las cosas estaban saliendo mejor de lo pensado. La experiencia en el mar que hasta ahora iba obteniendo Sanemi le proporciona las habilidades necesarias para poder navegar en los Blue, sin problema. Una habilidad que no pensó pudiera desarrollar hasta tal punto, pero que se le daba de forma bastante natural. El clima se prestó durante todo el transcurso y los tripulantes de Rakshasa respondieron de la mejor forma a las indicaciones que se les dio, con altos y bajos, claro está. Y por fin, en el horizonte se comenzó a dibujar su nuevo destino, ese que comenzaría a marcar lo verdaderamente interesante de su viaje.
Baterrilla, una isla tropical no muy pequeña, no muy grande, aunque es esto es más una cuestión de percepción. Sanemi estaba concentrando y faltando unos cuantos minutos volvió a indicar a los miembros de su tripulación hicieran acciones individuales que los ayuden a encayar sin problema. El cielo estaba despejado, con muy pocas nubes, y esto dificultó, sobre el final el llegar con mayor facilidad, nada que no pudiera superarse en el acto. El peliblanco observaba con una sonrisa de medio lado mientras se acomodaba un poco su polo negro, jalándoselo un poco desde el cuello puesto que comenzaba a notarse la fuerza del astro rey.
-¡Hemos llegado! -Gritó. Se le podía notar, como pocas veces, la emoción en sus palabras. Aunque trataba de ocultarlo sus ojos destellaban un brillo bastante peculiar, seguramente Dharma entendería lo que ello significaba y, el resto, lo comenzaría a entender paulatinamente. No es tanto el viaje sino lo que podría comenzar a lograr solo o junto a ellos. Ahora con un precio por sus cabezas las cosas comenzarían a marchar de una forma diferente. Las aventuras que podrían comenzar a escribrise podría ser la de un breve cuento o una larga historia
Baterrilla, una isla tropical no muy pequeña, no muy grande, aunque es esto es más una cuestión de percepción. Sanemi estaba concentrando y faltando unos cuantos minutos volvió a indicar a los miembros de su tripulación hicieran acciones individuales que los ayuden a encayar sin problema. El cielo estaba despejado, con muy pocas nubes, y esto dificultó, sobre el final el llegar con mayor facilidad, nada que no pudiera superarse en el acto. El peliblanco observaba con una sonrisa de medio lado mientras se acomodaba un poco su polo negro, jalándoselo un poco desde el cuello puesto que comenzaba a notarse la fuerza del astro rey.
-¡Hemos llegado! -Gritó. Se le podía notar, como pocas veces, la emoción en sus palabras. Aunque trataba de ocultarlo sus ojos destellaban un brillo bastante peculiar, seguramente Dharma entendería lo que ello significaba y, el resto, lo comenzaría a entender paulatinamente. No es tanto el viaje sino lo que podría comenzar a lograr solo o junto a ellos. Ahora con un precio por sus cabezas las cosas comenzarían a marchar de una forma diferente. Las aventuras que podrían comenzar a escribrise podría ser la de un breve cuento o una larga historia
Buda
