Si el viento pregunta, no estoy, me fui. [Presente Absoluto]
#3
Llevaba muy poco tiempo con el grupo, pero las ideas de libertad y cambio eran suficientes para el rubio para ver con buenos ojos a sus nuevos compañeros. No es que cualquier bus lo dejase en la puerta, o bueno, cualquier barco en este caso, sino que Wyatt creía que mientras más exquisito se pusiera, más oportunidades dejaría pasar y más puertas se le cerrarían. Además, el tiempo apremiaba, y debía salir de Sorbet lo antes posible, pues ya había estado haciendo demasiado revuelo.

No sabía muy bien sobre los planes de Ryota y el resto, pero una cosa tenía clara: iría al Grand Line, y dejaría atrás su pasado con tal de crecer y encontrar qué era lo que el mar le deparaba.

Tal era su entrega con la causa que, aún sin recordar ni los nombres de sus compañeros, confiaba en sus planes, y se presentó en el puerto el día acordado para partir hacia... ¿Baterilla? De milagro había oído hablar de ese lugar antes. Fuera de Sorbet, para Wyatt no existía prácticamente mundo, así que normal era que así fuera.

Sacó su boleto en el crucero que zarpaba el 34, y se alistó con sus pertenencias. Pero no lo hizo solo, pues se presentó en el puerto cabalgando a su buen amigo, Tocho Morocho, para subirlo en el sector de carga del navío —. ¡Bingo! Ya estás arriba, compañero. ¡Nos vemos en Bartesilla! — exclamó jovial mientras palmeaba a su corcel antes de que fuera subido a la embarcación. Presentó su ticket, y posteriormente subió. Ahora tenía el gran problema de... Encontrar a sus compañeros. Bueno, no sería tan difícil ahora desde que, aunque sea, cargaba un papel con el nombre de Ryota, así que aún podría preguntar con él.

¡Ah! Pero ni falta que le hizo, porque localizó a unos muchachos junto a un animal particular: la pequeña serpiente. Si bien no recordaba cómo se llamaba ni cómo se veía exactamente, sabía a ciencia cierta que su peculiar encuentro en aquél bar de Sorbet Norte había estado signado por el detalle de una serpiente amigable que pertenecía a la tripulación, así que se acercó a ellos confiado.

Jamás había visto a una serpiente tan naturalmente entre humanos, así que no podía estar fallando. Y si fallaba, mala suerte —. ¡Ey! Al fin los encuentro. Lo siento. — suspiró, un tanto apenado porque no pudo individualizar a ninguno, pero de inmediato agachó la cabeza —. Soy Wyatt, espero ustedes sí me recuerden. Yo... Tengo un problema que quizá no les comenté, y es que soy... un poco malo con los nombres. ¿Podrían recordarme los suyos?

Pero para su suerte, quizá no volvería a pasarle lo mismo, pues encontró un diario tirado en la cafetería del crucero. Sí, un periódico de esos días que un pasajero había dejado abandonado, desechado luego de ser leído una mísera vez. Así de descartable era el papel, y las noticias quedaban viejas enseguida, pero las identidades quedaban allí, indelebles, pasando a la historia misma. Y al chequear la lista de buscados y sus recompensas, el Goldstar identificó rápidamente a sus compañeros, así que arrancó dicha página y se la guardó entre sus pertenencias.

Ahora, cada vez que quisiese recordarlos, simplemente debía hacerse de aquella página del periódico, y podría identificar a cada uno sin quedar como un desconsiderado o soberbio. Al revés que preocuparle, el hecho de que ellos tuviesen precio por sus cabezas le reconfortaba un poco: sabía que estaba con gente que se daba a respetar, que tenía claro sus objetivos y que, aún teniéndolas complicadas, estaban dispuestos a ayudarse mutuamente para alcanzar lo que querían.

Con la idea de estar con gente igual de capaz y noble que él, pudo pegar un ojo y, prácticamente, durmió todo el viaje hasta la isla en su camarote.

Karmas


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RE: Si el viento pregunta, no estoy, me fui. [Presente Absoluto] - por Wyatt Goldstar - 05-03-2026, 07:16 AM

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