Hatred [Priv. Bertram] [Pasado]
#11
¿Hace cuánto que no corría tanta adrenalina por su cuerpo?
 
Cuando era más joven acostumbraba a pelearse seguido con algunos de sus compañeros de su antigua tripulación, con otros piratas, con civiles y, por supuesto, con alguno que otro marine en algún bar.
 
Sí, de adolescente no era tan delicado…bueno, al menos eso era lo que podía recordar, los momentos vividos después de sus quince años, cuando sus memorias comienzan, pues antes de esa edad, antes de despertar en la celda de ese viejo barco pirata, solo hay un océano oscuro de información a la que no puede acceder.
 
En otro momento se habría sentido mal por su falta de memoria, pero, ahora…solo sonrío.
 
Recordó lo ideal, el momento justo en el que no le importaba mancharse los puños directamente, cuando otros se atrevían a pararse frente a él para encararlo y él se atrevía a responderles… ¿Cuándo se había vuelto más cuidadoso y delicado?
 
Bueno, no importaba, quería golpear a ese marine, quería golpear a Rafael y, sobre todo, a los guardias que actuaron como idiotas y permitieron que los descubrieran. Toda la situación era un mal chiste, uno que mantenía su adrenalina por las nubes y; sin embargo, debía controlarse…porque lamentablemente, aunque la situación lo emocionara, no podía comportarse como cuando era más joven…no podía irse a los puños, debía negociar. No había otra forma, la “batalla” sería con palabras.
 
Dejó escapar una risa que sonó más como un bufido de burla, algo que no temió en mostrar cuando escuchó las primeras palabras que el marine le dirigió.
 
—¿Cómo sabes que esta persona es inocente e indefensa? Además…No es hipocresía si no soy quien empezó el juego, es solo…una reacción a tu acción. Si te hubieras ido antes, este chico no tendría una jeringuilla tan cerca de su cuello —. Tendría sierras y bisturíes pasando por su cuerpo, pero eso no tenía que saberlo el pelirrojo. —Y… disculpa… ¿Quién ha dicho que no te respeto? Si no lo hiciera no me habría tomado la molestia de protegerme de esta manera. Míralo así, te respeto tanto como para preocuparme por tu presencia ¿No es suficiente?
 
Necesitaba hablar, ganar tiempo con la esperanza de que los guardias heridos se recobraran, aunque por los quejidos al otro lado de la habitación, dudaba mucho que eso ocurriera pronto. Chasqueó la lengua, esto estaba mal, demasiado mal.
 
—Y respondiendo a tu pregunta: No, yo no apuntaría con un arma a quien crea que va a atacarme —. Hizo una pausa, como si pensara si pronunciar o no sus siguientes palabras, pero, finalmente, terminó cediendo ante ese impulso idiota, el mismo que lo motivaba cuando era adolescente. —Yo dispararía sin pensarlo dos veces. Eso debiste hacer tu desde un inicio también ¿No lo crees? Te habrías evitado esta situación.
 
La mano que sostenía al muchacho se aferró con más fuerza alrededor de su brazo y, la que sostenía la jeringuilla no cedió ni un momento de su lugar. Su pulso era firme, como el de un buen cirujano y, con eso, dejaba en claro, que no cedería tan fácil ante la situación…bueno…no ahora que negociaba con la vida de Rafael y la de su mercancía… ¿Por qué tenía que pasarle esto? Todo iba tan bien.
 
En otro momento habría dejado morir al rubio…claro, si ese rubio fuera cualquier miembro de ese grupo mafioso con el que ahora trabajaba mano a mano, pero no, siendo la mano derecha de uno de los altos rangos, no podía entregarlo así nada más, eso no sería bien visto. Suspiró…cansado. Hablar no servía, los otros hombres seguían sin responder y el rubio seguía con una flecha apuntando directo a su cabeza.
 
Volvió a morder sus labios. Tal vez lo mejor sería moverse, intentar llegar con el pelirrojo marine, pero, antes de que su cuerpo pudiera reaccionar para atacar, la voz del chico volvió a escucharse, no para burlarse ni para amenazar, al menos no de manera directa, si no para negociar… ¡Bingo! De algo le había servido ser tan hablador.
 
Lo escuchó con atención y, en verdad, poco podía importarle lo que le ocurriera a los guardias, después de todo, ellos, a diferencia de Rafael, eran más reemplazables, pero si el marine creía que en verdad les importaba la vida de ese par, podían usarlo a su favor…además, así como su mercancía, los guardias eran dos. Salían ganando, no importa como lo vieran.
 
—Te dejo a los dos chicos y nombre no hay —. Sostuvo bien al que tenía aun frente a él y miró hacia la celda abierta con el otro muchacho dentro, no sería difícil sacarlo, pero no quería darle la espalda al marine y sabía bien que el no bajaría el arco para cargar a los muchachos, pues se quitaría la única ventaja que tenía en un 2 vs. 1, así que, el médico giró su cabeza hacia Rafael…sabía que al hombre no le gustaba hacer el trabajo pesado, pero ahora tendría que hacerlo si quería mantener sus sesos en su lugar.
 
—Deja que mi compañero cargue al otro muchacho —. Sabía que Rafael tenía una pistola en algún lugar, lo que no sabía Hyak es que esa arma ahora era visible para el pelirrojo estando Rafael de espaldas, después de todo, la llevaba en la parte de atrás de su cinturón, pero...sin esa información, el médico seguía pensando que si el rubio se alejaba lo suficiente, tal vez podrían terminar con esto sin más demora. —Alguien tiene que llevarlo a la salida y no creo que ese quieras ser tu…no si eso implica bajar tu arma ¿O me equivoco? —Lo miró con seriedad, dejando de lado cualquier rastro de burla que pudiera haber mostrado antes.
 
—Otra cosa, será mejor que olvides nuestros rostros y todo lo que pasó esta noche…porque las personas con las que trabajamos podrían encontrarte fácilmente y eso no sería bueno para ti…a ellos no les importa mucho la autoridad ¿Sabes? —No lo dijo a modo de broma, era una advertencia seria, algo que se notó en el tono grave de la voz del pelirrosa…aunque, a pesar de esa seriedad que intentaba demostrar, temía que ahora su rostro fuera conocido…temía aparecer en el periódico. No quería que le pusieran un precio a su cabeza.
 
En ese instante, Rafael reaccionó. Sus manos seguían elevadas a los lados de su cabeza, pero sus piernas se movieron un paso hacia adelante.
 
—¿Qué estás haciendo? No podemos…
 
—Sí podemos. Aceptaremos el trato. Podemos encargarnos luego de las consecuencias —. Y con eso, dejó implícito para el rubio, que tenía un plan para no quedar mal con sus clientes. —Ahora, ayuda al marine a cargar al chico hacia la entrada, por favor.
 
Miró al marine pelirrojo, esperando que este dijera algo o al menos hiciera una seña de que aceptaba la ayuda del rubio para cargar a una de sus víctimas hasta la puerta.
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Hatred [Priv. Bertram] [Pasado] - por Hyákinthos - 02-12-2025, 06:47 AM
RE: Hatred [Priv. Bertram] [Pasado] - por Hyákinthos - 05-03-2026, 07:54 AM

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