[Presente absoluto] ¿Es este el lugar?
#32
Era fácil notar que Daryl estaba muy cerca de perder el control por completo. En cierto modo, ya lo había perdido, pero Alzeid le seguía provocando. Al ver cómo lamía el filo de su espada con aquella mirada tan sibilina le dieron ganas de hacer un simple movimiento con la muñeca y cortársela de cuajo. Habría sido tan fácil, tan sencillo, tan satisfactorio... aquel muchacho era insignificante frente a él, no era más que una mosca que podía aplastar en cualquier momento. Pero también era un agente del Cipher Pol. Cometer un acto así significaría su expulsión inmediata del gobierno. Al menos... mientras hubiera testigos.

Entonces Irina se interpuso entre ambos rápidamente. Y le tocó, no solo le tocó, sino que agarró su rostro y le apretó la cara con ambas manos. Tenía unos guantes de latex negros puestos, lo cual marcó una pequeña diferencia, no era la primera vez que ocurría. Daryl no supo como reaccionar en ese momento. Clavaba su mirada con dureza en Alzeid, hasta que Irina le ordenó que la mirase a ella, y obedeció. El contacto físico duró pocos segundos, lo suficientemente breve como para que su ira no estallase contra ella. Igualmente no lo habría hecho, simplemente por ser mujer no se habría enfrentado de forma tan directa como lo había hecho con Alzeid. Aunque ya tampoco estaba seguro de si considerarlo hombre o no. La intervención de Irina y su voz resultó ser extrañamente tranquilizadora. Ella conocía su problema, llevaban tiempo juntos y tenían sus propios códigos internos que ambos intentaban respetar siempre, en la medida de lo posible. Rodeado de hostilidad, de personas desconocidas y de posibles amenazas, Irina era lo más cercano a un refugio. Y mira que era hostil de cojones. Era raro, todo lo que rodeaba a aquella mujer lo era. ¿Por qué su agarre, más que violentarlo, le había devuelto a rastras a la realidad? Había tantas cosas que no entendía... partiendo de su propia fobia, como nunca se dignaba a hablar de ella, nunca había logrado entenderla. Físicamente, sentía que podía enfrentarse a alquier adversidad, que vencería a cualquier enemigo, pero no comprendía nada de su propia psicología, era un mundo que había cerrado herméticamente ante los demás y ante él mismo. Lo contrario sería visto como una debilidad, una vulnerabilidad que no podía permitirse. Aunque en cierto modo, aquello también le debilitaba. Su mente daba vueltas, el momento había sido tan tenso, no sabía cómo reaccionar. Pero aquella llamada de atención era lo que necesitaba el espadachín para volver en sí. Irina tenía razón, había perdido el control. Era algo que pocas veces solía ocurrirle, era una línea que a él tampoco le gustaba cruzar. Solo se permitía desatar su ira contra los criminales, contra las personas que se lo merecían, pero eso... había sido un descuido. Uno que no podía volver a repetir. Respiró hondo, pero no dijo nada. Guardó la espada en el lugar que le correspondía, detrás de su espalda, oculta por la larga capa negra que siempre portaba e ignoró por completo la presencia y las palabras de Alzeid.

Sonó el Den Den Mushi de Irina, al otro lado, una voz les informó de la ubicación de Glatus, que se había trasladado a otra isla diferente. La reacción de Irina era comprensible, Daryl sabía lo en serio que se tomaba su trabajo, lo eficiente que le gustaba ser. Compartían eso en común, sin embargo... tomó aire de nuevo, calmando su pulso. El corazón le iba a mil por hora, la sangre palpitaba dentro de las venas de su brazo con rebeldía, la temperatura de su cuerpo se incrementó... tenía que relajarse, apaciguarse. Se centró en escuchar a Ikirami, que decía ser marine, y al parecer también compartía la misma misión que ellos. Era curioso que la marina ayudase en casos así, aunque tampoco sería la primera vez que ambas facciones colaboraban. Se ofreció a acompañarles. Ignoró por completo lo que Alzeid decía. — Únete. — Fue a salir del local, cuando miró por un momento al dueño. Alzeid le había dado dinero, intentando compensar los daños, ¿debería ir a disculparse? Seguramente, pero el orgullo se lo impedía. Se aferró a su capa y salió del lugar.

Tenía ganas de hablar con Irina. Sentía que también le debía una disculpa a ella. La llegada de Alzeid al grupo le había desestabilizado de manera irremediable y vergonzosa. Había permitido que aquella serpiente jugara con él, que le provocase, que desatase su ira más baja. Si iban a seguir compartiendo intereses, debía controlarse mejor, debía aprender. Daryl siempre se encontraba andando en la cuerda floja, luchando contra sus propios instintos para mantener la compostura. Cargaba con demasiada tensión sobre los hombros y a veces le resultaba más difícil que de costumbre no caer al precipicio. Irina, a pesar de ser con quién más confianza tenía, tampoco resultaba ser de ayuda muchas veces, pues le encantaba echar leña al fuego. Pero la conversación entre ellos tendría que esperar. Daryl aceleró el paso, colocándose el primero en el camino hacia el puerto. Un barco del gobierno les proporcionaría un viaje seguro hacia el Reino de Ilisia. Solo podía pensar en las ganas que tenía de encontrarse con aquel pirata, sería su momento, la ocasión de descargar toda esa ira y rabia que llevaba días acumulando en un tarro que ya estaba a punto de estallar. Imaginaba su espada partiendo el cuerpo del pirata por la mitad, las vísceras derramadas por el suelo, la sangre cayendo sobre él como una lluvia caliente. Necesitaba ese momento. No volvería a perder los papeles hasta encontrarlo, de eso estaba seguro.
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RE: [Presente absoluto] ¿Es este el lugar? - por Daryl Kilgore - 10-11-2023, 11:54 PM

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