05-03-2026, 04:28 PM
Día 38 de verano, Año 17
La congregación de personas en la isla de Baterilla, hasta tan solo unas semanas atrás tan tranquila y serena, se ha visto llenaba bulliciosamente por decenas de personas con la idea de visitar el parque de atracciones que la Marina ahora deja acceso a través del Grand Line. Así pues, la participación de miembros del cuerpo para asegurar el terreno resultan completo y absoluto menester, y no es sino momento de conseguir que diferentes cuerpos se pongan a prueba para, en caso necesario, poder colaborar entre los mismos con premura.
Manteniéndose alejados del bullicio de pueblo Baquella, la citación para un entrenamiento en conjunto con uno de los miembros de la División 80 había sido enviada con premura, tratando con ello, de alguna manera conseguir hacer más ilusoria la línea de trabajo entre los distintos miembros, consiguiendo con ello una mayor facilidad para comunicación, o al menos con esa intención llegó a hacer la petición.
En pleno terreno rocoso, a unos seiscientos metros del faro de Baterilla, llegaría con puntualidad reglamentaria: quince minutos antes de la hora punta con tal de verificar además que ningún otro civil o personaje estuviera en las cercanías del lugar si no se trataban de patrullas marinas. Así, con el ser vivo inteligente más cercano a posiblemente cuatrocientos metros de distancia por la zona turística del faro, y las patrullas marines haciendo guardia no muy lejos de aquella zona cercana al acantilado. Esperaría preparado para la llegada del miembro contrario.
“Juan Sebastián”. Un nombre que no había llegado a escuchar mencionado fuera de la isla, un soldado al igual que él, y por consiguiente, un rival al que imitar y superar tarde o temprano.
—Será un placer batirme en un duelo contra usted, Sebastián.—Apenas tardaría un momento en ponerse en posición tras su llegada, preparándose para un combate que, según ha intuido por el tamaño de su rival, seguramente perdería si no se mentalizaba por completo.
Poh vamoh a ello
