05-03-2026, 05:04 PM
La realización de aquel movimiento de combate fue medianamente exitosa, dado que el golpe de Kael había conseguido impactar contra su objetivo, pero desgraciadamente, este no llegó a hacer ni un solo rasguño al caparazón de la criatura. ¿Acaso los Gyojin reciben mejor los puñetazos? No, en todo caso, este hombre era especial por su tipo de raza y capacidad de combate con fruta, como mínimo. Si aquella capacidad era proveniente de haber comido una fruta como fue mi caso, definitivamente la tenía bien dominada.
Me da que…va a ser imposi…—Algo cansado por el esfuerzo, el cangrejo tortuga de más de 3 metros aprovechó la inercia del movimiento para volver a asestar ese doble ataque que lanzaba con rapidez, y que hasta ahora se había convertido en el único capaz de sobrepasar sus defensas. Esta vez ha bajado la guardia, y ha conseguido incluso hacerle aún más daño. Casi ha estado a punto de sentir como devolvía la comida.
Definitivamente, si él aún se encuentra como una rosa, este combate no tenía buena pinta para Kael. Ha entendido que, de una forma o de otra, aún tiene mucho que aprender si quiere poder hacer de eje en su grupo. Entiende por qué sus líderes no lo han promovido todavía, cuando incluso a un hombre como él tampoco le han ascendido de rango. ¿Extraño? Sin duda, pero si ese es el nivel de la Marina, lleva ciego demasiado tiempo, creyendo incluso que puede subestimarse habiendo juzgado varios sargentos a lo largo de casi una década.
—Hombre…tengo algo curtido el lomo, pero…aguantaría todo el día.—Miente. Sabe que tarde o temprano acabaría rendido, perdiendo aquel combate si continua de esa forma. Lo único que puede hacer por el momento es dejarlo en tablas, ofrecer ese “empate técnico” para no continuar con una disputa que le llevaría mucho más tiempo. Ninguno queda mejor que otro, y ambos se ven en posición de volver con orgullo frente a sus divisiones.—Aunque podemos dejarlo por hoy. Quiero que volvamos a entrenar pronto, Juan Sebastián. Entrenaré duro para poder enfrentarte en mejores condiciones. Ese caparazón es muy duro, y necesito hacerme más fuerte para ser capaz de atravesarlo.
Cesaría el uso de su técnica, esperando que, en un duelo amistoso de prácticas, aquello pudiese terminar de forma amigable.
Se acerca hasta su rival, ofreciendo un apretón de manos extendiendo su brazo izquierdo hacia el contrario.
—Fue un placer y un honor entrenar con un compañero de la Marina. Debemos esforzarnos mucho para lo que se avecina próximamente. ¿Alguna consideración que quieras compartir, compañero?
Me da que…va a ser imposi…—Algo cansado por el esfuerzo, el cangrejo tortuga de más de 3 metros aprovechó la inercia del movimiento para volver a asestar ese doble ataque que lanzaba con rapidez, y que hasta ahora se había convertido en el único capaz de sobrepasar sus defensas. Esta vez ha bajado la guardia, y ha conseguido incluso hacerle aún más daño. Casi ha estado a punto de sentir como devolvía la comida.
Definitivamente, si él aún se encuentra como una rosa, este combate no tenía buena pinta para Kael. Ha entendido que, de una forma o de otra, aún tiene mucho que aprender si quiere poder hacer de eje en su grupo. Entiende por qué sus líderes no lo han promovido todavía, cuando incluso a un hombre como él tampoco le han ascendido de rango. ¿Extraño? Sin duda, pero si ese es el nivel de la Marina, lleva ciego demasiado tiempo, creyendo incluso que puede subestimarse habiendo juzgado varios sargentos a lo largo de casi una década.
—Hombre…tengo algo curtido el lomo, pero…aguantaría todo el día.—Miente. Sabe que tarde o temprano acabaría rendido, perdiendo aquel combate si continua de esa forma. Lo único que puede hacer por el momento es dejarlo en tablas, ofrecer ese “empate técnico” para no continuar con una disputa que le llevaría mucho más tiempo. Ninguno queda mejor que otro, y ambos se ven en posición de volver con orgullo frente a sus divisiones.—Aunque podemos dejarlo por hoy. Quiero que volvamos a entrenar pronto, Juan Sebastián. Entrenaré duro para poder enfrentarte en mejores condiciones. Ese caparazón es muy duro, y necesito hacerme más fuerte para ser capaz de atravesarlo.
Cesaría el uso de su técnica, esperando que, en un duelo amistoso de prácticas, aquello pudiese terminar de forma amigable.
Se acerca hasta su rival, ofreciendo un apretón de manos extendiendo su brazo izquierdo hacia el contrario.
—Fue un placer y un honor entrenar con un compañero de la Marina. Debemos esforzarnos mucho para lo que se avecina próximamente. ¿Alguna consideración que quieras compartir, compañero?
Poh vamoh a ello
