[P. Relativo] De ángeles y torres (Dimitri, Kael y Choi) (social)
#1
38 de Verano, Año 17
.

Mi salud era una mierda. Eso lo sabía hasta el apuntador. Desde la llegada a Baterilla no había sido capaz de salir de la cama. Intentar arrastrar mi cuerpo fuera del Tempestad para llegar a los barracones o a la vieja habitación de la taberna de Stanford no era una opción. Había caído en un letargo de fiebre y esputos, en el que no había cabida para los días o las horas. 

Me dormía, arrastrado por pesadillas incoherentes, y para cuando lograba abrir los ojos las sombras de la estancia habían cambiado de posición. De la lluvia incesante a la quietud, de los tímidos haces de luz a la más absoluta oscuridad. Sentía que estaba atrapado en una especie de laberinto. En ocasiones, me despertaban mis propios aullidos de dolor. Entonces, apretaba la mandíbula con fuerza para evitar el castañear de dientes. Respirar era un infierno. 

Era una sensación familiar, la de estar atrapado entre la vida y la muerte. Había llegado a pensar que mi existencia era irreal: apenas un ente sumido en un espacio liminal, caminando más cerca de la familia Nikoláyevna que de mi División. En esos momentos, todo me parecía una broma de mal gusto. En esos momentos, olvidaba quién era. 

—Agua… —balbuceé a un espacio consumido por la penumbra. 

Tanteé con el brazo estirado, en busca del vaso que debía estar sobre la mesita de noche. Mis dedos, débiles y entorpecidos por el dolor de cabeza, tropezaron con uno de los libros que tenía acumulados. Escuché el golpe secó de este al caer, seguido del estruendo del cristal al romperse. No hacía falta estar muy lúcido para ser consciente de que la novela había arrastrado consigo el vaso de agua. El suelo debía de estar hecho un desastre. 

Bufé. Notaba la boca más seca que la suela de un zapato. Debía presentar un aspecto deplorable, con la camiseta tan arrugada como sudada. Ese mismo sudor que me pegaba el cabello a la cara. Volví a cerrar los ojos. 

Siempre era lo misma historia. 
Estaba harto, agotado, de ahogarme por causa de mis propios pulmones por cuatro gotas de agua. Me quedé tumbado boca arriba, con la vista fija en el techo, luchando por acompasar la respiración a mis latidos. 

«Menudo infierno…»

La cabeza me iba a reventar.


Mensajes en este tema
[P. Relativo] De ángeles y torres (Dimitri, Kael y Choi) (social) - por Dimitri St. George - 05-03-2026, 11:22 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)