05-03-2026, 11:25 PM
¡Ah, la vida no parece querer darle la mejor de las atenciones! Y es normal. Tengamos en cuenta, mis estimados lectores, que las manos doloridas por haber trabajado a contrarreloj luego de una misión es algo inhumano y agotador. Pero claro, no es como si tuviera la posibilidad de decir «hoy no quiero arreglar una mierda»… Bah, sí podría hacerlo, pero quedaría feo, ¿verdad?
—Hmm… Esto me pasa por ser tan responsable… O, mejor dicho, por dejar los arreglos del barco para última hora. Nunca más volveré a hacer algo así.
Por eso, luego de darse una ducha que le permitió relajarse completamente, quiso hacer gala de sus habilidades para mega flojear, hasta que recordó que tenía un Dimitri al que molestar y que no había visto en gran parte del día. Esto de ser una persona responsable laboralmente puede llegar a tener su lado negativo cuando de relaciones se habla. No duda al momento de levantarse de su sillón para acercarse a la habitación de su compañero, que se encuentra cerca del ala designada para la división en la que trabajan.
¿Querrá beber algo? Tiene un poco de jugo de naranja en mano que le gustaría compartirle.
Cuando está a punto de golpear para poder entrar con su permiso, puede escuchar el ruido de algo rompiéndose. Debido a la agudeza de su oído, el cuerpo se tensa casi de inmediato y abre la puerta sin siquiera avisar. La estampa que encuentra es bastante compleja de describir.
—Oh, cariño —Su tono de voz se vuelve más suave, luego de cerrar la puerta para entrar en su habitación—... Venga. Ten. Toma un poco de jugo para poder recuperar algo de fuerza y ánimo.
Cuando se acerca, le extiende el vaso con dicha bebida para que lo disfrute, aunque sea un poco. Luego de eso, se pone de cuclillas para levantar los fragmentos rotos del vaso que había caído momentos atrás. El cabello, al ser largo, cae a un costado de su cara. Aparta una parte para colocarlo tras la oreja y, de esa manera, no estorba cuando tiene que limpiar.
No pide permiso. No va a molestarse, porque él sabe lo que ella quiere decirle con sus acciones. Una vez terminada su labor, se sienta al borde de la cama y lo mira con calma, con cuidado. La sonrisa que le regala en ese momento busca mantenerlo tranquilo y en paz.
—Hmm… Esto me pasa por ser tan responsable… O, mejor dicho, por dejar los arreglos del barco para última hora. Nunca más volveré a hacer algo así.
Por eso, luego de darse una ducha que le permitió relajarse completamente, quiso hacer gala de sus habilidades para mega flojear, hasta que recordó que tenía un Dimitri al que molestar y que no había visto en gran parte del día. Esto de ser una persona responsable laboralmente puede llegar a tener su lado negativo cuando de relaciones se habla. No duda al momento de levantarse de su sillón para acercarse a la habitación de su compañero, que se encuentra cerca del ala designada para la división en la que trabajan.
¿Querrá beber algo? Tiene un poco de jugo de naranja en mano que le gustaría compartirle.
Cuando está a punto de golpear para poder entrar con su permiso, puede escuchar el ruido de algo rompiéndose. Debido a la agudeza de su oído, el cuerpo se tensa casi de inmediato y abre la puerta sin siquiera avisar. La estampa que encuentra es bastante compleja de describir.
—Oh, cariño —Su tono de voz se vuelve más suave, luego de cerrar la puerta para entrar en su habitación—... Venga. Ten. Toma un poco de jugo para poder recuperar algo de fuerza y ánimo.
Cuando se acerca, le extiende el vaso con dicha bebida para que lo disfrute, aunque sea un poco. Luego de eso, se pone de cuclillas para levantar los fragmentos rotos del vaso que había caído momentos atrás. El cabello, al ser largo, cae a un costado de su cara. Aparta una parte para colocarlo tras la oreja y, de esa manera, no estorba cuando tiene que limpiar.
No pide permiso. No va a molestarse, porque él sabe lo que ella quiere decirle con sus acciones. Una vez terminada su labor, se sienta al borde de la cama y lo mira con calma, con cuidado. La sonrisa que le regala en ese momento busca mantenerlo tranquilo y en paz.
