[P. Relativo] De ángeles y torres (Dimitri, Kael y Choi) (social)
#3
Gestiones, documentos, revisiones, reuniones, entrenamientos, coordinaciones...la llegada a Baterilla no estaba siendo calmada para el humano de pelo negro.

A pesar de su incesante cantidad de tareas, intenta hacer lo posible para sacar un hueco con sus compañeros. Ha aprendido por las malas que a veces el esfuerzo no merece el ahorro, y el día en que se dedicó a fabricar munición para sus compañeros comprendió a la perfección que prefiere gastar una nimiedad en lugar de volver a pasar por todo el jaleo que tuvo para algo que, a todas luces, no va a volver a valer su tiempo.

Llegando hacia la estancia de reposo de su compañero, este dejó claro anteriormente tras salir de la tormenta la necesidad de reposo, y aquella gestión con el cuartel, los cambios de turno que se le requerían y el papeleo pertinente, también era algo que aquel caballero realizó para que pudiesen permitírselo. En Baterilla la documentación sobre su estado de salud dejó en claro que tras las condiciones temporales de aquel día, no estaría ni de lejos capacitado para servir como un buen Marine.

...La llegada a su habitación dejó aquel pensamiento corroborado con evidencia.

La señorita Choi se había acercado a cuidar de él; su pareja era, por supuesto, la persona más apegada al joven enfermo, y él, sin haber pedido permiso, abrió la puerta de aquella habitación antes de darse cuenta que no estaba haciendo lo correcto. Era tarde para mostrar duda, y tenía que seguir como si aquello hubiese sido premeditado.

—¿Cómo se encuentra?—Preguntó a la albina, permitiendo omitir al afectado cualquier necesidad de emitir palabra.—He traído algunas cosas por si os...resultasen necesarias. Si necesitáis algo más hacédmelo saber. No os robaré mucho tiempo.

Así, con su siempre habitual calmado tono, sacó para aquel dúo poco dinámico un par de botiquines pequeños, tres paquetes de munición normales (dos para Hae-Won, y uno para Dimitri), un paquete de munición perforante para la misma mujer, y por último, lumínicas para el enfermo, dejando todo sobre la mesa algo más alejada, dándoles su espacio.

Tan pronto dejó todo en la habitación, salió por la puerta con la prisa del trabajo y la entereza de su posición, prácticamente sin darles un espacio para poder responderle, cerrando tras de sí el acceso a la habitación para, una vez más, dejarlos en la privacidad y que el joven pudiese reposar tranquilo, tanto como mostraba necesitar.

importante


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RE: [P. Relativo] De ángeles y torres (Dimitri, Kael y Choi) (social) - por Kael Omuyaga - 05-03-2026, 11:44 PM

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