06-03-2026, 12:32 AM
(Última modificación: 06-03-2026, 06:04 PM por Onizuka Jin.
Razón: Agregar pequeña aclaración en Off
)
[personajeinvalido=3272]
Sus pasos tuvieron que frenar a medio camino, de repente parecía que iba a haber un espectáculo en el lugar. ¿Hablaban de cobardía con Sohem y osaban aparecer más personas? ¿Venían con esos dos? Si era el caso, era normal que se dieran esas estúpidas confianzas. Frunció las cejas, buscando con la mirada a su jefe en silencio. Mantuvo su Haki activo, buscando ver a los nuevos integrantes... También eran fuertes, aquellas auras flaqueaban con una fuerza única hasta la presencia de un último individuo. Sus ojos se abrieron de par en par, con sorpresa. No, ese condenado loco era demasiado fuerte. ¿Cómo habían encontrado alguien al nivel de Sohem? Incluso con lo poco que conocía sobre Haki todavía, lo sabía. Eso era DEMASIADO incluso para...
Su instinto fue alzar los brazos cuando sintió cómo, de un momento a otro, su cuerpo se elevaba, alejándose de allí, lejos, lejos, no supo qué tanto, pero era demasiado para poder soportarlo él mismo.
Sintió su espalda impactar contra algo y, a continuación, escuchar la sacudida del ventanal que había apenas a su lado antes de que su cuerpo cediera contra el suelo. Elevó su mano, impresionado de que el dolor no fuera tan intenso como para no poder levantarse. ¿Qué tan lejos estaba? ¿Estaría bien Sohem? ¿De dónde habían salido esos condenados tipos? ¿Qué tenían contra su nuevo jefe? Miró a su alrededor, viendo a los transeúntes confundidos, del mismo modo que probablemente lo estaba él. Elevó su mano tras su nuca, sacudiendo su cabeza.
En ese instante, como si fuera un déjà vu, sintió que el sol se cubría frente a él, en forma de una sombra enorme, elevándose a una altura muy superior a la propia. Bastante tenía con el calor como para encima tener que lidiar con problemas de ese tipo. ¿En qué mierda se había metido? Sabía que posiblemente tendría dificultades si se encontraba con Sohem, pero no esperaba a ese nivel. No es que no estuviera acostumbrado, mas no lo estaba ante adversarios con un poder tan sobreelevado. Solo supo lo insignificante que era y el largo camino que todavía le quedaba por delante. -Vaya vaya... ¿Pero a quién tenemos aquí?-
Al escuchar la voz del hombre, al fin termina de levantar la cabeza del todo, encontrándose con aquella figura de siete metros que acababa de ver con aquel de gafas de sol. Apenas ahora a escasos metros de él, pese a que inicialmente pudieron ser 15m, ahora podía percibirlo aproximadamente a 10m de él después de que se le acercara. No necesita ser listo para saber qué significan esas palabras que pronuncia a continuación: amenaza. Frunció las cejas, su diestra posicionándose a su cintura izquierda, con la mano en la empuñadura de la katana en posición de defensa, preparado para desenvainar de ser necesario. No sabía quién era, qué quería de Sohem, ni por qué diantres parecía tan obsesionado con buscar pelea.
La interrupción, de forma fortuita, parece estar con ellos. Reconoce a aquel hombre de aspecto vagabundo de la plaza. ¿Ahora tenía que enfrentarse a dos hombres? Extendió su Haki, él solo... no podía contra ellos dos. Lo sabía bien, la lógica y el aura de ambos hablaba con demasiada claridad. Chasqueó la lengua, parecía que uno de ellos se conocía. Su mano se alejó de la empuñadura lentamente, retrocediendo unos pasos.
Sus ojos ahora analizaron al nuevo individuo y al gigante frente a él. ¿No eran aliados? No, por lo que decía, aparentemente solo buscaba pelear. Frunció las cejas, tomando poco a poco más distancias, aprovechando la conmoción para mezclarse entre la gente. Él no pertenecía a esa batalla, y estaba seguro de que involucrarse con alguien que apenas lo acababa de amenazar no era la mejor de las ideas. Respiró pronfundo y calmado, ahora sí, dejando solos a los dos individuos. Si iban a enfrentarse, no iba a ser con él. No cuando había sido amenazado sin razón aparente. Lo mejor era saber si los chicos estaban a salvo y desear que Sohem estuviera bien. Todavía había viaje por delante. Los transeúntes se encontraban a menos de 20m de ellos, aprovechando para abandonarlos en aquella situación. La provocación del rubio hacia aquel extraño vagabundo no lo iba a incluir y no permitiría que fuera de ese modo. Además, en la Plaza había una orden clara de su nuevo Jefe, que era el propio Sohem: Irse. Y eso es lo que iba a hacer. Comenzó a moverse, aprovechando la distracción, alejándose a 23 metros de los dos individuos, mezclándose entre la multitud en absoluto silencio, perdiéndose entre la gente que todavía parecía conmocionada y confundida y alejándose de allí. Gracias a su maestría con el sigilo, no le resultó complicado pasar desapercibido.
Momentos antes...
Sus pasos tuvieron que frenar a medio camino, de repente parecía que iba a haber un espectáculo en el lugar. ¿Hablaban de cobardía con Sohem y osaban aparecer más personas? ¿Venían con esos dos? Si era el caso, era normal que se dieran esas estúpidas confianzas. Frunció las cejas, buscando con la mirada a su jefe en silencio. Mantuvo su Haki activo, buscando ver a los nuevos integrantes... También eran fuertes, aquellas auras flaqueaban con una fuerza única hasta la presencia de un último individuo. Sus ojos se abrieron de par en par, con sorpresa. No, ese condenado loco era demasiado fuerte. ¿Cómo habían encontrado alguien al nivel de Sohem? Incluso con lo poco que conocía sobre Haki todavía, lo sabía. Eso era DEMASIADO incluso para...

—¿Qué demo-...?
Su instinto fue alzar los brazos cuando sintió cómo, de un momento a otro, su cuerpo se elevaba, alejándose de allí, lejos, lejos, no supo qué tanto, pero era demasiado para poder soportarlo él mismo.
Ahora...
Sintió su espalda impactar contra algo y, a continuación, escuchar la sacudida del ventanal que había apenas a su lado antes de que su cuerpo cediera contra el suelo. Elevó su mano, impresionado de que el dolor no fuera tan intenso como para no poder levantarse. ¿Qué tan lejos estaba? ¿Estaría bien Sohem? ¿De dónde habían salido esos condenados tipos? ¿Qué tenían contra su nuevo jefe? Miró a su alrededor, viendo a los transeúntes confundidos, del mismo modo que probablemente lo estaba él. Elevó su mano tras su nuca, sacudiendo su cabeza.
En ese instante, como si fuera un déjà vu, sintió que el sol se cubría frente a él, en forma de una sombra enorme, elevándose a una altura muy superior a la propia. Bastante tenía con el calor como para encima tener que lidiar con problemas de ese tipo. ¿En qué mierda se había metido? Sabía que posiblemente tendría dificultades si se encontraba con Sohem, pero no esperaba a ese nivel. No es que no estuviera acostumbrado, mas no lo estaba ante adversarios con un poder tan sobreelevado. Solo supo lo insignificante que era y el largo camino que todavía le quedaba por delante. -Vaya vaya... ¿Pero a quién tenemos aquí?-
Al escuchar la voz del hombre, al fin termina de levantar la cabeza del todo, encontrándose con aquella figura de siete metros que acababa de ver con aquel de gafas de sol. Apenas ahora a escasos metros de él, pese a que inicialmente pudieron ser 15m, ahora podía percibirlo aproximadamente a 10m de él después de que se le acercara. No necesita ser listo para saber qué significan esas palabras que pronuncia a continuación: amenaza. Frunció las cejas, su diestra posicionándose a su cintura izquierda, con la mano en la empuñadura de la katana en posición de defensa, preparado para desenvainar de ser necesario. No sabía quién era, qué quería de Sohem, ni por qué diantres parecía tan obsesionado con buscar pelea.
La interrupción, de forma fortuita, parece estar con ellos. Reconoce a aquel hombre de aspecto vagabundo de la plaza. ¿Ahora tenía que enfrentarse a dos hombres? Extendió su Haki, él solo... no podía contra ellos dos. Lo sabía bien, la lógica y el aura de ambos hablaba con demasiada claridad. Chasqueó la lengua, parecía que uno de ellos se conocía. Su mano se alejó de la empuñadura lentamente, retrocediendo unos pasos.
Sus ojos ahora analizaron al nuevo individuo y al gigante frente a él. ¿No eran aliados? No, por lo que decía, aparentemente solo buscaba pelear. Frunció las cejas, tomando poco a poco más distancias, aprovechando la conmoción para mezclarse entre la gente. Él no pertenecía a esa batalla, y estaba seguro de que involucrarse con alguien que apenas lo acababa de amenazar no era la mejor de las ideas. Respiró pronfundo y calmado, ahora sí, dejando solos a los dos individuos. Si iban a enfrentarse, no iba a ser con él. No cuando había sido amenazado sin razón aparente. Lo mejor era saber si los chicos estaban a salvo y desear que Sohem estuviera bien. Todavía había viaje por delante. Los transeúntes se encontraban a menos de 20m de ellos, aprovechando para abandonarlos en aquella situación. La provocación del rubio hacia aquel extraño vagabundo no lo iba a incluir y no permitiría que fuera de ese modo. Además, en la Plaza había una orden clara de su nuevo Jefe, que era el propio Sohem: Irse. Y eso es lo que iba a hacer. Comenzó a moverse, aprovechando la distracción, alejándose a 23 metros de los dos individuos, mezclándose entre la multitud en absoluto silencio, perdiéndose entre la gente que todavía parecía conmocionada y confundida y alejándose de allí. Gracias a su maestría con el sigilo, no le resultó complicado pasar desapercibido.
Cajita de Tabaco
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