06-03-2026, 03:54 AM
El sonido repentino lo sacó de su relajación, levantando la cabeza como si hubiese escuchado una explosión o algo parecido, lo cierto es que ante un lugar tan vacío los ecos entre pasillos del vestíbulo y derivados viajaban con más fuerza a oídos de quienes estuviesen en las aguas termales al ser este el sitio más espacioso, y para Shin no fue extraño darse cuenta de que algo estaba pasando.
Ladeando la cabeza, se quedó atento. Sentía curiosidad más que cualquier otra emoción, y la susodicha se fue diluyendo al momento en que una chica ingresó en la zona, portando la toalla de formas más bien peculiares, o... atípicas, dignas de alguien que no teme ni elude el pudor exhibicionista, pues poco dejaba a la imaginación.
Lo curioso fue que la conocía, la había visto hace relativamente pocos días y ese momento tan especial que enmarcaron las locuras de María generaron como efecto colateral un aprecio igual de particular a quien era su amiga protectora y algo arisca, Maki. Shin sonrió de inmediato, y siendo alguien también, extremadamente desvergonzado, se acercó a la zona donde imaginaba, iba a sentarse a disfrutar del calor del agua, y moviendo junto a él la toalla donde apoyaba la cabeza no tardó en hacer de las suyas.
El sonido del chapoteo lo delataba, pero tampoco fue demasiado brusco considerando que no los separaba demasiada distancia. El problema es que sí llegaron a hacer contacto visual y ella no hizo ni tan siquiera un pequeño ademán de reaccionar, reconocimiento o inicio de una conversación, por ende, le dejaba más margen a un Hasegawa que por fin la tuvo cara a cara de "molestarla" por esa osadía. E inició colocando ambas manos a los costados de sus mejillas con afán de "amplificar" su voz.
—¡Oeeee! ¡Maaaakiiiii! —exclamó, con la mitad superior del torso visible, el cabello algo mojado y una sonrisa de oreja a oreja. Si eso no funcionaba, insistiría —¡Heeeeeey! —asumió que no molestaba a nadie más, al fin y al cabo, sólo estaban ellos dos en las aguas termales, y no podía negarse a sí mismo que la mujer se merecía el trato considerando el desdén con que fue tratado desde su perspectiva. ¡Claro que no podía permitirse ser ignorado!
—¿Por qué no me has saludado? —ladeó la cabeza, interrogativo —Pensé que sería difícil volver a verte, a ti o a María. ¿Qué ha sido de ella? —entonces, hacia el otro costado, todo parte de su siempre teatral acting, independientemente de las circunstancias comprometidas en las que pueda encontrarse, pues compartir un onsen mixto no es del todo habitual, menos acercarse a hablar de esa forma, si se lo paraba a pensar dos segundos...
Bah, que más da.
—¡Bueno! Me alegra verte, creí que iba a tener que estar todo este rato solo con mis pensamientos, ¿sabes lo aburrido que es? —siguió la cháchara, obviando que utilizó esa última palabra para no tener que decir lo depresivo que le resultaba cerrar los ojos y dejar a las ideas correr. Una cascada de traumas tortuosos que prefería eludir en compañías que le diesen algo más divertido para entretenerse.
Ladeando la cabeza, se quedó atento. Sentía curiosidad más que cualquier otra emoción, y la susodicha se fue diluyendo al momento en que una chica ingresó en la zona, portando la toalla de formas más bien peculiares, o... atípicas, dignas de alguien que no teme ni elude el pudor exhibicionista, pues poco dejaba a la imaginación.
Lo curioso fue que la conocía, la había visto hace relativamente pocos días y ese momento tan especial que enmarcaron las locuras de María generaron como efecto colateral un aprecio igual de particular a quien era su amiga protectora y algo arisca, Maki. Shin sonrió de inmediato, y siendo alguien también, extremadamente desvergonzado, se acercó a la zona donde imaginaba, iba a sentarse a disfrutar del calor del agua, y moviendo junto a él la toalla donde apoyaba la cabeza no tardó en hacer de las suyas.
El sonido del chapoteo lo delataba, pero tampoco fue demasiado brusco considerando que no los separaba demasiada distancia. El problema es que sí llegaron a hacer contacto visual y ella no hizo ni tan siquiera un pequeño ademán de reaccionar, reconocimiento o inicio de una conversación, por ende, le dejaba más margen a un Hasegawa que por fin la tuvo cara a cara de "molestarla" por esa osadía. E inició colocando ambas manos a los costados de sus mejillas con afán de "amplificar" su voz.
—¡Oeeee! ¡Maaaakiiiii! —exclamó, con la mitad superior del torso visible, el cabello algo mojado y una sonrisa de oreja a oreja. Si eso no funcionaba, insistiría —¡Heeeeeey! —asumió que no molestaba a nadie más, al fin y al cabo, sólo estaban ellos dos en las aguas termales, y no podía negarse a sí mismo que la mujer se merecía el trato considerando el desdén con que fue tratado desde su perspectiva. ¡Claro que no podía permitirse ser ignorado!
—¿Por qué no me has saludado? —ladeó la cabeza, interrogativo —Pensé que sería difícil volver a verte, a ti o a María. ¿Qué ha sido de ella? —entonces, hacia el otro costado, todo parte de su siempre teatral acting, independientemente de las circunstancias comprometidas en las que pueda encontrarse, pues compartir un onsen mixto no es del todo habitual, menos acercarse a hablar de esa forma, si se lo paraba a pensar dos segundos...
Bah, que más da.
—¡Bueno! Me alegra verte, creí que iba a tener que estar todo este rato solo con mis pensamientos, ¿sabes lo aburrido que es? —siguió la cháchara, obviando que utilizó esa última palabra para no tener que decir lo depresivo que le resultaba cerrar los ojos y dejar a las ideas correr. Una cascada de traumas tortuosos que prefería eludir en compañías que le diesen algo más divertido para entretenerse.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
