06-03-2026, 09:05 AM
El brindis resonó con un golpe apagado de madera contra madera, sellando algo más que una simple comida compartida, aunque ninguno de los presentes notaria aquello. "Tratare... no es promesa absoluta, pero viniendo de alguien como él, quizá sea lo más honesto que puede ofrecer." Kazan asintió lentamente, aceptando esa verdad sin presionar más. Bebió un largo trago, dejando que el agua fría recorriera su garganta mientras procesaba todo lo conversado. La comida llegó momentos después: enormes porciones de carne jugosa, poco cocida como habían pedido, acompañada de verduras asadas y pan recién horneado. Kazan comió con lentitud, saboreando cada bocado no solo por hambre física sino por el simple placer de compartir mesa con alguien que no lo miraba como monstruosidad o herramienta. -Por las profundidades- comentó entre bocados -hacía tiempo que no disfrutaba una comida así. No por la calidad, sino por la compañía. Agradecido viajero-
Dharma había mencionado que trataría de recordar a los débiles, y eso era suficiente. Kazan había aprendido hacía años que no podía cambiar el corazón de las personas con sermones, solo sembrar dudas constructivas y esperar que germinaran a su propio ritmo. Cuando terminaron, Kazan se puso de pie cuidadosamente, asegurándose de no derribar nada en el proceso. -Este reino es grande y los caminos inciertos, Dharma- dijo mientras ajustaba su túnica amarilla y acomodaba el Kanaboo sobre su hombro -pero algo me dice que volveremos a cruzarnos. Los que buscan conocimiento antiguo y los que rompen cadenas suelen encontrarse en los mismos lugares oscuros.-
Tocó su collar de cuentas brevemente, gesto que ya había repetido varias veces durante la conversación. -Cuida esas espadas tuyas, espadachín. Y cuando encuentres esas ruinas que persigues, asegúrate de que el conocimiento que extraigas valga el precio que estés dispuesto a pagar.- No era amenaza ni advertencia vacía, sino reconocimiento de que todo conocimiento profundo exigía sacrificio.-Ga-ha-ha-ha-ha!- Su risa retumbó una última vez -Y la próxima vez, prometo dejar que pagues tú. Aunque sospecho que mi cuenta será considerablemente más alta que la tuya.-
Dio media vuelta con cuidado, consciente de su escala en el establecimiento abarrotado. Sus pasos generaron vibraciones leves mientras se dirigía hacia la salida, pero esta vez no hubo miradas burlonas ni comentarios despectivos. Quizá presenciar una conversación respetuosa entre un gigante azul y un espadachín humano había enseñado algo a los presentes, o quizá simplemente tenían miedo. Kazan prefería creer lo primero. "Un encuentro inesperado... pero valioso. Dharma camina un filo peligroso entre sabiduría y oscuridad."
Salió del restaurante "Colmillos de Bronce" hacia la tarde del Reino de Briss, encendiendo su pipa nuevamente mientras sus ojos evaluaban el horizonte. Había más trabajo por hacer, más cadenas por romper, más personas por proteger. Sus pasos lo llevaron hacia los muelles, donde los barcos se mecían suavemente. Aún no sabía cuál sería su próximo destino, pero confiaba en que el camino se revelaría cuando fuera necesario. Siempre lo hacía.
-Por las profundidades...- murmuró para sí mismo, exhalando humo que se dispersó en la brisa marina -que este encuentro germine algo bueno en ambos.- Y con eso, Kazan se perdió entre las calles del reino, una monumentalidad azul buscando el siguiente esclavo que liberar.
Dharma había mencionado que trataría de recordar a los débiles, y eso era suficiente. Kazan había aprendido hacía años que no podía cambiar el corazón de las personas con sermones, solo sembrar dudas constructivas y esperar que germinaran a su propio ritmo. Cuando terminaron, Kazan se puso de pie cuidadosamente, asegurándose de no derribar nada en el proceso. -Este reino es grande y los caminos inciertos, Dharma- dijo mientras ajustaba su túnica amarilla y acomodaba el Kanaboo sobre su hombro -pero algo me dice que volveremos a cruzarnos. Los que buscan conocimiento antiguo y los que rompen cadenas suelen encontrarse en los mismos lugares oscuros.-
Tocó su collar de cuentas brevemente, gesto que ya había repetido varias veces durante la conversación. -Cuida esas espadas tuyas, espadachín. Y cuando encuentres esas ruinas que persigues, asegúrate de que el conocimiento que extraigas valga el precio que estés dispuesto a pagar.- No era amenaza ni advertencia vacía, sino reconocimiento de que todo conocimiento profundo exigía sacrificio.-Ga-ha-ha-ha-ha!- Su risa retumbó una última vez -Y la próxima vez, prometo dejar que pagues tú. Aunque sospecho que mi cuenta será considerablemente más alta que la tuya.-
Dio media vuelta con cuidado, consciente de su escala en el establecimiento abarrotado. Sus pasos generaron vibraciones leves mientras se dirigía hacia la salida, pero esta vez no hubo miradas burlonas ni comentarios despectivos. Quizá presenciar una conversación respetuosa entre un gigante azul y un espadachín humano había enseñado algo a los presentes, o quizá simplemente tenían miedo. Kazan prefería creer lo primero. "Un encuentro inesperado... pero valioso. Dharma camina un filo peligroso entre sabiduría y oscuridad."
Salió del restaurante "Colmillos de Bronce" hacia la tarde del Reino de Briss, encendiendo su pipa nuevamente mientras sus ojos evaluaban el horizonte. Había más trabajo por hacer, más cadenas por romper, más personas por proteger. Sus pasos lo llevaron hacia los muelles, donde los barcos se mecían suavemente. Aún no sabía cuál sería su próximo destino, pero confiaba en que el camino se revelaría cuando fuera necesario. Siempre lo hacía.
-Por las profundidades...- murmuró para sí mismo, exhalando humo que se dispersó en la brisa marina -que este encuentro germine algo bueno en ambos.- Y con eso, Kazan se perdió entre las calles del reino, una monumentalidad azul buscando el siguiente esclavo que liberar.
