08-03-2026, 04:01 AM
Si no me importara tanto la desconocida con la que me estaba montando, seguiríamos teniendo sexo, satisfaciéndonos para obtener el placer y olvidar tanta mierda, podíamos seguir fingiendo que había algo especial, ese especial era el clímax cuando la mujer de brazos fuertes me agarraba para hacer lo que quisiera.
La verdad es que me gustaba su presencia, su tacto y su calor como mujer dominante. El cuerpo ajeno se acercaba más al mío, sus manos recorrían mis muslos, el culo redondo, y también me gustaba ver de reojo su tremendo y firme culaso que tiene, que ni siquiera cabían en mis manos cuando se los agarraba de lo grandes que son. Mi rostro cada vez se volvía más lascivo por cada vez que saltaba sobre sus dedos que penetraban tan adentro y… mierda… me sacaba gemidos.
Pero cómo se podía detener si mientras sobamos los cuerpos estos hacen sonar los fluidos, el sudor, todo liquido que esta encima, por donde sea parecía que cada parte se chupaba y besaba por si sola, las tetas sobre una de la otra, las ajenas eran mucho más grandes, asfixiantes, muy sensuales, y luego los culos chapoteando entre ellos sin parar… uno encima del otro, tocándose los clitoris y dependiendo de la posición también se sentía el ano y las vaginas juntas al mismo tiempo.
Los cuerpos encajaban, se resbalaban entre los fluidos que no paraban de salir de las vaginas excitadas, tanto era que sentía que por dentro las dos quedaríamos hinchadas de tanto liquido y la hermosa mujer me lamía, me dejaba atontonada como si me hubiese golpeado con mucha más fuerza, estaba perdida, perdía el control… sí, ella me hacía perder el control. Pero al menos… al menos ella habló de sus sueños y así pude… salir.
Como decía… si no me empezara a importar… o gustar esta tipa desconocida y estúpida… podría Satisfacer todos sus deseos. De verdad podía seguir, el sexo, aunque solo roces y toqueteos me no me importaba demasiado… Yo era una caliente de mierda, creía que cualquiera podría desearme, pero cansaba ser deseada, no lo quería… quería otra cosa. ¿Ser querida? La escuché moverse de la cama para estar cerca, pero le di la espalda. No quería escucharla, pero sus palabras entraban igual como filo en mis oídos, se le notaba enojada.
—Sí, estoy enojada… cansada... Pero tienes razón, no podemos… Dime, termina la frase, ¿creiste te gustaba tu que…?— La mujer bonita daba la impresión de que no sabía ni un carajo de lo que decía, ni siquiera parecía estar segura de por qué tiene sexo conmigo, aquí, ahora. A todos nos gusta el sexo, nada de lo que decía tenía sentido. Resoplé mi cabello alborotado que estaba molestando la cara, pero más que nada fue por todo lo que ella decía sobre no ser poseída, porque ahora sentía que lo hacía conmigo. Tampoco quería volver a la iglesia y si volvía sería por algo inevitable. Cuando terminé de colocarme la camisa me di vuelta para mirarla y mierda… ahí estaba con su cuerpo rico, sentada, y empezó a cantar.
Mierda mierda… no, no puede hacer eso, que tonta es… Su boca y su forma de cantar me excitaba, me calentaba, sobre todo si ahora ella estaba ahí tan a la vista… Ella estaba a mitad de su canción cuando mis manos no pudieron soportarlo mas. Mis mejillas se ruborizaron y pensé que… si ya habíamos hecho cosas sucias… no le importaría si…comienzo a tocar mis tetas con las manos, apretujarlas ay se me resbalan un poco las manos por el sudor que sigue en el cuerpo aceitoso. Las tetas estaban firmes y grandes con los pezones rosaditos levantados. Las palabras de ella, entre filosas y ahora angelicales me confundían tanto que mi cuerpo solo quería sentir de nuevo los dedos dentro.
No aguantaba más, Maki me tenía como una sucia. Me toqué la entrepierna, percatándome que seguía con los fluidos mezclados. Al tener ese aceite natural, metí un solo dedo dentro de mi mientras que una mano apretaba un pecho… de tanto mover el dedo dentro de las carnes apretadas, es que las piernas comenzaron a tiritar, por dentro se apretaba más y más, parecía tambien que me iba a mear, mi lengua salia de mi boca como un animal, tanto que se caía la saliva sobre el cuerpo y el suelo.
Cuando reina del caos dejó de cantar seguí tocándome. Jadeaba como la zorra que ella decía que era y con la verguenza y el dedo dentro mio, los gemidos se volvieron más fuertes. De repente lagrimas se asomaron en los celestes ojitos, estaba a punto de morir… Seguí así, sin quitarle la mirada a la hermosa mujer y de repente… el cuerpo se estremeció con un calor inmenso que me destruía, el corazón explotó como fuegos artificiales, mi rostro lujurioso estaba lleno de felicidad por ser la primera vez en sentir tanto, por dentro y por fuera.
Cansada y avergonzada de mis propios sentimientos, me tapé con la ultima ropa que había, di unos pasos hacia atrás, bastante torpe, hasta chocar con la pared. Me quedé ahí, no me fuí. —Yo… Mmm… Me sentía… no sé por qué lo hice… No podemos seguir haciendo esto— No podía discutirle nada, tenía razón, y aunque me gustaba lo que sucedía, no era algo que se sintiera… correcto.
¿Acaso la estaba rechazando?
La verdad es que me gustaba su presencia, su tacto y su calor como mujer dominante. El cuerpo ajeno se acercaba más al mío, sus manos recorrían mis muslos, el culo redondo, y también me gustaba ver de reojo su tremendo y firme culaso que tiene, que ni siquiera cabían en mis manos cuando se los agarraba de lo grandes que son. Mi rostro cada vez se volvía más lascivo por cada vez que saltaba sobre sus dedos que penetraban tan adentro y… mierda… me sacaba gemidos.
Pero cómo se podía detener si mientras sobamos los cuerpos estos hacen sonar los fluidos, el sudor, todo liquido que esta encima, por donde sea parecía que cada parte se chupaba y besaba por si sola, las tetas sobre una de la otra, las ajenas eran mucho más grandes, asfixiantes, muy sensuales, y luego los culos chapoteando entre ellos sin parar… uno encima del otro, tocándose los clitoris y dependiendo de la posición también se sentía el ano y las vaginas juntas al mismo tiempo.
Los cuerpos encajaban, se resbalaban entre los fluidos que no paraban de salir de las vaginas excitadas, tanto era que sentía que por dentro las dos quedaríamos hinchadas de tanto liquido y la hermosa mujer me lamía, me dejaba atontonada como si me hubiese golpeado con mucha más fuerza, estaba perdida, perdía el control… sí, ella me hacía perder el control. Pero al menos… al menos ella habló de sus sueños y así pude… salir.
Como decía… si no me empezara a importar… o gustar esta tipa desconocida y estúpida… podría Satisfacer todos sus deseos. De verdad podía seguir, el sexo, aunque solo roces y toqueteos me no me importaba demasiado… Yo era una caliente de mierda, creía que cualquiera podría desearme, pero cansaba ser deseada, no lo quería… quería otra cosa. ¿Ser querida? La escuché moverse de la cama para estar cerca, pero le di la espalda. No quería escucharla, pero sus palabras entraban igual como filo en mis oídos, se le notaba enojada.
—Sí, estoy enojada… cansada... Pero tienes razón, no podemos… Dime, termina la frase, ¿creiste te gustaba tu que…?— La mujer bonita daba la impresión de que no sabía ni un carajo de lo que decía, ni siquiera parecía estar segura de por qué tiene sexo conmigo, aquí, ahora. A todos nos gusta el sexo, nada de lo que decía tenía sentido. Resoplé mi cabello alborotado que estaba molestando la cara, pero más que nada fue por todo lo que ella decía sobre no ser poseída, porque ahora sentía que lo hacía conmigo. Tampoco quería volver a la iglesia y si volvía sería por algo inevitable. Cuando terminé de colocarme la camisa me di vuelta para mirarla y mierda… ahí estaba con su cuerpo rico, sentada, y empezó a cantar.
Mierda mierda… no, no puede hacer eso, que tonta es… Su boca y su forma de cantar me excitaba, me calentaba, sobre todo si ahora ella estaba ahí tan a la vista… Ella estaba a mitad de su canción cuando mis manos no pudieron soportarlo mas. Mis mejillas se ruborizaron y pensé que… si ya habíamos hecho cosas sucias… no le importaría si…comienzo a tocar mis tetas con las manos, apretujarlas ay se me resbalan un poco las manos por el sudor que sigue en el cuerpo aceitoso. Las tetas estaban firmes y grandes con los pezones rosaditos levantados. Las palabras de ella, entre filosas y ahora angelicales me confundían tanto que mi cuerpo solo quería sentir de nuevo los dedos dentro.
No aguantaba más, Maki me tenía como una sucia. Me toqué la entrepierna, percatándome que seguía con los fluidos mezclados. Al tener ese aceite natural, metí un solo dedo dentro de mi mientras que una mano apretaba un pecho… de tanto mover el dedo dentro de las carnes apretadas, es que las piernas comenzaron a tiritar, por dentro se apretaba más y más, parecía tambien que me iba a mear, mi lengua salia de mi boca como un animal, tanto que se caía la saliva sobre el cuerpo y el suelo.
Cuando reina del caos dejó de cantar seguí tocándome. Jadeaba como la zorra que ella decía que era y con la verguenza y el dedo dentro mio, los gemidos se volvieron más fuertes. De repente lagrimas se asomaron en los celestes ojitos, estaba a punto de morir… Seguí así, sin quitarle la mirada a la hermosa mujer y de repente… el cuerpo se estremeció con un calor inmenso que me destruía, el corazón explotó como fuegos artificiales, mi rostro lujurioso estaba lleno de felicidad por ser la primera vez en sentir tanto, por dentro y por fuera.
Cansada y avergonzada de mis propios sentimientos, me tapé con la ultima ropa que había, di unos pasos hacia atrás, bastante torpe, hasta chocar con la pared. Me quedé ahí, no me fuí. —Yo… Mmm… Me sentía… no sé por qué lo hice… No podemos seguir haciendo esto— No podía discutirle nada, tenía razón, y aunque me gustaba lo que sucedía, no era algo que se sintiera… correcto.
¿Acaso la estaba rechazando?
