Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo]
#24
—Mak…Zin…D…—Una sonrisa nerviosa se dibujó en el rostro del pelirrosa cuando intentó recordar letra por letra el nombre de la mujer lagarto. No lo logró, evidentemente, pero tal vez, solo tal vez, en el futuro, podría grabarlo en su memoria. —Claro…lo recordaré. A su debido tiempo. Lo que importa ahora es que estes bien porque luego nadie podría defenderme de dinosaurios rabiosos o de animalistas locos —. Al terminar de hablar movió su mano, abanicando hacia donde estaba su compañera, en una señal de que no se preocupara por él, porque sí, estaba bien, aunque el brazo izquierdo volvía a dolerle por culpa del balazo.

—Estaré bien si consigues guiarme al Royal Flush. Debo curar mi hombro, esto empieza a ser molesto —. A pesar de sus palabras, su voz, aunque entrecortada por el dolor, tenía un matiz despreocupado que se reflejaba también en esa mirada aburrida que volvió a tener apenas la adrenalina empezó a bajar.

Aunque, pronto, cuando el animalista comenzó a decir las verdades de lo que ocurría en aquel claro, esa mirada de aburrimiento se transformó en una de curiosidad.

Drogas para hacerlos más fuertes.

Eso sí que logró captar toda la atención del médico.

Su cerebro pensó en todas las posibilidades que esa sola frase escondía y, por supuesto, intentó traducirlo a términos humanos. Si pudiera crear algo así para cuerpos más…humanos…sería valioso. Muy valioso.

Los alrededores se volvieron una simple decoración para el médico. Necesitaba saber más y, por eso, aunque escuchó la pregunta de Maki, no dijo nada, al menos no de inmediato, a fin de cuentas, quería saber que más tenía que decir aquel sujeto.

Pero, lo cierto, es que terminó decepcionado.

¿Qué clase de amante de los animales era capaz de darle drogas experimentales a las criaturas que decía amar, sin saber los componentes de dicha droga?

El pelirrosa chasqueó la lengua, al menos, dentro de todo, consiguió el nombre de una isla. Tendría que llegar ahí si quería saber más y, por lo tanto, tendría que memorizar el nombre de aquel lugar.

—Arabasta —pronunció la palabra con parsimonia, como quien saborea una delicia que no desea acabar de un bocado. —Mako, recuerda ese nombre, por favor. Tenemos que decírselo a Thrym. Quiero ir a esa isla.

Fue lo último que dijo el médico antes de dejar que el hombre siguiera hablando. Analizó cada una de sus palabras, su rostro, su voz. No parecía estar mintiendo y, claro, no tenía necesidad de hacerlo, de todos modos, el pirata no podía sentirse más que irritado al haber llegado “tarde”, tal vez si se hubiera enterado antes de lo que pasaba, podría haber conseguido muestras de las dichosas drogas, tal vez podría haberlas probado por su cuenta en dinosaurios que el creyera que podían adaptarse mejor a lo que esos dichosos investigadores buscaban. En los más agresivos, por supuesto.

—Una lástima —. Susurró antes de meter la mano en su bolsillo y darse cuenta de que aún tenía el mando, decidió conservarlo, así como decidió llevar consigo la chaqueta llena de parches que le quitó al más flaco. Seguro Merlot la apreciaría.

¿Y luego?

El ruido seco de una bala y unos brazos sobre él.

No le dio tiempo a reaccionar a nada y, además, terminaría por odiar a los tiradores. Primero uno lastimaba su hombro. Nada grave, pero si molesto. Y ahora, otro, hacía “callar” a los únicos que podían darle algo de información sobre esa droga experimental que ahora tanto le interesaba.

Refunfuñó aún en los brazos de Maki y, cuando la jungla recuperó su quietud habitual, alzó la cabeza para notar a los dos animalistas muertos. Nada estaba saliendo como quería; sin embargo, algo de provecho podía sacar a todo.

Escuchó la advertencia de Maki, pero antes de arrastrarse hacia el follaje espeso de la selva, decidió agarrar del tobillo al animalista más flaco y alto y arrastrarlo consigo hacia la jungla. El tiro fue certero, así que esperaba que ningún órgano estuviera dañado. Si llegaba a tiempo al barco, podría refrigerar al menos unos cuantos órganos que podría usar más adelante, ya sea para negocios o para estudios.

Se movió, quedando un par de metros detrás de Maki y, cuando la alcanzó y ella se puso de pie, él hizo lo mismo, no sin antes echarse al hombro sano, tanto la chaqueta de parches como el cadáver del hombre. Esperaba que Maki no hiciera preguntas y, no, no las hizo, pero lo que más le sorprendió es que no le preguntara nada sobre los dinosaurios. Eso hizo que el médico levantara una ceja, intrigado.

—¿No quieres saber que será de los animales? —Empezó a caminar siguiendo a la peliverde. —Creí que te importaban, así que te diré mi suposición. Si no tienen una sobredosis, como la droga no volverá a ser aplicada, ya que según el tirador no quedan más muestras…la sustancia saldrá de sus cuerpos poco a poco, así que deberían volver a la normalidad. Lástima que por culpa del “asesino invisible” no podamos traer con nosotros a algún dinosaurio, aunque sea uno pequeño…habría sido interesante estudiarlos —. Dio una mirada hacia atrás, pero por todo lo que habían avanzado mientras caminaba, ahora no tenían una vista del claro, solo la espesa jungla quedaba a sus espaldas.

Por favor, léeme
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RE: Enfermitos de Amor [Aventura T3][Presente Relativo] - por Hyákinthos - 08-03-2026, 04:05 AM

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