08-03-2026, 08:07 AM
Elara soltó un jadeo bajito al escuchar esa especie de promesa sobre cargarla en brazos. No sabía si Kaizer lo decía en serio o si era una de esas bromas serias de los hombres "sólidos", pero la sola idea hizo que sus mejillas ardieran como si les hubiera caído un rayo directo. Caminó a su lado intentando mantener la vista al frente, aunque sus ojos rebeldes se escapaban cada dos segundos hacia los tatuajes que adornaban sus hombros. ¡Es que era demasiado imponente como para ignorarlo, nee~!
— ¡S-sí! ¡Kaizer! ¡Nee~! Miraré por donde piso, lo juro por mis alas — exclamó ella, dando un pequeño saltito para no quedarse atrás mientras él avanzaba con esa seguridad de soldado. — Owen es... bueno, es el jefe, pero a veces es un poco aburrido. ¡Usted es mucho más interesante! — admitió con una sonrisa tímida, dejando que su honestidad fluyera sin filtros, como siempre le pasaba cuando alguien le gustaba de verdad.
Se sentía diminuta caminando junto a él, pero esa diferencia de tamaño le daba una seguridad que nunca había experimentado en la isla. Elara jugueteó con sus dedos, sintiendo cómo sus alas daban pequeños espasmos de alegría al notar que Kaizer, a pesar de su seriedad, la dejaba guiar el camino.
— Yo conozco los mejores sitios, nee~. Sé de una taberna donde sirven un jugo de frutas delicioso y donde la gente habla más de la cuenta... ¡así podremos enterarnos de todo! — explicó entusiasmada, alzando la vista para encontrarse con esos orbes dorados. — Y no se preocupe por estar perdido, yo seré sus ojos y sus oídos. ¡Incluso si me caigo a propósito para ver si de verdad me atrapa! — añadió con una risita traviesa que se cortó de golpe al darse cuenta de la confesión que acababa de soltar.
Estaba radiante por tener a alguien tan protector a su lado. No le importaba que Kaizer fuera seco o que sus palabras sonaran como órdenes, porque en el fondo, Elara sentía que debajo de toda esa fuerza había un hombre que no la dejaría lastimarse. Cruzó las manos tras su espalda, agitando sus plumas con suavidad mientras lo guiaba hacia la zona de almacenes, sintiéndose la chica más afortunada de toda la Gran Línea, nee~.
— ¡S-sí! ¡Kaizer! ¡Nee~! Miraré por donde piso, lo juro por mis alas — exclamó ella, dando un pequeño saltito para no quedarse atrás mientras él avanzaba con esa seguridad de soldado. — Owen es... bueno, es el jefe, pero a veces es un poco aburrido. ¡Usted es mucho más interesante! — admitió con una sonrisa tímida, dejando que su honestidad fluyera sin filtros, como siempre le pasaba cuando alguien le gustaba de verdad.
Se sentía diminuta caminando junto a él, pero esa diferencia de tamaño le daba una seguridad que nunca había experimentado en la isla. Elara jugueteó con sus dedos, sintiendo cómo sus alas daban pequeños espasmos de alegría al notar que Kaizer, a pesar de su seriedad, la dejaba guiar el camino.
— Yo conozco los mejores sitios, nee~. Sé de una taberna donde sirven un jugo de frutas delicioso y donde la gente habla más de la cuenta... ¡así podremos enterarnos de todo! — explicó entusiasmada, alzando la vista para encontrarse con esos orbes dorados. — Y no se preocupe por estar perdido, yo seré sus ojos y sus oídos. ¡Incluso si me caigo a propósito para ver si de verdad me atrapa! — añadió con una risita traviesa que se cortó de golpe al darse cuenta de la confesión que acababa de soltar.
Estaba radiante por tener a alguien tan protector a su lado. No le importaba que Kaizer fuera seco o que sus palabras sonaran como órdenes, porque en el fondo, Elara sentía que debajo de toda esa fuerza había un hombre que no la dejaría lastimarse. Cruzó las manos tras su espalda, agitando sus plumas con suavidad mientras lo guiaba hacia la zona de almacenes, sintiéndose la chica más afortunada de toda la Gran Línea, nee~.
