[Presente Relativo][Social] Carnival Kerfuffle
#7
El grito de guerra de la cría le atravesó los tímpanos como un punzón.

Massimo parpadeó. Una vez. Dos veces. El sudor le corría por la frente, pegándole mechones de pelo a la piel, y su pecho subía y bajaba como un fuelle después de aquella locura de improvisación. Los bastoncillos metálicos aún humeaban un poco entre sus dedos (bueno, no humeaban, pero él necesitaba creer que sí despues de ese despliegue de percusión.).

La cría había terminado su número.

Y vaya número.

Massimo la miró. De arriba abajo. Esa enana zarrapastrosa, con sus dientes de tiburón, sus pataletas y su banjo, había soltado una pieza que... bueno. Que no estaba nada mal. Los pies, las cuerdas, esa velocidad endiablada que hacía que sus propios dedos, torcidos, viejos y doloridos por años de maltrato, sintieran una punzada de envidia.

El público aplaudía. Las monedas llovían al suelo, mezcladas, revueltas, sin dueño. Massimo se quedó quieto. Su cara, esa máscara de reposo enfadado, no se movió. Pero por dentro...

Por dentro estaba haciendo cálculos.

La cría respiraba acelerada, con los ojos clavados en él, desafiante. Esperando su respuesta. Esperando su reacción. Esperando, seguramente, que él se rindiera o se enfadara o se fuera con el rabo entre las piernas.

Massimo resopló por la nariz. Un sonido ronco, como de animal grande que no sabe si reírse o echarse a dormir.

-No está mal.

La voz grave, plana. Como siempre.
Guardó los bastoncillos en el bolsillo de la gabardina, con la misma parsimonia con la que otros guardan un pañuelo y el saxofón en el bolsillo mas cercano a su pecho. Luego se agachó con cuidado y empezó a recoger monedas del suelo.

Las suyas. Las de ella. No discriminaba. Todo fue a parar al interior de la fedora, que sostenía con una mano mientras con la otra rastrillaba el suelo como un recolector de setas.

-Tocas bien.- Añadió, sin mirarla.  -Para ser una enana chillona.

Otra pausa. Otra moneda.

-Pero eso no significa que la canción sea tuya.

Se incorporó. La espalda le crujió. Se ajustó la fedora con el gesto automático de siempre. La gabardina le pesaba en los hombros, empapada de sudor.

Miró a la cría. Directamente a los ojos. Los suyos, claros y cristalinos, no tenían ni rastro de la furia de antes. Solo cansancio. Y algo parecido a... ¿respeto?

-La próxima vez que quieras un duelo... Avisa antes.- Y con un giro de muñeca, dejo caer una buena cantidad de las monedas recogidas en la fedora sobre el sombrero de Dolly, desembocando en una pequeña catarata de oro.

Dio media vuelta. No para irse del todo, solo para recoger las últimas monedas que habían rodado hasta un rincón. La gente empezaba a dispersarse, comentando entre risas lo que acababan de presenciar. Dos músicos callejeros peleándose como dos ratas por un churro. Buen espectáculo.

Massimo se enderezó. La fedora ahora pesaba. Bueno, pesaba más. Pues ahora portaba en su interior dinero para comer caliente unos cuantos días.

Miró a la cría otra vez. Esa furia contenida, esa determinación, esa forma de tocar el banjo como si le fuera la vida en ello. Le recordaba a algo. A alguien. A sí mismo, quizá, en esos raros momentos en que la música le salía del alma sin pedir permiso.

-Oye...

Esperó a que ella lo mirara.

-¿Cómo te llamas, rata?

No era una pregunta amable. Tampoco era un insulto. Era solo... una pregunta. Porque después de compartir trinchera musical con alguien, lo mínimo es saber su nombre. Aunque solo fuera para acordarse de no volver a cruzarse en su camino. O para buscarla y repetir...

El sol caía sobre Samba. Las monedas brillaban en el fondo de la fedora. Y Massimo, por primera vez en mucho tiempo, había conocido a alguien que tocaba tan mal los cojones como bien el banjo.

No está mal. Pensó. 

No está mal.


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RE: [Presente Relativo][Social] Carnival Kerfuffle - por Massimo Dooti - 08-03-2026, 07:54 PM

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