08-03-2026, 11:37 PM
Moja vio el movimiento antes de entenderlo.
El tirón en su cola fue suficiente para hacerlo detenerse de inmediato, no porque lo hubiera arrastrado con fuerza, Seraphine no estaba tirando realmente para moverlo, sino porque ese punto de contacto era demasiado sensible como para ignorarlo. Su cuerpo reaccionó de forma automática: las orejas se movieron hacia atrás un instante y su postura se tensó apenas, como si alguien hubiese tocado un nervio descubierto.
No se apartó de golpe, pero su mano bajó instintivamente hasta la base de su cola, sujetándola con suavidad para evitar que ella siguiera jugando demasiado con ella. La miró entonces con una expresión que mezclaba sorpresa y una advertencia tranquila.
-Seraphine…- dijo con una voz baja, controlada. -La cola no es un juguete.-
No lo dijo enfadado, pero sí con claridad suficiente para que entendiera que ese lugar no era exactamente equivalente a agarrarle la mano. Aun así, la leve sonrisa en la comisura de su boca revelaba que no estaba realmente molesto; más bien parecía acostumbrarse poco a poco a su forma caótica de interactuar.
Sus ojos bajaron un momento cuando ella acercó la cola hacia sus labios con esa expresión provocadora, y exhaló por la nariz, negando ligeramente con la cabeza.
-Si alguien ve eso desde lejos- murmuró, -va a pensar que estamos participando en un espectáculo muy distinto al del festival.-
Con un movimiento suave, retiró la cola de su alcance y dio un paso más cerca de ella, lo suficiente como para que la conversación no se perdiera entre el ruido de los puestos.
-Pero apostar… eso sí me gusta.-
Miró hacia el puesto de juegos frente a ellos, donde varias botellas estaban alineadas esperando que alguien derribara todas con tres pelotas. Tomó una de las bolas de madera que el encargado ofrecía y la pesó en su mano con gesto evaluador, como si de repente la competencia se hubiera convertido en una misión.
-Acepto la apuesta- dijo finalmente, volviendo a mirarla. -El perdedor hará lo que diga el ganador.-
Sus ojos dorados brillaron con una mezcla de desafío y diversión que hasta esa noche había aparecido pocas veces.
-Pero no te quejes si pierdes.-
Se colocó frente al puesto, probando el peso de la bola con un pequeño movimiento de muñeca, y añadió sin mirarla:
-Y antes de que intentes distraerme otra vez… recuerda que ahora ya sé cuáles son tus tácticas.-
Luego lanzó la primera pelota hacia las botellas con un movimiento firme, mientras una sonrisa apenas contenida se dibujaba en su rostro.
-Tu turno será después del mío. Vamos a ver qué tan buena eres...-
El tirón en su cola fue suficiente para hacerlo detenerse de inmediato, no porque lo hubiera arrastrado con fuerza, Seraphine no estaba tirando realmente para moverlo, sino porque ese punto de contacto era demasiado sensible como para ignorarlo. Su cuerpo reaccionó de forma automática: las orejas se movieron hacia atrás un instante y su postura se tensó apenas, como si alguien hubiese tocado un nervio descubierto.
No se apartó de golpe, pero su mano bajó instintivamente hasta la base de su cola, sujetándola con suavidad para evitar que ella siguiera jugando demasiado con ella. La miró entonces con una expresión que mezclaba sorpresa y una advertencia tranquila.
-Seraphine…- dijo con una voz baja, controlada. -La cola no es un juguete.-
No lo dijo enfadado, pero sí con claridad suficiente para que entendiera que ese lugar no era exactamente equivalente a agarrarle la mano. Aun así, la leve sonrisa en la comisura de su boca revelaba que no estaba realmente molesto; más bien parecía acostumbrarse poco a poco a su forma caótica de interactuar.
Sus ojos bajaron un momento cuando ella acercó la cola hacia sus labios con esa expresión provocadora, y exhaló por la nariz, negando ligeramente con la cabeza.
-Si alguien ve eso desde lejos- murmuró, -va a pensar que estamos participando en un espectáculo muy distinto al del festival.-
Con un movimiento suave, retiró la cola de su alcance y dio un paso más cerca de ella, lo suficiente como para que la conversación no se perdiera entre el ruido de los puestos.
-Pero apostar… eso sí me gusta.-
Miró hacia el puesto de juegos frente a ellos, donde varias botellas estaban alineadas esperando que alguien derribara todas con tres pelotas. Tomó una de las bolas de madera que el encargado ofrecía y la pesó en su mano con gesto evaluador, como si de repente la competencia se hubiera convertido en una misión.
-Acepto la apuesta- dijo finalmente, volviendo a mirarla. -El perdedor hará lo que diga el ganador.-
Sus ojos dorados brillaron con una mezcla de desafío y diversión que hasta esa noche había aparecido pocas veces.
-Pero no te quejes si pierdes.-
Se colocó frente al puesto, probando el peso de la bola con un pequeño movimiento de muñeca, y añadió sin mirarla:
-Y antes de que intentes distraerme otra vez… recuerda que ahora ya sé cuáles son tus tácticas.-
Luego lanzó la primera pelota hacia las botellas con un movimiento firme, mientras una sonrisa apenas contenida se dibujaba en su rostro.
-Tu turno será después del mío. Vamos a ver qué tan buena eres...-
*Pienso* -Hablo- Narro
![[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]](https://i.imgur.com/5IZMHzN.jpeg)
