Velocidad sobre hielo [Pasado - Uker]
#9
El hecho de que reconozcan al tonto de Uker es un problema, aunque Kiyoshi no lo ve tan así. De todos, ha sido quien está más en desacuerdo de la idea suya de ocultar su rostro y todo eso. Si bien el médico es partidario de solucionar la mayoría de asuntos por la vía pacífica, ¿no carece de sentido el esconderse cuando han querido lanzarse al mar en busca de una vida de libertades? Al menos, así lo ve él. Así que, por más que ponga una mueca de desagrado en su rostro, la cual oculta su mascarilla, su postura en el sofá sigue siendo cuanto menos cómoda. Desciende el trozo de tela de su boca bastante seguido para así ir dándole tragos al exquisito chocolate caliente que le dieron.

— No te preocupes, su pierna debe estar bien. A fin de cuentas, es una de mis alumnas, así que está entrenada perfectamente, sobre todo en el tren inferior de su cuerpo. Despreocúpate, chico. — Habla con suma tranquilidad, además de que acaba de revelar su identidad. Ya es algo que se podía prever, pero una confirmación nunca viene mal.

La nieta del viejo, la cual resalta por sus dientes de paleta que muestra al hablar, pero cuyo rostro parece haber sido tallado en la nieve misma por lo nívea y suave que es, se muestra preocupada ante la revelación dada por el mismo Uker. Se apresura en situarse detrás del sillón en que está sentado su abuelo y dobla las rodillas, casi que escondiéndose detrás de él. Aunque ya tiene una edad, luce temerosa. — Abuelo, ¿por qué has traído a un pirata tan peligroso a casa? ¿Significa que puede hacernos daño? — Mala elección de palabras del cocinero, pues acaba de poner levemente en su contra a la chica que más amable se ha comportado con ellos desde la llegada a esta casa.

El viejo procede a soltar una risa que llega a ser contagiosa, la cual intenta callar poco a poco cubriéndose la boca con la mano diestra. Luego, usa la misma para realizar un movimiento vertical con la que indica que no es para tanto; su nieta puede bajar la guardia. — Descuida, querida. Los he visto en el centro del reino, sobre todo al señor Maeda. Me he arriesgado a abrirles las puertas de mi casa creyendo que no nos pasará nada. — Aunque jamás esperó que sus tontos alumnos les buscarían problemas. Ese dato fue repentino y escapa de su previsualización. — ¿Estás seguro…? — La muchacha cuestiona en voz baja, parándose de a poco, pero aún mostrándose asustada.

Kiyoshi decide alzar la voz. — Uker es peligroso, pero es un buen tipo. Tienes mi tonta palabra de que no hará nada en su contra. — Su rostro se enfocó en la pareja de abuelo y nieta, pero ahora gira el cuello para mirar a su compañero. — Tonto, con Eros ausente, yo estoy a cargo, así que te ordeno no atacar a nadie. — Aunque confía en que no lo hará, hace esta elección de palabras únicamente parta tranquilizar a la chica, y parece servir. Ella, al fin, se para recta y retrocede unos pasos de su abuelo, incluso disminuye la distancia un metro con el cocinero.

— Está bien, está bien. Mis alumnos son problemáticos, cometieron un error al meterse con ustedes. Tienen la mala costumbre de molestar a los forasteros, pero por más que los castigo, no aprenden. Señor Maeda, ¿tiene una cura usted para algo así?

Kiyoshi tiene la respuesta bastante clara y la da de inmediato.

— Los tontos solo se curan muriéndose.

Abuelo y nieta ríen. Kiyoshi lo dijo con mucha seriedad. No fue una broma. Ellos no lo tomaron así.

— Para su respuesta, señor Marcado, solo soy un viejo profesor de patinaje. Si pude con sus cuerpos es porque llevo décadas salvando alumnos que cometen errores. Los deportes sobre hielo o nieve tienen sus peligros, y cuando ellos aceptan trabajar bajo mis enseñanzas, lo mínimo que puedo hacer es garantizar su seguridad. Lamento si mi respuesta lo decepciona, pero es lo que es. Sí debo decirle que tengo algunos trucos escondidos, pues no es raro que aparezcan piratas problemáticos. Proteger a mi nieta es mi obligación hasta el día de mi muerte.

Básicamente, da indicios de que tiene capacidades para establecer una línea defensiva para los suyos. Si consideramos que todos aquellos piratas que llegan hasta acá han venido desde Little Garden, o al menos ese es el conocimiento adquirido por Kiyoshi mediante la lógica, significa que no aparece cualquier pelele en la isla. SI ha debido combatir antiguos piratas, ellos eran fuertes. El viejo frente a él, también.

— ¿Qué opinas, viejo? Si te lo propusieras porque tienes un motivo, ¿crees que podrías capturar y llevar a Uker con la marina? — Pregunta que saca de la galera debido al comentario anterior del navegante. Hila las ideas para obtener más información, y también para confirmar si están a salvo dentro de esta vivienda o no. Aunque los dueños de casa se hayan portado fenomenal hasta el momento, es su deber regresar con Uker a salvo. Si bien es el espadachín el que lo mantiene seguro la mayor parte del tiempo, Kiyoshi, con Eros fuera de la ecuación, se siente responsable del bienestar de su compañero.

Menos mal que, para estos tiempos, aún no lo ha apostado en el famoso Casino Pegasus, así que no hay motivos para dudar de él. — Uker, ¿eres de los que tiene una moral de no lastimar personas de la tercera edad, o tu defensa personal está por sobre todo?

— Quién sabe. — Responde el viejo.
[Imagen: u2oxCl9.png]

Hablo | Pienso
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RE: Velocidad sobre hielo [Pasado - Uker] - por Kiyoshi Maeda - 09-03-2026, 03:04 AM

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