[P.Relativo|Entrenamiento] Entrenamiento en los arrozales.
#3
Se giró despacio.

No porque no la hubiera escuchado antes, sino porque el índice seguía en el canal y el tercer disparo estaba a medio cargar y Kazan era el tipo de hombre que termina lo que empieza. La gota salió, marcó el poste cuatro centímetros arriba del anterior, y solo entonces sacó la mano del agua, la sacudió con un movimiento breve y giró el torso hacia el sendero sur. Mizuki. "Claro que era Mizuki." La había reconocido antes de verla bien, por la cadencia del trote y porque nadie más en la isla tenía ese patrón de respiración controlada mezclado con el ligero desequilibrio de quien lleva varios minutos corriendo más de lo planeado, eso y porque se habia acostumbrado ya a su cercania y presencia. A dos metros treinta y cinco era pequeña en la escala que Kazan usaba para medir el mundo, pero el mundo que Kazan medía era inusual. Cinco metros entre ellos cuando ella se detuvo, suficiente para verla entera de una vez: los colmillos, la sonrisa, y esa energía específica de alguien que lleva días esperando algo concreto. -Por las profundidades...- dijo, sin reproche, solo con algo que sonaba a reconocimiento, -¿corriste todo el camino desde el dojo? De hacerlo yo me habría reventado las rodillas.-

La pregunta no esperaba respuesta. Ya la tenía en el estado de la respiración de ella y en los cinco minutos de ventaja que él calculaba haber llevado. Sus pies giraron el cuerpo por completo hacia la Gyojin, el peso redistribuyéndose sobre la tierra compacta del sendero con ese impacto sordo que el suelo absorbía como podía. El kanaboo bajó del hombro derecho, despacio, hasta quedar vertical junto a su costado con la punta apoyada en la tierra. Los dedos libres de su mano izquierda encontraron un cuerno casi sin que él lo decidiera, lo rozaron un momento.

La pipa seguía ardiendo. Le dio una calada larga, sin prisa, y dejó que el humo saliera mientras estudiaba a Mizuki. Había algo en la postura, esa solidez de quien entrena porque quiere y no porque la obliguen. Era una diferencia que Kazan distinguía sin esfuerzo y que valoraba más de lo que decía. Un sparring. Lo había dicho con la misma naturalidad con que se pide pasar la sal. -Ga-ha-ha-ha-ha!- La risa retumbó sobre los arrozales. -Escucha bien...- comenzó, y había algo entre la advertencia y la diversión en cómo lo dijo, -llevo tres días subiendo y bajando ese sendero. El puerto puede esperar una hora.- Se separó del canal con un paso que sacudió el suelo bajo sus pies y buscó con la mirada el tramo de terreno a su izquierda, más allá del primer arrozal, donde la tierra se abría en un claro de unos cuarenta metros de ancho con la ladera como fondo. Suficiente para dos personas. Para él y para alguien de dos metros treinta y cinco, más que suficiente, con espacio de sobra para que ella usara todo lo que tuviera. -Elige tú el terreno. Tú propones, tú eliges.-

La pipa volvió a los labios. Sus ojos pequeños y entrecerrados la seguían desde esa altura tan distinta a la suya. "Quiero ver cómo te mueves antes de que empiece. Siempre se aprende algo antes del primer golpe."
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RE: [P.Relativo|Entrenamiento] Entrenamiento en los arrozales. - por Kazan - 09-03-2026, 09:21 AM

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