No hay mano ganadora [Pasado] [Priv. Dead Man's Hand]
#1
“Bitácora del médico de a bordo

Día 40 de verano, año 17
11:00 p.m.
Little Garden

Me he visto en la necesidad de hacer un espacio, en las páginas de este cuaderno, a un suceso no médico. Bueno, si se ve desde un punto de vista físico, porque si lo tomamos desde un punto de vista mental, seguro que más de un psiquiatra o psicólogo querría estudiar el caso, de hecho… Tal vez, cuando salga de esta isla y llegue a una con civilización, consiga libros de esas ramas, pues la curiosidad ha empezado a ganarme. Lo subrayo para no olvidarlo.

Pero, me estoy desviando del tema principal. ¿Por dónde iba? ¡Ah sí! Hoy ha sucedido algo que ha dejado al resto de la tripulación en shock y, con el resto de la tripulación me refiero a Merlot, Maki y Thrym, pues, desde hace días no sabemos nada de Jensen y, hoy, ni la cocinera bonita ni Ashveil han sobrevivido a los sucesos que narraré a continuación.” 



Hizo una pausa. La tinta del bolígrafo hizo un manchón en el papel cuando colocó el punto final del último párrafo escrito. El médico chasqueó la lengua y giró su cabeza para llamar a Jensen, el tirador, para que le pasara un papel para limpiar la punta de la pluma, pero su mente le jugó una mala pasada. Aun cuando acababa de escribirlo, se le hacía extraño que aquel hombre de cabellos negros no estuviera en la habitación. No, lo raro es que no hubiera nadie en la habitación.

Sus ojos dorados repasaron el cuarto de canto a canto, los dos camarotes que no le correspondían lucían vacíos, fríos, demasiado ordenados, como las camas de las habitaciones que promocionan en revistas: tan perfecta que es imposible que sea un lugar habitable. La suya era la única levemente desordenada, con las almohadas fuera de lugar y las sábanas arrugadas. El caos en la habitación solía ser más que eso.

Suspiró y se levantó del escritorio para, él mismo, alcanzar el trozo de papel que usó para limpiar la tinta que aún goteaba desde la punta de la pluma y, mientras hacía eso, aprovechó para mirar por la ventana hacia el exterior. La noche estaba despejada, las estrellas se veían con claridad en el cielo, la marea estaba baja y el mar calmo. Esa vista lo hizo soltar una risa burlesca.

—A esto le llaman la calma después de la tormenta.

Caminó hasta dar con la otra ventana y, desde ahí, pudo ver al gigante dormir. Esperaba que Merlot y Maki hicieran lo mismo, porque después de lo vivido solo se le ocurrió sedarlas para que pudieran tranquilizarse, en especial a Merlot. No debían despertar hasta el día siguiente, lo sabía bien, pero aun así sintió la necesidad de deslizarse hacia la habitación de las chicas para comprobarlo; sin embargo, una voz en su cabeza lo detuvo antes de si quiera llegar a abrir la puerta de su ahora solitaria habitación.

—No. Debo aprovechar la calma para escribir lo ocurrido.

Entonces sus pasos se desviaron y lo guiaron de regreso a su asiento. No dudó en sentarse. Ajustó luego la luz de la lámpara y, con la irónica tranquilidad que le daba aquella noche, su mente se concentró en la escritura, en narrar los hechos como los recordaba antes de que estos murieran en su frágil memoria.



“Desde que salimos del South Blue, nuestras interacciones con quien se hacía llamar nuestro capitán, Ashveil, se hicieron cada vez más y más escasas. No puedo recordar bien los sucesos de la noche en que bajamos por esa montaña invertida, cuyo nombre no puedo recordar,  sé que nos separamos por un momento, que hubo una pelea o algo así y que, después, nos reagrupamos. Ashveil no estaba ahí, pero un cocinero de otra tripulación se encargó de decirnos que viajaría con él hasta la primera isla de esta corriente del Grand Line.

Y así fue.

El cocinero lo llevó hasta ese lugar que se llama Whisky…algo…y, cuando creímos que las cosas volverían a la normalidad, el “capitán” desapareció de nuevo.

Este es el tipo de cosas que temía que sucedieran cuando salimos del South Blue. Nunca debimos dejar ese mar.

Al final, tuvimos que zarpar de aquella isla y eso nos trajo hasta aquí. Thrym lo llama Little Garden. Ninguno de los que viajamos creímos que veríamos de nuevo a Ashveil, pero hoy, el destino nos dio una gran sorpresa. Una que demostró que, en los mares, no hay ninguna apuesta segura.”



Día 40 de verano, año 17
7:00 a.m.
Little Garden

Solo había una razón por la que Hyak estaba despierto a tan tempranas horas de la mañana: tenía hambre.

La noche anterior se quedó despierto hasta tarde, estudiando la fisiología de una planta que descubrió el día anterior en la isla. Estuvo tan concentrado que olvidó cenar. Ahora sufría las consecuencias, su estómago lo había despertado, rogando por comida.

Menos mal que no se perdió, no por mucho tiempo, en el camino desde su cuarto a la cocina, en donde, con solo entrar, sintió el calor de una estufa recién usada, de alimentos recién hechos. Ojalá pudiera sentir el olor de estos sin tener que acercarlos a su nariz.

La Oni, responsable de aquellas maravillas culinarias que se presentaban frente a los ojos del doctor, parpadeó un par de veces, sorprendida de verlo ahí a esas horas.

—Buenos días —. El médico habló y eso hizo que la enorme mujer espabilara y cerrara la boca que había dejado abierta como si intentara decir algo. —No estas alucinando, cocinera, de verdad soy yo…El hambre le ha ganado al sueño… ¿Qué tienes para desayuno esta mañana?

Se recostó al marco de la puerta, haciendo que sus mechones de cabello mojado —por el baño que se dio antes de salir de su cuarto —, se pegaran a la madera del barco, mientras que la oni se movía con gracia por la cocina para servir un plato que pensó que tendría que guardar en el horno hasta después del mediodía.

—Tostadas de atún ahumado con queso crema y guacamole —. Puso el plato en la mesa de la cocina y sirvió una taza de café negro y bien cargado que dejó al lado del plato, humeando, luciendo tentador. El médico no dudó en acercarse.

—Siempre tan eficiente, gracias, cocinera —. El hombre le dedicó una sonrisa a la chica, una que ella le devolvió antes de girarse para seguir con su trabajo.

Todo parecía normal esa mañana…hasta que, luego de que el médico diera un par de bocados, un estruendo que evocaba a trozos de madera chocando con la arena y las piedras de la costa, llenó la cocina.

El pelirrosa palideció por un momento y casi se ahogó con el café que en ese momento estaba tomando. Creyó, por un instante, que fue su imaginación, pero la expresión en la cara de la cocinera y la manera apresurada en la que apagó la estufa y dejó a un lado sus utensilios, le hizo darse cuenta de que el ruido había sido muy real.

—¿Qué fue eso? —Se acercó a la ventana para mirar desde ahí, debía estar seguro de que lo que haya sido eso no era un peligro para nadie y, ciertamente, parecía no serlo.

—Ese es… —Cuando la mujer habló, él se giró para verla, vio su rostro pálido, sorprendido y, ahora, ella no era la única esa mañana que creía haber tenido una alucinación, él empezaba a creer que también estaba bajo los efectos de alguna sustancia alucinógena.

—Ashveil… —Apenas pronunció la última sílaba para el momento en que, tanto él como Odeth, dieron media vuelta para salir de la cocina, a toda prisa y bajar por la escalera de cuerda del barco hasta la arena para correr hacia el lado del hombre responsable de que viajaran a este lado del océano.

Esto era como un sueño. Solo que aún no podía decir si era bueno o malo.

El moreno estaba aturdido en la arena, no inconsciente, solo mareado, con la piel y el cabello tostados por el sol, con signos de deshidratación que eran notables en sus labios resquebrajados. Lucía más delgado de lo normal. Su ropa estaba sucia, mojada y rasgada en algunas partes, además, con el venía una criatura enorme, de al menos unos dos metros, que estaba igual de mojada que el humano. Estaba jadeando y, cuando el médico se acercó, a pesar de que hizo amago para defenderse, su cabeza cayó a un lado, cansado. Ni el animal ni el hombre tenían fuerzas para luchar.

—¿Cómo es posible? —El médico se agachó. Tocó la frente del “capitán”, estaba frío. Luego midió su pulso, era lento. El pelirrosa terminó por levantarse y chasquear la lengua. —Cocinera…Llévalos a la cocina…a ambos. Recuesta a Ashveil en la mesa si es necesario —. Decidió que los llevara a la cocina porque, desde donde estaban, era la habitación más cercana y la más caliente del barco. —Dales de beber agua, a sorbos cortos y lentos. Si no puede beber, empapa una toalla y pásala por su bocas. Aún no les des comida, podría hacerles mal. Yo buscaré el botiquín en mi habitación y despertaré a los demás —. El médico habló con tanta seriedad que la mujer terminó asintiendo sin rechistar y, así, ambos se pusieron en camino a hacer sus respectivas labores.

La mujer se echó al hombre moribundo encima. Miró al animal y se disculpó en silencio, lo llevaría cuando ubicara al “capitán” en la cocina, mientras tanto, el médico subió a prisa por la escalera, se perdió en los pasillos interiores del barco y, cuando llegó a su habitación, entró con rapidez para buscar el botiquín y, cuando salió, corrió hacia cubierta…Ahí estaban durmiendo Thrym y María Merlot.

—¡María! ¡THRYM! —Al mencionar el nombre del gigante, no solo lo gritó, si no que también le dio un golpe en uno de sus brazos, pues un simple toquecito no habría bastado para despertar al enorme pelirrojo. —Ashveil volvió…Odeth y yo lo encontramos en la playa. Esta moribundo y trajo consigo a una criatura extraña y amarilla. Tómense unos segundos para estirar sus músculos y luego, los veo en la cocina —. No dio más explicaciones, solo que, antes de correr de regreso con Odeth, pensó en avisarle a Maki, al final decidió que era mejor dejarla descansar, a fin de cuentas, su brazo se estaba recuperando aún y, aunque ya estaba mejor, prefería no arriesgarla. Sacudió la cabeza y se apresuró a ir con la cocinera, ya hablaría con Maki más adelante.

Para cuando regresó a la cocina, tanto Ashveil como el animal amarillo estaban ahí. Odeth había hecho lo que él le dijo. Más tarde se maldeciría por eso.

Botiquín. Solo abrir en caso de emergencia
[Imagen: hyakocheja.png]
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No hay mano ganadora [Pasado] [Priv. Dead Man's Hand] - por Hyákinthos - 10-03-2026, 12:47 AM

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