10-03-2026, 10:03 PM
Al escuchar las notas tan hermosas que podía tocar Miyori, Yuuki sonrió de oreja a oreja. Usualmente la sonrisa de la pelirrosa era fría o con intenciones de jugar a ser inofensiva. Pero aquella sonrisa que se veía en su rostro era grande y natural, incluso se podían ver los años en la cara de Yuuki al mostrarse así. Pero es que no podía negarlo, se había emocionado genuinamente. Al fin y al cabo, ella misma también tenía un sueño y había de cumplirlo. La libertad completa. La verdadera libertad.
Bailó entonces. Dio saltos y agitaba las alas para caer lentamente. Varias veces. Y mientras lo hacía, daba giros y vueltas. Cuando caía en tierra, zapateaba y hacía piruetas sobre sus pies; se movía rápida y grácil. Y a la vez que daba esa inspiración de ser un ángel que danzaba, retaba con su mirada a todo aquél que sus ojos encontraban, como si quisiera declarar que ese baile y esa melodía eran solo suyas. Se apropiaba del momento, pero también se movía de manera que cierta mujer de cabellos naranja pudiera obtener toda la inspiración y admiración necesarias.
Sus alas se batían rápidamente y había plumas cayendo lentamente alrededor. Y mientras Yuuki bailaba alrededor de Miyori, se podía ver la ilusión de que las notas de su melodía viajaban alrededor como si fueran plumas que eran liberadas al viento.
Algunos de los que acompañaban con la música también bailaban jigas y la pequeña fiesta pirata se montaba en ese lugar de Baquella. Y cuando la melodía de Miyori terminó, alguien había traído hasta un piano. ¡Sí, un piano!
Yuuki se echó a reír como solo ella podía.
—¡JRAH JRAH JRAH JRAH!
Y entonces ya estaban tocando aquella feliz melodía y algunos otros marineros, ya festivos por la música, trajeron incluso licor. Yuuki se tomó una pinta ella misma y recomendó a los muchachos que a Miyori le dieran un vaso de buena leche para brindar. Y cuando todos estaban listos, levantaron sus copas en lo alto.
La canción continuó y Yuuki abrazó a Miyori con un brazo y con el otro, levantado en lo alto, cantó y celebró con todos allí. Cerró los ojos y cantó a pulmón abierto, meciéndose de un lado a otro. El pianista tocaba con cierta pausa, pues parecía que la melodía, aunque conocida, no era lo más practicada por él. Pero hacía un esfuerzo que todos allí parecían estar respetando y aplaudiendo. Al final, se trataba de disfrutar todos juntos, aún en las dificultades.
Cancioncita
Bailó entonces. Dio saltos y agitaba las alas para caer lentamente. Varias veces. Y mientras lo hacía, daba giros y vueltas. Cuando caía en tierra, zapateaba y hacía piruetas sobre sus pies; se movía rápida y grácil. Y a la vez que daba esa inspiración de ser un ángel que danzaba, retaba con su mirada a todo aquél que sus ojos encontraban, como si quisiera declarar que ese baile y esa melodía eran solo suyas. Se apropiaba del momento, pero también se movía de manera que cierta mujer de cabellos naranja pudiera obtener toda la inspiración y admiración necesarias.
Sus alas se batían rápidamente y había plumas cayendo lentamente alrededor. Y mientras Yuuki bailaba alrededor de Miyori, se podía ver la ilusión de que las notas de su melodía viajaban alrededor como si fueran plumas que eran liberadas al viento.
Algunos de los que acompañaban con la música también bailaban jigas y la pequeña fiesta pirata se montaba en ese lugar de Baquella. Y cuando la melodía de Miyori terminó, alguien había traído hasta un piano. ¡Sí, un piano!
Yuuki se echó a reír como solo ella podía.
—¡JRAH JRAH JRAH JRAH!
Y entonces ya estaban tocando aquella feliz melodía y algunos otros marineros, ya festivos por la música, trajeron incluso licor. Yuuki se tomó una pinta ella misma y recomendó a los muchachos que a Miyori le dieran un vaso de buena leche para brindar. Y cuando todos estaban listos, levantaron sus copas en lo alto.
Yo-hohoho, yo-hohoho
El sake de Binks será lo que vamos a entregar,
Ni el viento o la marea nos podrá parar.
Cae la tarde sobre el mar y en el cielo escucharás,
El cantar de los pajarillos al volar.
De mi pueblo yo me voy, con orgullo zarpo hoy,
Ese canto es la fuerza para navegar.
En olas de esplendor y la brisa de la mar,
Que nos va a acompañar a donde hay que viajar.
El sake de Binks será lo que vamos a entregar,
Ni el viento o la marea nos podrá parar.
Cae la tarde sobre el mar y en el cielo escucharás,
El cantar de los pajarillos al volar.
De mi pueblo yo me voy, con orgullo zarpo hoy,
Ese canto es la fuerza para navegar.
En olas de esplendor y la brisa de la mar,
Que nos va a acompañar a donde hay que viajar.
La canción continuó y Yuuki abrazó a Miyori con un brazo y con el otro, levantado en lo alto, cantó y celebró con todos allí. Cerró los ojos y cantó a pulmón abierto, meciéndose de un lado a otro. El pianista tocaba con cierta pausa, pues parecía que la melodía, aunque conocida, no era lo más practicada por él. Pero hacía un esfuerzo que todos allí parecían estar respetando y aplaudiendo. Al final, se trataba de disfrutar todos juntos, aún en las dificultades.
Cancioncita

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)