In the Mood [Pasado] [Priv. Asherah]
#4
El primer silencio después de que aceptara tocar fue breve, pero denso. Como cuando el río toma aire antes de volver a empujar el agua.

Yo no me moví.

Lo observé sin invadirlo. No con curiosidad vulgar —esa que desnuda para entretenerse— sino con atención. La misma que uso cuando sostengo una gema bajo la luz y espero a que revele su corte verdadero.

Sus manos volvieron a la boquilla.

Entonces empezó.

La primera nota no arrastraba la misma tristeza que antes. Era distinta. Más clara, más directa. Como si el instrumento hubiera encontrado una conversación pendiente y decidiera retomarla.

Incliné apenas la cabeza.

Las frases musicales no parecían buscar grandeza. Eran simples, casi humildes. Pero tenían algo que me resultaba profundamente humano: respondían. Una nota avanzaba y la siguiente la contestaba. Como si dos voces invisibles se turnaran para decir lo mismo desde lugares distintos.

Me quedé quieta, respirando con el ritmo que él marcaba.

El río acompañaba con su rumor grave. El viento me movía el cabello plateado sobre los hombros. Mis alas, todavía recogidas, crujieron apenas cuando cambié el peso de un pie al otro. Nada lo suficientemente fuerte como para romper la música.

Porque no quería romperla.

Había algo extrañamente cálido en esa melodía. No alegre exactamente, pero sí… cercana. Como esas piezas que no sabés de dónde vienen pero igual te dan la sensación de haberlas escuchado alguna vez en la infancia, entre murmullos y cocinas tibias.

No conocía la pieza. Ni el nombre. Ni su origen.

Pero entendía —o al menos creía— lo que decía.

La escuché completa sin interrumpir. Sin moverme más de lo necesario. Sin bajar la mirada.

En algún momento incluso me sorprendí siguiendo el pulso con la punta del pie, apenas perceptible contra la grava. Una costumbre vieja, de cuando la música era espectáculo y no refugio.

Cuando la última nota se disolvió en el aire, el río tardó unos segundos en recuperar su protagonismo. Como si también hubiera estado escuchando.

Él dejó el saxofón sobre el regazo y exhaló.

Su pregunta quedó suspendida entre nosotros. No me miraba. Su atención seguía clavada en el agua, como si el río fuera más seguro que mi cara.

Eso me arrancó una media sonrisa.

Avancé un par de pasos, lo suficiente para salir del resguardo de las plantas. La grava crujió bajo mis sandalias otra vez, pero ahora el sonido ya no tenía nada de furtivo.

Me detuve a un costado de los escalones, un nivel más arriba que él. Desde ahí el viento me daba de frente y el río quedaba abierto como una franja de plata opaca.

Me tomé un segundo antes de responder.

— Es curioso — dije al fin, con calma — La primera pieza parecía hablar de algo que se perdió.

Apoyé una mano en la baranda de piedra, mirando también el agua.

— Esta… no.

Mi mirada se deslizó hacia el instrumento descansando en sus manos.

El viento me movió el vestido contra las piernas. Mis alas se acomodaron solas, con ese roce suave de plumas que siempre delata su presencia antes que mi sombra.

Solté una pequeña exhalación por la nariz, casi una risa.

— Pero también tiene algo raro...

Giré apenas la cabeza hacia él, intentando hallar sus expresiones bajo la sombra de su sombrero.

— Como si la pieza estuviera diciendo “quedate acá un rato”.

Dejé un instante para que la frase se asentara entre nosotros sin solemnidad.

Después encogí apenas un hombro.

— Y mirá que yo no soy precisamente el público más fácil — añadí con una leve inclinación de cabeza — Crecí escuchando músicos que afinaban hasta el silencio.

Una pausa breve.

Mis ojos bajaron otra vez al saxofón.

— Pero esto… — dije, señalando apenas con dos dedos — esto no está buscando ser perfecto. Es todo un tema.

Volví a mirar el río.

El agua chocó contra la piedra con un sonido hueco. Una ráfaga de viento cruzó el escalón y levantó un mechón de mi cabello.

Finalmente bajé un escalón. No demasiado cerca, pero lo suficiente para que la distancia ya no pareciera una frontera.

Miré el instrumento con curiosidad franca.

— ¿La tocabas seguido? — pregunté.

Una pausa.

— ¿O simplemente te salió hoy?

Incliné la cabeza, estudiándolo ahora con menos disimulo. No de arriba abajo, sino como se observa algo intrigante que todavía no termina de explicarse.

— Porque si fue improvisada… — dije, dejando que la frase se estirara un segundo — entonces tu memoria musical es bastante mejor de lo que parece que querés admitir.

El río siguió su curso, la quietud de los escalones ya no parecía solo suya. También empezaba a pertenecerme un poco.
[Imagen: CwHBiqT.png]


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RE: In the Mood [Pasado] [Priv. Asherah] - por Asherah Bel-Nadin - 13-03-2026, 06:36 AM
RE: In the Mood [Pasado] [Priv. Asherah] - por PX-4 - 15-04-2026, 09:19 PM

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