13-03-2026, 05:16 PM
Yuuki no podía creer lo lento que era aquél sujeto. ¿Barald era su nombre? Era estúpidamente lento y ella tenía que estar tironeando de él; y para nada servía eso tampoco pues ella tampoco es que fuera fuerte como para siquiera llevarlo. Pero quizás sí que podía ayudar con algo, o eso suponía la pelirrosa al estar corriendo. Y mientras huía, escuchaba las quejas del hombre y también la propuesta de detenerlos. Yuuki tan solo se detuvo a unos metros más adelante y lo vio derribar los barriles y luego retomar la carrera; aunque sí le preguntaban a ella, con el tiempo que perdió en ello, bien pudo haber seguido corriendo.
Escuchó lo que solicitaba Barald y ella asintió. Agarró al joven de la muñeca y tiró de él una vez más. Hacía lo que podía para ayudarlo a correr, aunque igual que antes, no aportaba más que con tirar de su brazo. Casi podría decirse que estaba atándose a un grillete que la ralentizaba, pero también decía mucho de ella: No quería dejarlo a su suerte.
Quizás fuera que sentía culpa porque el alboroto lo había empeorado ella, o quizás también era porque estaba aburrida y deseaba algo de entretenimiento para ese día. Fuera como fuera, ella no iba a dejar al muchacho solo tampoco. Algo también le decía que era más interesante e importante de lo que podría ser en ese mismo instante. En el futuro, estaría encantada de contar con él como un amigo. El mejor de todos, quizás.
—Espera. Para. Salta sobre mis manos y busca el techo. No preguntes mucho. Solo hazlo, ¿va? Ciertamente tengo un plan.
¿Qué pensaba hacer ella? Bueno, no tenía la fuerza en sus brazos o piernas para realmente cargarlo. Pero ella ahora ponía sus manos juntas como un apoyo mientras se paraba frente a un edificio. Sus alas se habían desplegado completamente y estaban listas. Si Barald tenía dos dedos de frente, podía suponer lo que ella proponía.
Usaría sus alas para impulsarse en el momento en que sintiera el peso de Barald sobre sus manos. Por supuesto, no saltaría ni se elevaría, pues sus alas no podrían hacerlo con el peso extra. Pero sí que podía darle un gran impulso a Barald para que llegara a los tejados... y puede que el tipo fuera torpe, pero en los tejados sería más sencillo escapar de sus perseguidores.
Ya había trazado un mapa mental del área para poder terminar de ponerse a seguro y tan solo necesitaba que hubiera algo de fe de parte de Barald. Sentía los dedos de la mano derecha tamborilear sobre la mano izquierda al estar entrelazados. Pero aún en medio de la ansiedad, iba a mantenerse firme con su plan.
Escuchó lo que solicitaba Barald y ella asintió. Agarró al joven de la muñeca y tiró de él una vez más. Hacía lo que podía para ayudarlo a correr, aunque igual que antes, no aportaba más que con tirar de su brazo. Casi podría decirse que estaba atándose a un grillete que la ralentizaba, pero también decía mucho de ella: No quería dejarlo a su suerte.
Quizás fuera que sentía culpa porque el alboroto lo había empeorado ella, o quizás también era porque estaba aburrida y deseaba algo de entretenimiento para ese día. Fuera como fuera, ella no iba a dejar al muchacho solo tampoco. Algo también le decía que era más interesante e importante de lo que podría ser en ese mismo instante. En el futuro, estaría encantada de contar con él como un amigo. El mejor de todos, quizás.
—Espera. Para. Salta sobre mis manos y busca el techo. No preguntes mucho. Solo hazlo, ¿va? Ciertamente tengo un plan.
¿Qué pensaba hacer ella? Bueno, no tenía la fuerza en sus brazos o piernas para realmente cargarlo. Pero ella ahora ponía sus manos juntas como un apoyo mientras se paraba frente a un edificio. Sus alas se habían desplegado completamente y estaban listas. Si Barald tenía dos dedos de frente, podía suponer lo que ella proponía.
Usaría sus alas para impulsarse en el momento en que sintiera el peso de Barald sobre sus manos. Por supuesto, no saltaría ni se elevaría, pues sus alas no podrían hacerlo con el peso extra. Pero sí que podía darle un gran impulso a Barald para que llegara a los tejados... y puede que el tipo fuera torpe, pero en los tejados sería más sencillo escapar de sus perseguidores.
Ya había trazado un mapa mental del área para poder terminar de ponerse a seguro y tan solo necesitaba que hubiera algo de fe de parte de Barald. Sentía los dedos de la mano derecha tamborilear sobre la mano izquierda al estar entrelazados. Pero aún en medio de la ansiedad, iba a mantenerse firme con su plan.

![[Imagen: o32YH2T.png]](https://i.imgur.com/o32YH2T.png)