Tras los pasos de un espectro [pasado][Priv.Miyori]
#9
La sonrisa de Bones parecía casi permanente, pero se volvía aún más evidente cuando se encontraba frente a alguien que compartía su misma pasión por la magia. Había algo profundamente satisfactorio en ver el brillo de curiosidad en los ojos ajenos, esa mezcla de intriga y fascinación que solo un buen truco podía provocar. Claro que, junto a ese placer, también estaba su inevitable rasgo egocéntrico. Cada elogio que escuchaba hacía que su pecho se inflara ligeramente, como si aquellas palabras fueran pequeñas corrientes de aire alimentando el orgullo de un artista que sabía perfectamente lo que valía.

Aun así, el médico brujo intentaba mantener cierta compostura. Cuando alguien lo alababa demasiado, solía disimularlo con una risa baja o con una sonrisa ladeada. Pero era imposible ocultarlo del todo: cuando aquel colmillo asomaba despreocupadamente entre sus labios, era señal inequívoca de que algo había tocado una fibra profunda de su ser. Y aquello no sucedía con frecuencia.
Cuando la chica le preguntó cómo había hecho el truco anterior, Bones simplemente negó con la cabeza, con una calma casi ceremoniosa.

—Un mago nunca revela sus trucos. Después de todo, el secreto siempre está en la técnica.
Mientras hablaba, levantó la mano lentamente, acomodando la palma en una posición precisa sobre la mesa. Sus movimientos eran suaves, elegantes, como si cada gesto estuviera cuidadosamente ensayado. La mesa de madera estaba llena de monedas, algunas cartas sueltas y dos jarras de cerveza que aún conservaban espuma en la superficie.
Sin embargo, esta vez las cartas que aparecieron entre sus dedos no eran parte de una baraja común. Eran más pequeñas, más ligeras, y parecían deslizarse entre sus manos con una velocidad casi imposible de seguir. Bones las dejó girar entre sus dedos con una naturalidad asombrosa, como si formaran parte de su propio cuerpo.
Entonces ocurrió el truco.

Al moverse tan rápido entre sus manos, las cartas comenzaron a formar una pequeña secuencia animada. Una tras otra pasaban frente a los ojos de la chica, revelando una serie de ilustraciones que, vistas en movimiento, contaban una diminuta historia. En ellas aparecía un pequeño muñeco vudú, caricaturesco y travieso, que se inclinaba ante el público antes de sacar un conejo blanco desde un sombrero de copa.

Era una animación improvisada, un pequeño espectáculo escondido dentro del simple movimiento de las cartas.
La música del bar acompañaba el momento con una energía agradable. Desde la tarima, un grupo de músicos tocaba un jazz animado, marcando el ritmo con trompeta, contrabajo y piano. El ambiente estaba lleno de risas, conversaciones y el tintinear de las jarras chocando entre sí.

Durante un momento, Bones parecía disfrutar de todo aquello: la música, el espectáculo, la magia.
Pero entonces la atención volvió a la chica frente a él.
Ella le confesó algo que cambió la dirección de la conversación.

Miyori, como él la había llamado hasta ahora, negó suavemente y le explicó que en realidad no se llamaba así. Su verdadero nombre —o al menos el nombre que usaba— era “Lady Swing”.
Por un instante, Bones se quedó en silencio.
Luego estalló en carcajadas.

No era una risa burlona, sino una mezcla de sorpresa y diversión genuina. Había algo encantadoramente absurdo en aquel nombre, algo que sonaba tan teatral como el propio ambiente del bar.

Imagen de Bones y Miyori en el bar "Sirena Espumosa"


—Ewahahaha… haaay, Dios… —murmuró entre risas mientras se llevaba una mano a la frente.
Finalmente logró calmarse, aunque la sonrisa seguía presente.

Sus ojos rojizos volvieron a encontrarse con los de ella, observándola con una mezcla de curiosidad y diversión.
—Pues entonces, desde ahora serás Lady Swing. Debo admitir que es un nombre bastante lindo. No tengo idea de cómo se te ocurrió tan rápido… pero para llevar un nombre así, supongo que debes tener verdadero swing.
Dicho eso, Bones se puso de pie lentamente.

La silla de madera se deslizó hacia atrás mientras él extendía la mano hacia ella con elegancia, como si estuviera presentando el acto final de un espectáculo.

—¿Qué dices? —añadió con una sonrisa ladeada—. Muéstrame si ese nombre te queda bien.
La invitación era clara.

Entre la música del jazz, las luces cálidas del bar y el murmullo de los piratas alrededor, Bones estaba invitándola a bailar. Un pequeño desafío, pero también una oportunidad perfecta para descubrir si Lady Swing realmente tenía el ritmo que su nombre prometía.
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RE: Tras los pasos de un espectro [pasado][Priv.Miyori] - por Dr.Bones - 14-03-2026, 06:13 PM

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