14-03-2026, 07:57 PM
El encuentro se desarrollaba sobre una plataforma rocosa de 20 metros por 20 metros, una formación natural en la ladera inclinada del volcán Tanazos a 1500 metros de altura. La plataforma era prácticamente cuadrada, un milagro geológico en medio de pendientes pronunciadas que caían en todas direcciones. A mi izquierda, a aproximadamente 13 metros de distancia, la pendiente continuaba cuesta arriba hacia la cima invisible entre las nubes tormentosas. A mi derecha, a unos 7 metros detrás de mí, el borde de la plataforma daba paso a una caída mortal, la ladera descendiendo en un ángulo de casi 45 grados hacia las profundidades que había escalado. El dragón se encontraba a 10 metros frente a mí, posicionado de forma que tenía aproximadamente 10 metros de espacio hasta el precipicio a su izquierda y otros 10 metros hasta el borde que daba cuesta arriba detrás de él.
La tormenta rugía sobre nosotros, la lluvia azotando la roca negra y creando pequeños arroyos que corrían hacia los bordes de la plataforma – “Tranquilo” – dije en voz alta mientras avanzaba 2 metros hacia adelante, reduciendo la distancia a 10 metros entre nosotros – “No estoy aquí para lastimarte.” – estaba pronunciando cuando un silbido cortó el aire y algo impactó mi nariz con fuerza brutal. El dolor explotó en mi rostro, astillas, madera, y demás fragmentos afilados se incrustaron en mis párpados y alrededor de mis ojos. Cerré los ojos instintivamente, pero era demasiado tarde, las astillas ya habían entrado, raspando, cortando. Lágrimas involuntarias brotaron mientras mi cuerpo intentaba expulsar los fragmentos extraños. No tenía sentido, mi haki no había detectado nada, absolutamente nada. No obstante seguía confiando completamente en mi haki de observación el cual mantenía expandido a 15 metros. El dragón seguía ahí, a 8 metros de distancia ahora que había avanzado pues, a pesar del impacto, había seguido hacia adelante ¿de dónde había venido ese ataque?
No tuve tiempo de buscar respuesta a esa pregunta pues pude sentir con mi haki la urgencia de la situación. El dragón se prepara para atacar nuevamente - ¿nuevamente? – sus músculos se tensaban, se aproximaba un ataque. Me lancé hacia adelante en una línea diagonal buscando el flanco derecho del dragón, mis ojos permanecían cerrados, pero confiaba plenamente en lo que mi haki me mostraba. Escuché el rugido del dragón y sentí el calor abrasador cuando el aliento de fuego barrió el espacio donde había estado parado medio segundo antes. Sin detenerme, sin pensarlo, giré mi cuerpo hacia la criatura. Mis brazos se extendieron simultáneamente, ambos puños apuntando al centro de masa del dragón. Concentré toda mi energía, toda la fuerza que fluía a través de mi cuerpo de gyojin, canalizándola hacia mis extremidades y utilizando en Karakusagawara Seiken golpeé en su costado derecho mientras lanzaba aquel fuego infernal. Ambos puños impactaron contra las escamas verde jade del dragón al mismo tiempo, uno en las costillas, el otro ligeramente más alto. La energía explotó desde mis guantes, expandiéndose en una onda invisible de 2 metros de diámetro que atravesó el cuerpo de la criatura y le empujo diez metros al borde de la plataforma. Mantuve la guardia en alto mientras mis ojos recuperaban su visión.
La tormenta rugía sobre nosotros, la lluvia azotando la roca negra y creando pequeños arroyos que corrían hacia los bordes de la plataforma – “Tranquilo” – dije en voz alta mientras avanzaba 2 metros hacia adelante, reduciendo la distancia a 10 metros entre nosotros – “No estoy aquí para lastimarte.” – estaba pronunciando cuando un silbido cortó el aire y algo impactó mi nariz con fuerza brutal. El dolor explotó en mi rostro, astillas, madera, y demás fragmentos afilados se incrustaron en mis párpados y alrededor de mis ojos. Cerré los ojos instintivamente, pero era demasiado tarde, las astillas ya habían entrado, raspando, cortando. Lágrimas involuntarias brotaron mientras mi cuerpo intentaba expulsar los fragmentos extraños. No tenía sentido, mi haki no había detectado nada, absolutamente nada. No obstante seguía confiando completamente en mi haki de observación el cual mantenía expandido a 15 metros. El dragón seguía ahí, a 8 metros de distancia ahora que había avanzado pues, a pesar del impacto, había seguido hacia adelante ¿de dónde había venido ese ataque?
No tuve tiempo de buscar respuesta a esa pregunta pues pude sentir con mi haki la urgencia de la situación. El dragón se prepara para atacar nuevamente - ¿nuevamente? – sus músculos se tensaban, se aproximaba un ataque. Me lancé hacia adelante en una línea diagonal buscando el flanco derecho del dragón, mis ojos permanecían cerrados, pero confiaba plenamente en lo que mi haki me mostraba. Escuché el rugido del dragón y sentí el calor abrasador cuando el aliento de fuego barrió el espacio donde había estado parado medio segundo antes. Sin detenerme, sin pensarlo, giré mi cuerpo hacia la criatura. Mis brazos se extendieron simultáneamente, ambos puños apuntando al centro de masa del dragón. Concentré toda mi energía, toda la fuerza que fluía a través de mi cuerpo de gyojin, canalizándola hacia mis extremidades y utilizando en Karakusagawara Seiken golpeé en su costado derecho mientras lanzaba aquel fuego infernal. Ambos puños impactaron contra las escamas verde jade del dragón al mismo tiempo, uno en las costillas, el otro ligeramente más alto. La energía explotó desde mis guantes, expandiéndose en una onda invisible de 2 metros de diámetro que atravesó el cuerpo de la criatura y le empujo diez metros al borde de la plataforma. Mantuve la guardia en alto mientras mis ojos recuperaban su visión.
Resumen
Haki
Belico
Gastos
OFF

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