15-03-2026, 06:41 PM
(Última modificación: 15-03-2026, 06:43 PM por Seraphine Soyer.)
Le costaba un poco el concentrarse del todo en las palabras de Moja, sus reacciones pareciendole adorables y se acordó de aquellas veces que se imaginó a sí misma con una mascota apenas recuperase su libertad, cuando podía y no había gente en las cercanías, la skypean solía pasar horas, abrazando al gato que se paseaba en aquella mansión en la cuál estuvo atrapada, ayudando a recargar sus energías y su fortaleza mental en más de una ocasión, sin embargo, lo que estaba haciendo con Moja, era diferente.
Y dejándose guiar, Seraphine utilizó sus dos manos para rascar en las bases de ambas orejas, sin poder imaginarselo del todo, las alas de la mujer no estaban conectadas a su sistema nervioso o eso era lo que la pelirosa creía, podía sentir dolor o el tacto ajeno, pero no llegaban a influenciar de esa manera, dudando varias veces de su utilidad al no poder utilizarlas, asintió para demostrar que estaba escuchando, bajando con cuidado sus dedos hasta quejar en la base de la nuca, con una pequeña sonrisa y retiró sus dedos, no queriendo invadir su espacio personal más de lo necesario y ser una molestia, en especial cuando se trataba de un lugar tan sensible para él.
Infló sus mejillas al escuchar que no podía probar algo en la multitud y aquello la confundió un poco, ya que parecía que iba a poder probar algo apenas estuviesen a solas, llamando aquello mucho su atención. —¿Qué no puedo hacer en la multitud?— Entrecerró sus ojos, utilizando su libreta y lápiz para escribir aquella pregunta, debiendo de apartar la mirada un poco para no estornudarle directo a la cara cuando sintió los bigotes contra su piel, colocando una mano sobre uno de los hombros, deslizando su palma hacia abajo, delineando los músculos y buscó los dedos de Moja, para entrelazar sus dedos, fijándose en la diferencia, sus propios dedos eran más delgados, finos, apenas pudiendo causarle cosquillas, mientras que él, de seguro que podría arrancarle un brazo sin problemas.
Y ante lo tercero, se le cortó la respiración. Lo único que no le había contado hasta ahora de ella era que formaba parte de la Revolución, no estando preparada para contárselo, al menos no aún, agradeciendo que hubiese ganado, mientras otra parte reconocía el estar jugando con fuego, en especial con el premio que estaba a punto de escribir sobre la palma ajena que sostenía, dictando la lógica que debía huir de ahí.
—Elegir el lugar de la siguiente cita— Le besó la mejilla. —Y las primeras dos opciones no suenan tan mal para hacerlas hoy— Con tranquilidad, se apartó, colocando una mano sobre la cabeza de Moja, despeinando un poco.
Y dejándose guiar, Seraphine utilizó sus dos manos para rascar en las bases de ambas orejas, sin poder imaginarselo del todo, las alas de la mujer no estaban conectadas a su sistema nervioso o eso era lo que la pelirosa creía, podía sentir dolor o el tacto ajeno, pero no llegaban a influenciar de esa manera, dudando varias veces de su utilidad al no poder utilizarlas, asintió para demostrar que estaba escuchando, bajando con cuidado sus dedos hasta quejar en la base de la nuca, con una pequeña sonrisa y retiró sus dedos, no queriendo invadir su espacio personal más de lo necesario y ser una molestia, en especial cuando se trataba de un lugar tan sensible para él.
Infló sus mejillas al escuchar que no podía probar algo en la multitud y aquello la confundió un poco, ya que parecía que iba a poder probar algo apenas estuviesen a solas, llamando aquello mucho su atención. —¿Qué no puedo hacer en la multitud?— Entrecerró sus ojos, utilizando su libreta y lápiz para escribir aquella pregunta, debiendo de apartar la mirada un poco para no estornudarle directo a la cara cuando sintió los bigotes contra su piel, colocando una mano sobre uno de los hombros, deslizando su palma hacia abajo, delineando los músculos y buscó los dedos de Moja, para entrelazar sus dedos, fijándose en la diferencia, sus propios dedos eran más delgados, finos, apenas pudiendo causarle cosquillas, mientras que él, de seguro que podría arrancarle un brazo sin problemas.
Y ante lo tercero, se le cortó la respiración. Lo único que no le había contado hasta ahora de ella era que formaba parte de la Revolución, no estando preparada para contárselo, al menos no aún, agradeciendo que hubiese ganado, mientras otra parte reconocía el estar jugando con fuego, en especial con el premio que estaba a punto de escribir sobre la palma ajena que sostenía, dictando la lógica que debía huir de ahí.
—Elegir el lugar de la siguiente cita— Le besó la mejilla. —Y las primeras dos opciones no suenan tan mal para hacerlas hoy— Con tranquilidad, se apartó, colocando una mano sobre la cabeza de Moja, despeinando un poco.
![[Imagen: RlTqH6C.jpeg]](https://i.imgur.com/RlTqH6C.jpeg)
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