16-03-2026, 04:24 AM
No me masturbaba sola… Su voz se detuvo. Ella… me está mirando Y se está tocando como yo.
La extraña mezcla de las miradas de los ojos de oro con los del profundo océano parecía que se fundían como nuestro cuerpo cada vez que los fluidos salían por nuestras vaginas… y verla así era un extasis más para mi… ay pobre de mi CORAZÓN, me iba a morir junto a ella ahora mismo mis ojos no podían sostener más lo rico lo que estaba gozando en estos momentos, su cuerpo se veía todavía más hermoso cuando ella se lo comía y se lo tocaba, bien así así que siga así, ya me faltaba tan poco… por un momento me asusté cuando ella se puso de pie para seguir, me asusté porque sabía que si tenía un simple tacto sobre mi cuerpo yo… iba a caer nuevamente en la cama junto a ella. Se tocaba su cuerpo, se chupaba su teta y mi vagina se mojaba más y más, tanto que sonaba el liquido que salia de allí cada vez que mis dedos penetraban mi entrepierna. Ella mantuvo su distancia y su mirada… esos ojos hermosos, esa boca preciosa, yo estaba empezando a amar su mirada y la quería, la deseaba ver… otra vez. Es tan hermosa que me encantaba. Entonces las dos sin poder contenernos explotamos con gemimos y el enojo se fue, y la felicidad empezó a florecer.
Ya no me sentía sola. No era la única que se bañaba y chorreaba… Terminamos jadeando… pero ay no… seguía excitada… Maki… se veía preciosa, rica, deliciosa… con su cuerpo sudado, brillante… pero no feliz y me pregunto cómo me ve ella. Al terminar la observé por la habitación, sacar ropa y ponérsela sobre su cuerpo lubricado. Mientras veía lo bien que le quedaba la ropa puesta, coloqué mi mano sobre mi pecho, en el que por primera vez puse atención en la respiración y era ella quien me había quitado la respiración y ahora me la daba de vuelta. Ahora sentía como si mi pecho fuese más grande que antes. —Sí, me iré y seré fuerte, tan fuerte que… ¡no dejaré que nadie me toque como lo haz hecho tú!— Dije, tal vez fue una confesión. La voz salio casi ronca, adormecida por los jadeos y los gemidos y ah… entre tantos pensamientos no me di cuenta que mi cuerpo caminó como un bichito hacia la luz. Hacia ella.
El pequeño y blanco cuerpo se apegó al ajeno, mi rostro sobre su pecho escuchaba sus pulmones y corazón, y mis manos sobre sus tetas redondas y hermosas… se movian de una forma tan sexy cuando se las tomaba y las apretaba con una fuerza que no buscaba hacerle doler, pero me detuve, llevando las manos hacia su rostro y mis ojos prestaron atención a la hermosa mujer… tan hermosa que no lo podía creer. —Lo siento por abofetearte y por mis reacciones… tengo miedo de salir herida, no por los golpes sino por… porque contigo pierdo el control… Uhm… Oh… ahora que te veo más de cerca puedo notar que eres demasiado hermosa…— Mis dedos acariciaron sus mejillas. —Y tus tetas también son hermosas, como tus marcas… tu vagina… Te deseo, ¿como es posible eso? Se siente esta tan mal hacerlo— Mis manos seguían sosteniendo su carita y mentía, no se sentía mal, pero sí estaba nerviosa y mi cuerpo me delató. Empecé a tiritar y no sé cuando, ni me di cuenta.
Mi corazón latía, no me costaba tener sexo, pero esto que sentía que me superaba, porque no había conocido a una mujer tan loca, tan ruda y tan sensible a la vez. Era mejor que la perfección y también había hablado de destrucción y eso me prendía, ponía duro los pezones, las tetas se inflaban y el culo junto con las caderas empezaron a menearse de a poco… lentamente, rozando con la cadera y el estómago de Maki, lo hacía porque la deseaba, estaba en celo y si fuese hombre la dejaría preñarme. Por suerte no lo era, no se trataba de una persona simple, era una mujer admirable. Bajé las manos para acariciar sus hombros firmes, sus brazos musculosos y la vista se fue directo a su abdomen marcado, el que mis caderas se movían y rozaban, y es tan delicioso que casi me ponía a babear. Por lo que decidí comenzar a besar su pecho, sus pechos, se los chupaba con mucha delicia y bajé hasta su abdomen y se lo llene de muchísimos besos suaves, fuertes, lentos, rápidos… La dejé completamente babeada, luego volví a comerle la boca, de forma violenta, metiendo la lengua dentro de ella, jugando con la suya y chupándosela también. Me separé bruscamente y un hilo de saliva se formo entre nuestras bocas.
Me separé de la tremenda diosa…, caminando de vuelta a la cama de la que nos habíamos separado por mi... Estaba algo vestida, pero no completamente… abajo seguía estando desnuda, entonces reposé mi trasero sobre el colchón, me senté quitándome lentamente la camisa, mostrándole a ella especialmente el cómo me la quitaba, el como mis tetas con pezones rosados y parados se mostraban ante la mujer… Dejando de lado la ropa me recosté, la espalda tocaba las sabanas, las manos acariciaron los muslos con deseo y me las agarré para levantarlas, llevarlas hacia arriba para mostrarle a Maki mi tesoro —Ma… Maki… mira lo que me haces… no me siento bien… Vuelve a mi, dentro mio… p-porque… porque es tuyo— Decía con las mejillas sonrojadas, “molesta” y mis manos abrían los labios de mi vagina para mostrarle como mi interior la necesitaba con urgencia.
La extraña mezcla de las miradas de los ojos de oro con los del profundo océano parecía que se fundían como nuestro cuerpo cada vez que los fluidos salían por nuestras vaginas… y verla así era un extasis más para mi… ay pobre de mi CORAZÓN, me iba a morir junto a ella ahora mismo mis ojos no podían sostener más lo rico lo que estaba gozando en estos momentos, su cuerpo se veía todavía más hermoso cuando ella se lo comía y se lo tocaba, bien así así que siga así, ya me faltaba tan poco… por un momento me asusté cuando ella se puso de pie para seguir, me asusté porque sabía que si tenía un simple tacto sobre mi cuerpo yo… iba a caer nuevamente en la cama junto a ella. Se tocaba su cuerpo, se chupaba su teta y mi vagina se mojaba más y más, tanto que sonaba el liquido que salia de allí cada vez que mis dedos penetraban mi entrepierna. Ella mantuvo su distancia y su mirada… esos ojos hermosos, esa boca preciosa, yo estaba empezando a amar su mirada y la quería, la deseaba ver… otra vez. Es tan hermosa que me encantaba. Entonces las dos sin poder contenernos explotamos con gemimos y el enojo se fue, y la felicidad empezó a florecer.
Ya no me sentía sola. No era la única que se bañaba y chorreaba… Terminamos jadeando… pero ay no… seguía excitada… Maki… se veía preciosa, rica, deliciosa… con su cuerpo sudado, brillante… pero no feliz y me pregunto cómo me ve ella. Al terminar la observé por la habitación, sacar ropa y ponérsela sobre su cuerpo lubricado. Mientras veía lo bien que le quedaba la ropa puesta, coloqué mi mano sobre mi pecho, en el que por primera vez puse atención en la respiración y era ella quien me había quitado la respiración y ahora me la daba de vuelta. Ahora sentía como si mi pecho fuese más grande que antes. —Sí, me iré y seré fuerte, tan fuerte que… ¡no dejaré que nadie me toque como lo haz hecho tú!— Dije, tal vez fue una confesión. La voz salio casi ronca, adormecida por los jadeos y los gemidos y ah… entre tantos pensamientos no me di cuenta que mi cuerpo caminó como un bichito hacia la luz. Hacia ella.
El pequeño y blanco cuerpo se apegó al ajeno, mi rostro sobre su pecho escuchaba sus pulmones y corazón, y mis manos sobre sus tetas redondas y hermosas… se movian de una forma tan sexy cuando se las tomaba y las apretaba con una fuerza que no buscaba hacerle doler, pero me detuve, llevando las manos hacia su rostro y mis ojos prestaron atención a la hermosa mujer… tan hermosa que no lo podía creer. —Lo siento por abofetearte y por mis reacciones… tengo miedo de salir herida, no por los golpes sino por… porque contigo pierdo el control… Uhm… Oh… ahora que te veo más de cerca puedo notar que eres demasiado hermosa…— Mis dedos acariciaron sus mejillas. —Y tus tetas también son hermosas, como tus marcas… tu vagina… Te deseo, ¿como es posible eso? Se siente esta tan mal hacerlo— Mis manos seguían sosteniendo su carita y mentía, no se sentía mal, pero sí estaba nerviosa y mi cuerpo me delató. Empecé a tiritar y no sé cuando, ni me di cuenta.
Mi corazón latía, no me costaba tener sexo, pero esto que sentía que me superaba, porque no había conocido a una mujer tan loca, tan ruda y tan sensible a la vez. Era mejor que la perfección y también había hablado de destrucción y eso me prendía, ponía duro los pezones, las tetas se inflaban y el culo junto con las caderas empezaron a menearse de a poco… lentamente, rozando con la cadera y el estómago de Maki, lo hacía porque la deseaba, estaba en celo y si fuese hombre la dejaría preñarme. Por suerte no lo era, no se trataba de una persona simple, era una mujer admirable. Bajé las manos para acariciar sus hombros firmes, sus brazos musculosos y la vista se fue directo a su abdomen marcado, el que mis caderas se movían y rozaban, y es tan delicioso que casi me ponía a babear. Por lo que decidí comenzar a besar su pecho, sus pechos, se los chupaba con mucha delicia y bajé hasta su abdomen y se lo llene de muchísimos besos suaves, fuertes, lentos, rápidos… La dejé completamente babeada, luego volví a comerle la boca, de forma violenta, metiendo la lengua dentro de ella, jugando con la suya y chupándosela también. Me separé bruscamente y un hilo de saliva se formo entre nuestras bocas.
Me separé de la tremenda diosa…, caminando de vuelta a la cama de la que nos habíamos separado por mi... Estaba algo vestida, pero no completamente… abajo seguía estando desnuda, entonces reposé mi trasero sobre el colchón, me senté quitándome lentamente la camisa, mostrándole a ella especialmente el cómo me la quitaba, el como mis tetas con pezones rosados y parados se mostraban ante la mujer… Dejando de lado la ropa me recosté, la espalda tocaba las sabanas, las manos acariciaron los muslos con deseo y me las agarré para levantarlas, llevarlas hacia arriba para mostrarle a Maki mi tesoro —Ma… Maki… mira lo que me haces… no me siento bien… Vuelve a mi, dentro mio… p-porque… porque es tuyo— Decía con las mejillas sonrojadas, “molesta” y mis manos abrían los labios de mi vagina para mostrarle como mi interior la necesitaba con urgencia.
