17-03-2026, 12:48 AM
El joven Takano se quedó mudo, sus ojos abiertos de par en par ante la mención de un nuevo apodo que, claramente, le resultó total y completamente inesperado. Parpadeó otras dos veces más, con los ojos fijos a Hyákinthos, hasta terminar en una segunda carcajada inesperada, de forma espontánea y divertida. Tuvo que elevar la mirada para secarse una lágrima que caía por su ojo derecho. —¡CHILI! ¡Es la primera vez que me dicen así! ¡Es buenísimo! ¡Jajajaja! — sus manos se posicionaron en su propio estómago, retorciéndose entre sus carcajadas. —Me encanta. Llámame así, me gusta. — Respiró algunos segundos, tratando de volver a calmarse, antes de hablar directamente con el pelirrosa de nuevo. —No, tranquilo, puede pasar. No todas las personas somos iguales. Además, me caes estupendo y eres increíble. Que no te digan lo contrario, tengas o no mala memoria, me pareces un tipo excelente. Si me vuelves a olvidar, te diré que me llames Chili de nuevo, ¡será divertido!
Jin, cerró los ojos, frotándoselos al escuchar que, claramente, pronunció mal el apellido. Aparentemente el anciano tenía razón, su problema de memoria era más serio de lo que aparentaba. ¿Realmente merecía la pena el esfuerzo? ¿Siquiera recordaría realmente la cita de la que claramente parecía haberse olvidado? Tendría que darle esa oportunidad, si había conseguido tan buen producto, quizás en el trabajo sí fuera mejor... Solo cabía esperar un buen resultado. Descendió la mano, observando directamente al contrario.
Y, de todos modos, al menos esa noche sí parecía recordar al menos su nombre. Pese al error, al menos de momento, no iba a corregirlo. —No está tampoco usted equivocado, ahora solo tengo más ganas de conocer mejor sus capacidades dada la nueva información. Mientras tenga buenos resultados, no tengo problema con las condiciones que usted tenga. No desconfío de las recomendaciones, pero no sería la primera decepción. — No iba a atacarlo con esas palabras, solo quería que supiera que le daba esa oportunidad y esperaba el mejor resultado y, de no ser el caso, iba a descartarlo. —Si me ofrece lo que busco, le aseguro que estará en el mejor sitio posible y conseguirá el mejor material de primera calidad.
Arqueó una ceja, ahora sí, siendo golpeado por la curiosidad. Tenía problemas de memoria, pero aparentemente recordaba a alguien o, al menos Takano, parecía recordarle a alguien. —¿Qué tan severa es su condición? ¿O cuando pasa mucho tiempo con alguien comienza a recordarlo? — Quizás el patrón que mencionaba el anciano sí era algo habitual en él. Miró de reojo el lugar por el que había desaparecido el joven con nerviosismo.
Una respuesta real, ya conocía mucho, de sobra posiblemente. Lo dejaría la imaginación del contrario. Lo mejor era verlo igual que en esa noche, con la misma picardía, el mismo ímpetu. ¿Cómo rechazarlo de nuevo? Era claramente imposible. Desde luego fue una noche inolvidable. —Pero con gusto te ayudaré a recordar, Cherry, pero mejor en la intimidad. Estoy seguro de que si vienes aquí, es por algo. — Tomó una pequeña distancia para así permitirle respirar, aunque aparentemente ambos estaban más que preparados para ello. —Ya pensaré otro sobrenombre en otro momento, si consigue satisfacerme con su trabajo y la relación se alarga un poco más.
Se miró a sí mismo, sorprendido por el señalamiento que el pelirrosa le daba. Equivocado no estaba, desde luego, por eso solo obedeció, sorprendentemente. Se retiró la camisa, desabrochándosela poco a poco. —Muy bien, además quiero estar en buenas condiciones para nuestra cita de dentro de unos días. — En el mismo instante que se retiraba por completo su camisa, Percival aparentemente regresaba con una toalla gruesa. La aceptó con gesto amable, y su espalda entró en picor cuando sintió la palmada. —Siento las molestias, señor Pervical, y le agradezco su hospitalidad. Le garantizo que será devuelta tarde o temprano.
Caminó, ahora alejándose del anciano. Le sonrió de medio lado, observándolo de reojo, con cierto halo de diversión.
Hizo una pausa, esperando ser guiado por Hyákinthos. Una vez más, ahora hablando de modo informal. Alternaba entre los negocios y su privacidad de forma clara por su forma de hablar. Se acercó a sus espaldas, divertido. —Podrías salvarme de otras formas... — Su voz sonó suave, en el oído ajeno, juguetón del mismo modo que el contrario...
Y un silencio sepulcral. Takano salía con la toalla puesta de cintura para abajo, con otra sobre su cabeza, quien ahora estaba quieto, mudo. El rojo ascendió por sus mejillas de forma inmediata, todo su rostro viéndose casi similar que su propio cabello. Los señaló, como si fuera lo más nuevo del mundo. —¡J-J-J-J-JEFEE! ¿No ve que no es el lugar para...? ¿Por qué está desnudo?
Jin tomó algunas distancias de Hyákinthos, acercándose ahora al joven. —Estoy vestido, no puedo andar con ropa mojada, igual que tú tampoco, Takano. — El rojo solo se mantenía, mirando a su jefe, quien ahora sonreía con picardía, colocando su mano a un lado de la pared, acorralándolo. El joven tragó saliva. —E-esto... ehhrr... — Volteó la mirada, solo para encontrarse allí a Hyákinthos. —L-lo siento, me confundí y...
Ahora palpaba terreno, divertido. ¿Por qué no? Estaba seguro de que sería algo inolvidable de nuevo. La toalla, que estaba floja, comenzó a descender de entre sus piernas. Takano trató de agarrarlo al vuelo, antes de que se expusiera por completo, con el rojo ascendiendo todavía más si era posible, casi podía ver el humo sobre su cabeza. Le parecía divertido, personas así eran divertidas luego en la cama. Se apartó unos milímetros, dejándole el espacio necesario que necesitaba mientras apretaba la toalla con todas sus fuerzas. —Pero primero tengo que darme una ducha. — Observó de reojo entonces al pelirrosa, manteniendo la sonrisa un poco más. —Y, como le dije a usted, puede llamarme solo Jin. Es mejor que corregirle por cada vez que dice mal mi apellido.
Jin, cerró los ojos, frotándoselos al escuchar que, claramente, pronunció mal el apellido. Aparentemente el anciano tenía razón, su problema de memoria era más serio de lo que aparentaba. ¿Realmente merecía la pena el esfuerzo? ¿Siquiera recordaría realmente la cita de la que claramente parecía haberse olvidado? Tendría que darle esa oportunidad, si había conseguido tan buen producto, quizás en el trabajo sí fuera mejor... Solo cabía esperar un buen resultado. Descendió la mano, observando directamente al contrario.

—Llámeme solo Jin. Será más fácil recordarlo para usted.
Y, de todos modos, al menos esa noche sí parecía recordar al menos su nombre. Pese al error, al menos de momento, no iba a corregirlo. —No está tampoco usted equivocado, ahora solo tengo más ganas de conocer mejor sus capacidades dada la nueva información. Mientras tenga buenos resultados, no tengo problema con las condiciones que usted tenga. No desconfío de las recomendaciones, pero no sería la primera decepción. — No iba a atacarlo con esas palabras, solo quería que supiera que le daba esa oportunidad y esperaba el mejor resultado y, de no ser el caso, iba a descartarlo. —Si me ofrece lo que busco, le aseguro que estará en el mejor sitio posible y conseguirá el mejor material de primera calidad.
Arqueó una ceja, ahora sí, siendo golpeado por la curiosidad. Tenía problemas de memoria, pero aparentemente recordaba a alguien o, al menos Takano, parecía recordarle a alguien. —¿Qué tan severa es su condición? ¿O cuando pasa mucho tiempo con alguien comienza a recordarlo? — Quizás el patrón que mencionaba el anciano sí era algo habitual en él. Miró de reojo el lugar por el que había desaparecido el joven con nerviosismo.

—Aunque no lo parezca, en temas sexuales es bastante tímido.
Una respuesta real, ya conocía mucho, de sobra posiblemente. Lo dejaría la imaginación del contrario. Lo mejor era verlo igual que en esa noche, con la misma picardía, el mismo ímpetu. ¿Cómo rechazarlo de nuevo? Era claramente imposible. Desde luego fue una noche inolvidable. —Pero con gusto te ayudaré a recordar, Cherry, pero mejor en la intimidad. Estoy seguro de que si vienes aquí, es por algo. — Tomó una pequeña distancia para así permitirle respirar, aunque aparentemente ambos estaban más que preparados para ello. —Ya pensaré otro sobrenombre en otro momento, si consigue satisfacerme con su trabajo y la relación se alarga un poco más.
Se miró a sí mismo, sorprendido por el señalamiento que el pelirrosa le daba. Equivocado no estaba, desde luego, por eso solo obedeció, sorprendentemente. Se retiró la camisa, desabrochándosela poco a poco. —Muy bien, además quiero estar en buenas condiciones para nuestra cita de dentro de unos días. — En el mismo instante que se retiraba por completo su camisa, Percival aparentemente regresaba con una toalla gruesa. La aceptó con gesto amable, y su espalda entró en picor cuando sintió la palmada. —Siento las molestias, señor Pervical, y le agradezco su hospitalidad. Le garantizo que será devuelta tarde o temprano.
Caminó, ahora alejándose del anciano. Le sonrió de medio lado, observándolo de reojo, con cierto halo de diversión.

—Debo admitir que, efectivamente, parece haber sido mi día de suerte contigo.
Hizo una pausa, esperando ser guiado por Hyákinthos. Una vez más, ahora hablando de modo informal. Alternaba entre los negocios y su privacidad de forma clara por su forma de hablar. Se acercó a sus espaldas, divertido. —Podrías salvarme de otras formas... — Su voz sonó suave, en el oído ajeno, juguetón del mismo modo que el contrario...
Y un silencio sepulcral. Takano salía con la toalla puesta de cintura para abajo, con otra sobre su cabeza, quien ahora estaba quieto, mudo. El rojo ascendió por sus mejillas de forma inmediata, todo su rostro viéndose casi similar que su propio cabello. Los señaló, como si fuera lo más nuevo del mundo. —¡J-J-J-J-JEFEE! ¿No ve que no es el lugar para...? ¿Por qué está desnudo?
Jin tomó algunas distancias de Hyákinthos, acercándose ahora al joven. —Estoy vestido, no puedo andar con ropa mojada, igual que tú tampoco, Takano. — El rojo solo se mantenía, mirando a su jefe, quien ahora sonreía con picardía, colocando su mano a un lado de la pared, acorralándolo. El joven tragó saliva. —E-esto... ehhrr... — Volteó la mirada, solo para encontrarse allí a Hyákinthos. —L-lo siento, me confundí y...

—¿Confundirte? Creo que los tres sabemos lo que buscas.
Ahora palpaba terreno, divertido. ¿Por qué no? Estaba seguro de que sería algo inolvidable de nuevo. La toalla, que estaba floja, comenzó a descender de entre sus piernas. Takano trató de agarrarlo al vuelo, antes de que se expusiera por completo, con el rojo ascendiendo todavía más si era posible, casi podía ver el humo sobre su cabeza. Le parecía divertido, personas así eran divertidas luego en la cama. Se apartó unos milímetros, dejándole el espacio necesario que necesitaba mientras apretaba la toalla con todas sus fuerzas. —Pero primero tengo que darme una ducha. — Observó de reojo entonces al pelirrosa, manteniendo la sonrisa un poco más. —Y, como le dije a usted, puede llamarme solo Jin. Es mejor que corregirle por cada vez que dice mal mi apellido.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
