Mirada de hielo [Priv. Jin] [Pasado]
#9
¿De verdad le gustaba el apodo por el que acababa de llamarlo? Fue algo improvisado, un simple mote con el que pudiera relacionarlo en un futuro si llegaban a encontrarse de nuevo, jamás esperó esa reacción, pero lejos de asustarlo, el médico solo se sintió más complacido que antes.

Sonrió y un dejo de coquetería se dejó entrever en el pelirrosa antes de que el llamativo pelirrojo saliera de escena, así que ahora volvía a lo de antes, a su privacidad con el pelinegro. Parecía que aún tenían cosas que hablar, detalles que aclarar y puntos que afinar en su relación “laboral”. En especial cuando se trataba de su nombre.

—Jin —pronunció en voz baja, casi en un susurro mientras que su ceño se fruncía y sus ojos miraban hacia el suelo, no como un niño regañado, si no como alguien que intenta memorizar algo difícil…y vaya que sería difícil, pues pasarían un par de años para recordar, como debía ser, el rostro y nombre correctos de aquel hombre…claro, esto aún no era algo que él pudiera prever. —Suena bien para mí, creo que puedo intentar memorizar un nombre tan corto, solo…no desespere, a veces puede tardar más, a veces menos…es muy relativo —aclaró mientras alzaba sus ojos y, ahora sí, miraba a los gélidos ojos del pelinegro.

—¿Ah sí? Pues ahí tenemos algo en común, me gusta creer en las recomendaciones, pero las decepciones no son algo ajeno a mi…y créame que me he tenido que encargar, por mi cuenta, de aquellos que no cumplen mis expectativas, ya sea el informante o el recomendado —soltó sus palabras de la forma más natural del mundo, seguro de sí mismo, pero con un tono relajado, como si hablara del clima. —Así que, sé de lo que habla y podría entender su inseguridad —. No sería la primera ni última vez que tenía que demostrar sus habilidades y, por supuesto, tampoco sería la única vez en la que tuviera que explicar su pequeño gran defecto.

—Jmmm…Esa es una pregunta difícil de responder. Mi condición es…variable. Puedo recordar nombres y rostros cuando en mi día a día suelo ver a la persona…Eso simplifica las cosas ¿Sabe? Hace que recordar sea más fácil, pero me cuesta más cuando solo veo a la persona de vez en cuando o una o dos veces a la semana —. Señaló al interior de la botica, queriendo poner un ejemplo vivo. —Es como con el Señor Percival…solo memoricé su rostro y nombres, hasta semanas después de seguir comprando en este lugar ¿Me explico? —Se cruzó de brazos y se recostó a uno de los mostradores para estar más cómodo.

—Pero…quiero que quede claro que dije la verdad cuando dije que, de algún modo, recuerdo con suma facilidad temas académicos, más si tienen que ver con medicina, botánica o, bien, de dinero o mi trabajo…supongo que es una amnesia selectiva. No sé que la provocó —. Se adelantó a responder eso, aunque no se lo hubieran preguntado, pues se conocía bien el libreto de curiosidad con el que muchos solían atacarlo. Lo mejor era responder todo rápido y sin rechistar.

Creyó que el interrogatorio seguiría, pero no, agradeció que el tema cambiara, que se desviara a lo ocurrido aquella noche, incluso se permitió reír cuando el pelinegro comentó la timidez del más joven en cuanto a temas sexuales…no se lo habría imaginado de esa manera en un inicio, pero…las personas solían darle sorpresas, tal vez eso es lo que hacía que no pudiera recordarlos bien. La medicina y las plantas no solían cambiar, siempre tenían cosas nuevas por descubrir, sí…pero no eran tan variables ni volubles como los humanos.

Sea como sea, después de eso agradeció que el hombre siguiera su consejo…Podía no contar con la mayor ética del mundo, claro, no era un doctor como los demás, pero no por eso limitaría su conocimiento obvio a un conocido que, al parecer, ahora también era su aliado, socio o como prefiera llamarse, de hecho, pensó en decir algo cuando lo vio quitarse su camisa, pero la llegada del dueño del local lo hizo callar y, además, era mejor avanzar.

Por las escaleras, el pelirrosa avanzó hasta llegar a la habitación que el señor Percival les había ofrecido. Entró sin dudar y miró a su alrededor. Una lámpara de mesa estaba encendida y ayudaba a que una luz amarillenta iluminara el pequeño sitio que, aunque limpio, solo tenía una cama de una plaza, una mesita de noche, un armario pequeño y dos colchonetas en el suelo… ¿Para quién habría sido pensado ese lugar si el señor Percival no tenía hijos? No era algo de su incumbencia, pero sentía curiosidad, aunque…más que curiosidad, sentía ansias por tirarse en ese cama. No dormiría en el suelo.

Claro, tuvo que esperar para eso, pues pronto el pelinegro apareció atrás de él y su voz grave resonó en su oído, haciendo que sintiera un escalofrío recorrer su columna, uno que le hizo sonreír de medio lado, incluso quiso girarse para responderle de una manera más…íntima, pero, de nuevo, sus planes fueron frustrados.

En la habitación había una puerta y esa puerta parecía ser de un baño, algo obvio cuando Chili salió de este sin mucha ropa y, por supuesto, interrumpiendo el momento creado por ambos hombres. El médico rodó los ojos, aunque, después de mirar de reojo al chico, estudiar su torso desnudo y bañado por el agua, además de esa rojez en sus mejillas y el tartamudeo tímido, compensó el malestar inicial, desvaneciéndolo en el aire, haciendo que se olvidara de ello.

—Tu jefe tiene razón, Chili. No está desnudo, solo cuida de no enfermarse, fue una simple sugerencia ¿Por qué tan nervioso? Además, si hablamos de vestimentas, tu solo llevas una toalla encima —. En ese momento aprovechó para caminar hacia la cama y sentarse sobre ella. Se habría acostado, pero lo cierto es que prefirió contemplar la buena vista que le regalaba este clima tan inoportuno.

—¿Lo sabemos, Jin? Es decir, lo que busca él…porque a mi no me queda claro. Parece que tiene miedo de lo que puede pasar —. Su voz, aunque no fue un susurro, fue más baja y grave de lo normal, mientras que, desde su lugar en la cama, recostado a la pared, miraba con interés lo que ocurría. —¿Tanto miedo le tienes a tu jefe, Chili? ¿O estas nervioso por algo más? —Por si no quedaba claro, buscaba provocarlo, bajarle esa timidez y que, de paso, se atreviera a expresar sus deseos con más claridad.

Una lástima que Jin no lo acompañaría en eso, pues notó como el pelinegro se fue al baño. No podía culparlo, el habría hecho lo mismo si estuviera empapado con la lluvia fría del otoño.

—¿Y bien, Chili? ¿Vas a responderme? No me gusta tener que sacarle las palabras de la boca a la gente…Parecías mucho más seguro de ti cuando cruzaste la puerta de entrada a esta botica —. Sin levantarse de la cama, miró al pelirrojo, que seguía intentando acomodar mejor la toalla a su cintura, evitando que se cayera. Eso le hizo gracia, después de todo, no es que al médico le importara ver un poco más, aun así, podía comprender el pudor del chico y, de hecho…ahora que lo pensaba, lo que menos deseaba era asustarlo, así que…decidió cambiar su estrategia.

—¡Ah! Lo siento, apenas y nos conocemos de hace unos minutos y mira la confianza con la que te hablo… ¿Me disculpas? Es que pareces alguien interesante —. Ahora el pelirrosa estaba más tranquilo, incluso parecía inocente, parecía ir de 0 a 100 y luego bajar de 100 a 0 en cuestión de segundos. —No tengo ninguna mala intención contigo, si es lo que parece y mucho menos algo sexual, ni siquiera sé si te gustan los hombres —. No se lo preguntaría directamente, dejaría que él le diera esa información por su cuenta.

—Además, trabajas con Jin y respetaré a todo el que trabaje con él siempre que parezca alguien importante o que se gane mi interés. Soy más respetuoso de lo que parezco, es solo que hace un tiempo que no hablo con nadie que haya captado mi atención —. Se encogió de hombros y se levantó de la cama, pero no se acercó al nervioso pelirrojo, si no que caminó hacia la puerta.

—Hazme un favor y déjame la cama a mi… ¿Sí? El señor Percival parece que les dejó ropa ahí —. Señaló a la mesita de noche. —Así que te dejo tu espacio para que puedas vestirte cómodamente…no quisiera incomodar —. Con eso dicho, salió de la habitación y cerró la puerta tras de sí. Se quedó en el pasillo, esperando a que el pelirrojo lo hiciera pasar cuando estuviera ya vestido…Podía ser paciente para conseguir lo que quería.
[Imagen: hyakocheja.png]
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RE: Mirada de hielo [Priv. Jin] [Pasado] - por Hyákinthos - 17-03-2026, 04:12 AM

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