17-03-2026, 09:57 AM
Mizuki aterrizó en su lado izquierdo con agilidad y usó la cola para anclarse en la cadera. Kazan procesó el impacto, que fue considerablemente más notorio que el de Seraphine. Bajó los ojos hacia la izquierda, luego hacia la derecha, contó mentalmente el peso adicional distribuido sobre ambas rodillas, y exhaló el humo de la pipa hacia arriba con resignacion. -Por las profundidades...- dijo, con una voz tan plana que era imposible saber si era queja -si alguien del Gobierno pasa por este puerto hoy, que sepa que ya no soy una amenaza.-
A Seraphine le respondió con menos palabras de las que la situación parecía pedir. Ella había hablado de inseguridades con la honestidad específica de quien ha tenido que aprender a nombrar sus miedos en lugar de actuar como si no existieran a ojos de Kazan eso era respetable. -Las habilidades sociales se aprenden. Las cicatrices de ocho años no desaparecen en trescientos setenta y siete días.- Tocó el cuerno derecho brevemente con el índice de la mano que tenía libre. -Nadie aquí va a desaparecer sin avisarte. Eso te lo doy por escrito si tienes otro cuaderno.- Luego Mizuki abrió la boca para comer. Kazan la miro y dejó de comer. La pipa quedó quieta entre sus dedos sin exhalar, los ojos se entrecerraron un grado más de lo habitual, y durante tres segundos completos el único sonido en la terraza fue el crepitar residual de las brasas y el ruido lejano del puerto. -No sacaste un mal tema.- La voz salió más grave-Escucha bien, Mizuki: yo pasé treinta y un años en el Circo de Sangre del West Blue. Desde los cuatro. Empecé como atracción por el tamaño, terminé como el número principal porque mataba mejor que los demás y eso llenaba más gradas.- Tocó el collar de cuentas con el pulgar derecho, sin mirarlo. -Tú dices que la peor parte fue el comienzo porque eras joven. Yo entiendo exactamente lo que significa eso, aunque mi versión de esa frase y la tuya probablemente no se parezcan en los detalles.- Calada larga, el humo saliendo despacio hacia el techo. -Ga-ha-ha-ha-ha. Corriente Libre fundada por tres ex-esclavos que sobrevivieron arenas distintas. Por las profundidades, si eso no es una corriente con dirección clara, no sé qué lo es.-
La risa tuvo menos volumen que de costumbre.
Miró a Seraphine, luego a Mizuki, con los ojos de alguien que acaba de reconocer en el mismo río a dos personas que creía haber cruzado solos. -Kelvin también tiene su historia. Os la contará él cuando esté listo. Y si veinte metros, eso me hace pequeño hasta a mi.-
A Seraphine le respondió con menos palabras de las que la situación parecía pedir. Ella había hablado de inseguridades con la honestidad específica de quien ha tenido que aprender a nombrar sus miedos en lugar de actuar como si no existieran a ojos de Kazan eso era respetable. -Las habilidades sociales se aprenden. Las cicatrices de ocho años no desaparecen en trescientos setenta y siete días.- Tocó el cuerno derecho brevemente con el índice de la mano que tenía libre. -Nadie aquí va a desaparecer sin avisarte. Eso te lo doy por escrito si tienes otro cuaderno.- Luego Mizuki abrió la boca para comer. Kazan la miro y dejó de comer. La pipa quedó quieta entre sus dedos sin exhalar, los ojos se entrecerraron un grado más de lo habitual, y durante tres segundos completos el único sonido en la terraza fue el crepitar residual de las brasas y el ruido lejano del puerto. -No sacaste un mal tema.- La voz salió más grave-Escucha bien, Mizuki: yo pasé treinta y un años en el Circo de Sangre del West Blue. Desde los cuatro. Empecé como atracción por el tamaño, terminé como el número principal porque mataba mejor que los demás y eso llenaba más gradas.- Tocó el collar de cuentas con el pulgar derecho, sin mirarlo. -Tú dices que la peor parte fue el comienzo porque eras joven. Yo entiendo exactamente lo que significa eso, aunque mi versión de esa frase y la tuya probablemente no se parezcan en los detalles.- Calada larga, el humo saliendo despacio hacia el techo. -Ga-ha-ha-ha-ha. Corriente Libre fundada por tres ex-esclavos que sobrevivieron arenas distintas. Por las profundidades, si eso no es una corriente con dirección clara, no sé qué lo es.-
La risa tuvo menos volumen que de costumbre.
Miró a Seraphine, luego a Mizuki, con los ojos de alguien que acaba de reconocer en el mismo río a dos personas que creía haber cruzado solos. -Kelvin también tiene su historia. Os la contará él cuando esté listo. Y si veinte metros, eso me hace pequeño hasta a mi.-
