[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 2
#11
[personajeinvalido=3367]

Sus alas notarían el ligero cambio de temperatura tras cierto tiempo, comenzaba a hacer más frío de lo normal, aunque había estado poco tiempo en Baterilla como para cerciorarse de aquello por lo que no le prestó la suficiente atención. Tan solo lo achacó a estar viajando en barco, como cuando surcaba el cielo a una altura mayor a lo normal. Replegó más sobre sí las alas para que cada pluma cubriese mayor parte de área de lo que ya cubría, llegando al punto de solaparse unas con otras. El ferry había partido hace ya instantes, en los que aprovechaba para hablar, o más bien escuchar las palabras de Cill. Alek no siempre hablaba, lo haría impulsado por su lengua bífida o cuando realmente tuviese algo que aportar.

Tras una despedida a un puerto que se alejaba tan solo quedaba relajarse y esperar a que el navío, mecido por las olas y acariciado por el fresco que comenzaba a hacer, llegase a un buen puerto. Los Cabos Gemelos, allí donde se suponía que estaba la atracción principal, nunca mejor dicho, aunque ya podía saber o imaginarse que allí tenderían una redada. Ni atracciones ni redadas le interesaban, ya había cumplido su objetivo que era encontrarse y reunirse con el capitán, aquel hombre que de algún modo conseguiría su atención. El resto le daba exactamente igual, no buscaba enemigos, pero desafiaría toda fuerza que se quisiera oponer a la suya propia.

No dijo nada, tan solo asintió hacia Cill, sin sonrisa, tan solo un gesto de convicción pura, no necesitaba demostrar más. Se cuidarían las espaldas, era algo a lo que se venía haciendo a la idea desde hace un tiempo, sobre todo después de haber pasado por baches menores en Samba. Todavía recordaba aquel hombre grande como una mole, borracho como una cuba y cobarde como una rata. Aquel pendiente iba a tener que esperar un tiempo.

De nuevo ese sonido a estática irrumpió en la escena, aunque en esta ocasión desde el propio ferry en el que viajaba. El moreno miró atento desde los aparatos del que salía la voz, como si aquello le ayudase de alguna forma a concentrarse en entender mejor las palabras. - Kut...sukku... - Era una palabra que se le atragantaba al decirla. Esperando que el ferry no se hundiese y se tuviese que echar a volar, simplemente esperó, no sin antes hacer un paneo a la cubierta y ver algunas figuras que ya conocía, como la lunarian o aquella mujer de pelo rosa, sin saltarse por supuesto al gigante azul que había visto en el momento de lanzarse desde lo alto de un faro.



Las horas pasaron, el moreno se había dedicado a pasar un tiempo escuchando a aquellos dos con una complicidad que le parecía rara, extraña, quizás porque se había pasado gran parte de su infancia encerrado entre cuatro paredes. El resto del tiempo se había pasado deambulando alrededor de la cubierta del barco, negándose a encerrarse en un camarote. No había tenido la oportunidad de viajar en muchos navíos y, imaginado las desventuras que tenía en su porvenir, prefería acostumbrarse al vaivén del mar. Se detenía en aquellos puntos que más curiosidad de le generaban, la parte de los motores viendo el agua salpicar; en los laterales del barco, donde el mar clavaba su furia; cerca de aquel gigante azul solo para comparar su altura con la contraria; cerca de alguna ventanilla para escuchar que se decía dentro; hasta que finalmente se detuvo en la parte posterior del barco, donde podría ver con más claridad el atardecer cayendo sobre el día, dando paso a la noche.

Hacía más frío, lo sentía; las nubes se estaban revolviendo sobre su cabeza, lo veía; las conversaciones se encendían según se acercaban a la isla, las escuchaba; la humedad se mezclaba con más intensidad con el salitre, lo olía; la impaciencia por despegar con sus alas, la saboreaba. Como una hoguera en mitad de una noche, la llama de su espalda seguía cobrando presencia según los segundos pasaban y no solo quería anochecer, si no que la niebla quería su propio protagonismo.

Es entonces cuando sus sentidos se dispararon, su cerebro gritó en cuanto escucharía un relámpago sin ningún destello previo. Sus pies se estremecieron en cuanto sintió un gran temblor del navío, sin saber que se trataba de la caída de aquel gigantón azul. Sus pies se movieron queriendo ser gráciles, aunque llevados por el nerviosismo parecían más patosos. Prefería volar, pero sus alas pesaban. El pasillo exterior que conectaba la parte trasera y la delantera, donde se encontraban sus compañeros, intentó recorrerla cuando intentó alzar el vuelo y no pudo. Sus alas paralizadas, su cuerpo pesado.


Sus rodillas se hincaron a peso muerto sobre la madera. 
La madera crujió.
Su vista se nubló.
Sus manos apoyadas sobre el suelo. 
-¿En qué momento? -
Sudor frío.
Miedo.
Cerró los ojos, irremediablemente.
El mundo pesaba. Como siempre, pesaba.

Pero este...
...era un peso que no podía soportar.

cositas


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 2 - por Alek - 17-03-2026, 10:22 PM

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