El festival del arrroz | Pasado | Yuqi
#6
—Qué gran amigo —De sus labios se resbala veloz la oración en cuanto ve al pequeño ser abandonado, pero más palabras no puede dirigirle. La situación amerita que tome del pellejo a aquella tierna bola de pelos y disfrute de la escena que ante ella se desarrolla. Sus orbes violetas persiguen la silueta del marino, cada mínimo movimiento…

¿No es hipnótica la manera en la que se mueve? No puede apartar la vista de él, y eso la obliga a avanzar. Pasos no es lo que da, sino uno, dos y, pronto, tres saltos. Ligeros y delicados son sus movimientos, mas rastros de gentileza no quedan en la expresión que carga.

De aplausos se llena el lugar y el vitoreo por el héroe del día son un conjunto de todas las voces del lugar, excepto la de la peliverde. No es que molesta se encuentre por el buen accionar o por el accidente frustrado, solo que algo falta… Algo no cuadra, algo no se muestra todavía. ¿Qué podría ser?

Buscar un responsable se vuelve complicado si el acto heroico irrumpido se ve, ¿cierto, Enji? Todos te observan, y unos pocos actúan. ¿Cómo lo sabrías, de todas maneras? Si escondido un invitado especial entre la multitud se mueve y el brillo de una daga opacado queda tras los gritos de terror que claman auxilio para ti.

—¿Necesita ayuda de una humilde civil como yo, mi querido soldado? —Como si fuese otra la situación es que la fémina pregunta. La seriedad no es parte de su voz, lo es la burla, la cual hasta a sus brazos llega y despacio mece al pequeño gato en sus manos, como si se tratase de la olla que carga el hombre. —Solo si lo pides de por favor.

Y ni así estaba asegurada su ayuda, sin embargo, ¡él no lo sabía! Así eran los marinos al final, fingiendo saber todo e ignorando tantos detalles… Por supuesto, Yuqi, hay cosas que tú también ignoras: no eres la única que quiere ver a Enji caer. Llegar a esa conclusión es demasiado fácil (¡y obvia!) cuando un arma con filo sale disparada en primer lugar en dirección al brazo con el que se sostiene el muchacho y, para su buena suerte, no acierta.

—Deberías dejar caer esa olla de una vez. Muchos dirán que lo intentaste —Y otros muchos también comentarían que no había dado la talla para su deber: el proteger a un par de muchas personas unas cuantas quemaduras graves. —Decide rápido.

Si quiere confiar en su fuerza no eterna o en la desconocida, quien los segundos ha aprovechado para escalar la plataforma ayudándose de las cuerdas que sueltas quedaban y ahora le extiende la mano.

Los gritos son tan desconcertantes.

Y apostamos que esa segunda daga lanzada y que apenas roza la cuerda también.
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Mensajes en este tema
El festival del arrroz | Pasado | Yuqi - por Enji - 11-01-2026, 11:01 PM
RE: El festival del arrroz | Pasado | Yuqi - por Yuqi - 18-03-2026, 01:54 AM

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