[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 2
#14
[personajeinvalido=3367]

Los navíos que se habían aglomerado en las humildes aguas de la isla Baterilla comenzaban sus debidos movimientos, como una procesión de un santo, así iban varios navíos detrás del Ferry mas popular del momento, mientras se alejaban también el Buda cumplía con la misma ruta de seguimiento, guiados por el navegante de los Rakshasa. A la vez el clima parecía querer abandonar sus tonos tropicales y calurosos, pues por un cambio en las corrientes de aire apreciable por la gran unión de nubes que comenzaba a pintarse en la bóveda celeste, la cual contenía múltiples nubes de tonos más allá del tono blanco habitual. Se notaba incluso en la brisa que desaparecía y ahora los vientos ondeaban los ropajes de todos los presentes en mar abierto y no solo a los seres que yacían sobre los navíos, los mismos barcos se comenzaban a ver impulsados por la propia naturaleza, incitándolos a moverse. Dharma por su parte aportaba lo debido para el buen movimiento de este navío de colores oscuros, ajustando la tensión de las velas, conforme el buen Sanemi podría solicitar.

| Curioso el cambio de clima bro... |

Decía al viento sabiendo que quien le podía escuchar era Sanemi o algún otro u otra de la tripulación, la cual se veía reducida en número, ya que el Dr. o lo que se hacia llamar Dr. Bones, no había embarcado junto a los Rakshasa, Dharma no comprendía bien el porqué de su desidia, pero a la vez dejaba que dicha situación se fuera junto con el viento, no dándole más importancia, pues al final era alguien que tenia poco tiempo de conocer y si por alguna situación no había podido embarcar, seria designio del universo. El destino de cada uno va cuidadosamente adaptándose a lo ideal. Mientras el espadachín estaba tranquilo después de hacer lo debido con Buda, se mantenía mirando en el horizonte en dirección hacia el Ferry y por momento observando los demás barcos que se mantenían en la misma ruta que ellos, se podía observar varios barcos de marines y otros tantos más. Hizo una revisión rápida a su propio armamento y después se movía por las escaleras hacia el timón del barco, optando por una posición más alta y acompañando así a su segundo al mando a un par de metros de donde está el timón del barco.


Las horas pasaban, el mar se mantenía en calma con algunos nubarrones y entre eso algunas ventiscas, constatando que el clima que se avecinaba era diferente al de la isla Baterilla, sin saber demasiado de navegación o casi nada, el pelinegro de orbes esmeralda, echaba un ligero vistazo a su brújula.  |Hmm tú sabes más de esto Sanemi... creo que es más que obvio que vamos a otra isla, pero no recuerdo bien cual pueda ubicar en esta dirección. | Su comentario compartía la duda, la misma que quizá haría que el navegante de los Rakshasa, hiciera la revisión de la ruta y quizá dar respuesta rápida de lo que sucedía. Dharma no estaba preocupado, solo intrigado por el cambio de ruta, mientras los cielos con nubes sostenidas aun en su lienzo, se pintaban de colores rojizos y anaranjados advirtiendo que la noche estaba por llegar.

| Tsk... estos cambios repentinos no me agradan nada...| Podía ver con su vista como el Ferry tomaba dirección hacia una isla que se comenzaba a divisar a lo lejos.  Dharma se cruzaba de brazos conteniendo un poco su molestia al no poder comprender el por qué estaban sucediendo ese cambio en la ruta, si bien no tenía la capacidad de haberlo notado de un inicio, pudo verlo en cuanto el Ferry del parque de diversiones comenzó a modificar su ruta, algo para lo que no tenía que tener ciencia, sino solo perspectiva. Mientras los vientos comenzaban a intensificarse a cada momento, sintiéndose no solo en el navío, sino en todo el ambiente en general. La isla que hace unos momentos se veía en la lejanía ahora era una certeza, al parecer por alguna razón el ferry que se dirigiría al New Era Joy Park, tenia intenciones de echar ancla en aquella isla, que por sus características era la isla de Kutsukku.

| Ahre... al parecer se les olvido algo en tierra firme... | Mencionaba el pirata, ya con la isla a la vista. | Sigamos manteniendo la distancia... | El tono de Dharma era el mismo, pero en sus palabras había un dejo de incomodidad, no le daba miedo lo que pudiera avecinarse, pero si era extraño que estuvieran llegando a esta isla, pero no había mucho que hacer al respecto. La ruta era lamentablemente trazada por otros, no tenían otra manera de llegar al Grand Line, puesto que todo era a disposición del gobierno mundial, algo que quizá algún día podría cambiar. Pero por ahora tenían que adaptarse a las situaciones y la actual era una de lo mas interesante.

| Esta isla y su niebla... Kutsukku... ni yo he tenido intenciones de pasar tanto tiempo en sus tierras... se sabe que es un lugar poco agradable en muchos sentidos... siempre en peleas desde que alguien tiene memoria... | De cierta forma era cierto lo que decía el espadachín, no es que el fuera un almanaque de conocimientos, pero conocía un poco de la historia del mundo y entre eso estaba lo más destacable de algunas islas y más las que se trataban del South Blue. El cielo rojizo por su parte, aun se mantenía, intentando sostener los últimos estragos de la luz diurna, pues la oscuridad del cielo nocturno se avecinaba con el pasar de lo minutos, mientras las nubes parecían aun entrar en una convergencia gris y oscura, un paisaje muy agradable, diferente. El frio parecía intensificarse junto con las ventiscas, el cuerpo del oriundo de Wano, no sentía nada gravoso sobre sí mismo, ni el calor, ni el frio le llegaban a afectar en mayor o menor medida, parecía que estaba hecho para existir en la intemperie y así lo era.

| Cuidado Sanemi... | Decía no como advertencia, más bien como una descripción de lo que estaba acercándose. Rocas y olas revoltosas, capaces de impresionar y asustar a los menos hábiles, pero el Buda estaba en buenas manos. Dharma observaba atento el mar y a la vez el horizonte que cada vez tomaba mas forma, la isla se hacía mostrar con sus humaredas, demostrando sus indoles de industria y manufactura, no era el lugar con el clima mas agradable ni con el aire más puro. El navegar parecía pasar de algo simple a algo que requería la suficiente habilidad, menos mal los Rakshasa le podían confiar esa parte a Sanemi. El cual parecía librar los acontecimientos vislumbrados con una soltura mas que admirable, a la vez que la cercanía a la isla se volvía casi tangible, edificaciones humeantes, grandes embarcaciones que transportaba distintos materiales, una isla dedicada a la explotación y al a industria, algo que no podía faltar en este mundo, pues era un medio de vivir y de negociar, grandes empresarios, incluso grandes nombres podrían estar detrás de todo eso, pero ese tipo de problemas, no era de los que le interesaba solucionar a Dharma, al menos no por ahora. Si bien el smog no era nada agradable, era una consecuencia de las decisiones de aquellos que usaban el dinero como herramienta del poder y explotaban los recursos naturales y no tan naturales de islas como esta.


| Hmm... | No decía más, sus ojos observaban como la oscuridad y las nubes, más el smog residual estaban engullendo lo restante del mundo lumínico y puro que habían dejado atrás, como si de otra dimensión se tratara. Dharma pensaba en lo que un clima tan caótico y afectado por la mano humana podía hacer, capaces de cambiar un entorno natural a algo totalmente opuesto. Aun atentos a lo que sucedía, sin poder hacer demasiado, pero seguro de las habilidades de navegación de su símil y hermano de armas, el Buda mantenía su ruta adecuadamente, sorteando las sorpresas que se iban atravesando. La noche ya se presentaba pero no sin antes una sorpresa extra, por azares del destino o por designio universal, una luz verde, cual relámpago esmeralda, pero con un movimiento más extraño que un relámpago normal, se hacía notar en el horizonte, algo realmente único y bello a su manera, iluminando por unos segundos más el cielo, después de ese destello, todo volvió a su cauce normal, una zona neblinosa y oscura, un mar un tanto insípido sin vida podría decirse.

| Vaya... eso si es interesante... | Una sonrisa se dibujaba en el rostro del poseedor de las espadas gemelas, sus entrañables armas que le acompañan, sin tener demasiado apegado a ellas, son mas bien una herramienta útil, casi una extensión de su cuerpo, pero aún no se encontraban con las espadas que el realmente necesitaba, lo sabía, pero por ahora no le daba más importancia, sujetaba las empuñaduras de ambas, estando con los brazos ligeramente cruzados, sentía algo extraño, no era un tipo de ansiedad, ni algo peligroso como tal, sino algo más extraño en este ambiente, no podía entenderlo, pero podía en sus adentros percibirlo de forma mínima, como quien tiene un presentimiento cuando va llover no solo por ver las nubes grises, sino por el motivo que estas se han juntado. Y sus sospechas sin fundamento, daban pie a algo que no se esperaba, él jugaba a entender que podía saber, pero una silueta se mostraba entre la bruma y la oscuridad de la noche, sus ojos afilados, trataban de enfocarle de mejor manera.

| Jahjah... | Reía mirando de lejos, sabiendo que también a su alrededor aparecían entre la bruma y la niebla los demás barcos, ni tan cerca ni tan lejos. ¿Qué o quién? esa era la pregunta que se introdujo en sus pensamientos de forma instantánea, su risa solo era una especie de expresión, Dharma no podía decir mucho con sus palabras a veces, ni tampoco con su rostro, pero esa risa significaba algo más allá de su entendimiento. Alguien parado sobre una roca, su túnica o algo por el estilo, era de color azul tan oscuro como la noche, la cual presenciaba, a los que habían sido atraídos a este lúgubre e inquietante lugar. Dicha silueta se mantenía como estatua, imponente a su manera, los ropajes ondeando a pesar del viento y de las olas que parecían querer provocarlo o acariciarlo, no era fácil de entender por qué alguien había aparecido ahí.

| Rakshasa... |

Dijo con un dejo de advertencia, como inculcándole un tipo de aviso a sus tripulantes, al tiempo que un trueno bastante sonoro hizo presencia  en el sentido auditivo de los presentes, el aire y el clima sucumbían ante el trueno de alguna forma algo parecía interponerse a la propia naturaleza oscura y liosa, tras lo cual una onda expansiva comenzaba a agitar todo lo ahí presente, estruendos, centellas, destellos, chispas, había formas de describirlo, pero no de entenderlo, aquello parecía tener vida propia y fue poco lo que podía percibir Dharma, puesto que lo siguiente que sucedió fue una presión inusual. El pelinegro se había puesto alerta, había sostenido las empuñaduras de sus armas envainadas, poco después las sostuvo como si de ellas pudiese agarrarse, como si quisiera desenvainarlas, como rugiendo por última vez, nunca había sentido tal poder indescriptible, no podía corroborar consigo mismo. si lo que sentía era abrumador o simplemente una fuerza divina, algo más allá de su comprensión.

Con dolor mental, más que físico su sonrisa de antes que parecía animarse a batallar con lo desconocido, se desvanecía en un gesto de calma y confusión, pues su cuerpo caía de costado, su rodilla derecha cedió primero y después sin poder contener tal presión, sus manos se quedaron empuñando sus armas, sin poder hacer nada más caía en el suelo de su navío. Todo se tornó más oscuro de lo que ya era, Dharma se había desmayado. sin la certeza de saber porque había sucedido tal cosa, pero recordando aquella silueta y la impotencia de no poder usar su cuerpo ante tal situación. Eso era todo lo que quedaba del capitán de los Rakshasa, por ahora.



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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 2 - por Dharma - 18-03-2026, 03:09 AM

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